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Acercamiento a desafíos que asumen los medios de comunicación audiovisuales en un nuevo ecosistema comunicativo

El escenario audiovisual se transformó debido a las ya no tan nuevas tecnologías, contaminaciones estéticas, redes, pantallas, dada la avalancha de medios y experiencias interactivas que satisfacen las necesidades de la comunicación y del entretenimiento. Sensibilizar a los públicos con las problemáticas más complejas de la sociedad es uno de los desafíos que afronta la televisión, esta deviene escenario de producción y apropiación de significados, construcción de imaginarios e identidades, dentro de los cuales lo educativo constituye una dimensión primordial.

En la actualidad, los soportes electrónicos influyen en las relaciones dinámicas establecidas por las maneras de acceder al libro, incluso estas cambian mediaciones ejercidas de manera tradicional por la escuela, los maestros, la biblioteca y la familia.

De acuerdo con el profesor Luis Álvarez Álvarez: “Es impensable el acto de leer sin el entramado cultural necesario para hacerlo. Es impensable abordar la lectura despojada de los sistemas de relaciones sociales en los cuales se despliega o no el acto de leer, en cuanto tiene de relación con lo escrito por otros, la comprensión de lo dicho por otro, la resonancia en mí de la cadena de reflexiones, ensoñaciones, imaginación que se despliega a partir de allí. Y el cambio y a la vez reacomodamiento del mundo interior y del afuera que implica leer, entrar en contacto con el pensamiento del otro”.

La edición 29 de la Feria Internacional del Libro de La Habana, que se promueve por los canales nacionales de la TV, puede influir en la concientización del complejo panorama actual en términos de avalancha de productos comunicativos de fácil deglución circulando por diferentes vías.

Urge fortalecer estrategias referentes a la divulgación de títulos, autores clásicos y contemporáneos. La alianza entre las instituciones culturales y los medios de comunicación propicia el desarrollo de ideas y acciones conjuntas que deben acompañarse de prácticas concretas.

Programas como Entre libros (CV, sábado, 12: 15 p.m.) y Escriba y Lea (CE, miércoles, 8:30 p.m.) establecen esos nexos, los cuales son insuficientes. Los valores culturales, estéticos y éticos más que contenidos por diseminar en cada emisión, constituyen una savia vital de las narrativas televisuales.

¿Cómo llegar a las mayorías? ¿De qué forma seducir a los internautas para que busquen, valoren, disfruten, novelas, cuentos, ensayos, poesías? Ambas interrogantes motivan otra: ¿son conocidos suficientemente los públicos lectores? Ante todo, al hablar de comunicación debemos reconocer que somos parte de una sociedad, en la cual el conocimiento y la información han entrado a desempeñar un papel esencial en los procesos de desarrollo económico y democratización política y social.

Ningún artista toma la realidad para copiarla, sino con el propósito de apropiársela desde la visión de renovadas significaciones humanistas y estéticas. La libertad creativa de los realizadores puede aportar perspectivas enriquecedoras de lo conocido y despertar interés en temáticas y formas expresivas no convencionales.

Leer en el siglo XXI demanda redescubrir las posibilidades creativas de cada ser humano. El valor principal del arte y la cultura es formativo, ideológico, teórico, comunicador. Hay que estimular la inteligencia y la sensibilidad para animar una conciencia crítica, participante. Cada persona tiene en sí cúmulos de vivencias y satisfacciones, las cuales deberá nutrir todos los días, un libro abierto siempre será estimulante para el pensamiento y el alma. Pensemos en esto.

 

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