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Advirtió Víctor Gaute, miembro del secretariado del Comité Central del Partido, durante el balance anual de la Upec en el bloque ramal de la televisión

Impulsar el trabajo periodístico en las redes sociales, realizar talleres creativos sobre nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones, contribuir a la aplicación y desarrollo del nuevo modelo de gestión de la prensa en la TV Cubana, estudiar con mayor profundidad los estatutos y el código de ética de la organización, así como realizar una programación más atractiva, trascendieron como los objetivos de trabajo en 2019 para el ramal de la Unión de Periodistas de Cuba (Upec) en la TV nacional.

El informe de balance referido al 2018 que presentó Hilda Suárez, al frente del ejecutivo de dicho ramal, señaló la falta de congruencia entre el trabajo de los periodistas y la satisfacción de los públicos, así como el papel de la Upec en los cambios que necesita el país en su modelo económico y en la política editorial de los medios de comunicación. En tal sentido, hubo un llamado de atención sobre la búsqueda de transformaciones en los colectivos. Como buenas prácticas se refirieron las reuniones de pauta en el Sistema Informativo de la TV Cubana (SITVC), en las cuales se establece y evalúa diariamente la agenda de trabajo.

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La mansión de La quinta de las Delicias seguirá siendo La finca de los Monos, pero de la tercera década del siglo XXI con primates de… concreto, luces inteligentes, música, agua… de todo lo que lleva un palacio tecnológico.

Ese es el gran sueño de estos meses de Ivan Barreto, director de CINESOFT y el grupo de “locos creativos” que lo sigue. He ido tres veces al lugar, cambia por días con la intervención, por supuesto,  del gobierno de la capital porque esa instalación, dedicada a la familia, será un buen regalo por los 500 años de La Habana.

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¿Acaso solo lo que está de moda tiene cabida en la difusión masiva en Cuba? Muchas veces se cuestiona el mal gusto de algunos artistas y sus videoclips, pero poco se hace para posicionar a otros que también son genuinos y constituyen una excelente corriente ante el fenómeno –muchas veces importado– que nos invade.

Video clip La Bayamesa, del realizador Joseph Ros. Foto: Juan Carlos Borjas

El videoclip cubano ha desarrollado –sin duda– una empinada y vertiginosa carrera que compite hoy por hoy con los más exigentes estándares internacionales de la industria, tanto en conceptualidad como en realización. Para muchos, el punto de inicio del género en Cuba se remonta a Now!, del cineasta Santiago Álvarez, pero a su vez bordeando clásicos como Mi gatico Vinagrito o Encuentros (Ernesto Fundora), según otros. En cualquier caso, nadie pondría en tela de juicio la innovación creativa de esos –y otros– audiovisuales en estos años, pero sucede que, de muchas maneras, el género ha estado gravitando sobre una peligrosa fogata conformada por cineastas, músicos, dramaturgos, estetas, críticos y público, donde rara vez todos coinciden y muchas veces todos discrepan. Otro ingrediente aglutinador del género fue la aparición del proyecto Lucas, creado por Orlando Cruzata, donde han convergido de forma buena, mala, regular o en grado superlativo los más reconocidos nombres que sustentan el videoclip en Cuba.

Pero no debe verse como un género divorciado de un importante factor de la industria musical: el artista y su –muchas veces antagónica– calificación de popular. Y eso sí lo ha sumido en una suerte de fuego cruzado, de ambivalencia cultural que le ha costado no pocas batallas. Sí pienso que faltan mejores estrategias institucionales para sustentar permanencias y discursos, en un mundo cada vez más golpeado por corrientes contraculturales y demoledoras donde el pensamiento propio no está de moda. ¿Cómo explicar la poca transmisión de recientes clips como La Bayamesa, Mujer bayamesa o Te espero en la eternidad, por ejemplo? ¿Por qué tanta desventaja de reiteración televisiva? Si hiciéramos el más elemental ejercicio de monitoreo, notaríamos que existe una zanja bastante profunda donde se desechan estos y otros excelentes abordajes audiovisuales en detrimento de una esmerada dirección.

¿Acaso solo lo que está de moda tiene cabida en la difusión masiva en Cuba? Muchas veces se cuestiona el mal gusto de algunos artistas y sus videoclips, pero poco se hace para posicionar a otros que también son genuinos y constituyen una excelente corriente ante el fenómeno –muchas veces importado– que nos invade. Cuando nacía el Canal Clave, muchos creímos en la revitalización de estéticas sepultadas a capricho y que apreciaríamos con más frecuencia el trabajo de buena parte de músicos cubanos que no gozan del favor de los programas más populistas de la TV, pero fue en vano: una desequilibrada selección de clips y de estilos musicales mutila una zona necesaria de nuestra cultura, la desangra sin más explicación. Sin embargo, dicho canal en propuestas foráneas de música de concierto, ópera o similares sí marca una diferencia notable. ¿Por qué no lograrlo entonces con el clip cubano?

¿Por qué escasean en su programación José María Vitier, Chucho Valdés, Silvio Rodríguez, el Coro Nacional o Santiago Feliú que poseen DVD o clips editados por casas disqueras cubanas?  ¿Por qué solo la Trova en fechas patrias? A ello debe sumarse la penosa y denigrante programación de audiovisuales en lugares públicos como aeropuertos, cafeterías, restaurantes, escuelas, hoteles y terminales de ómnibus, sin el mínimo de pudor para promover lo grosero, aquello que no nos identifica como cultura ni como nación. Deben abarcarse todos los géneros posibles, sin demeritarlos o sesgarlos basados en criterios personales, que por lo general suelen ser peligrosos.

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 Acercamiento a preceptos e ideas de creadores

Los cambios significativos que se producen en el sistema mediático forman parte de una red global de comunicaciones, por ella circulan los nuevos servicios audiovisuales, incluso la televisión. Estas transformaciones influyen en las concepciones de programas y géneros.

Cada puesta en la pantalla exige un sistema de pensamiento visual, pues su lenguaje es verbal e icónico. Los públicos heterogéneos son expuestos a miradas diversas, las cuales cambian el régimen de la visión hacia lo rápido, esta favorece distracciones a ultranza, por lo general, sin utilidad cognoscitiva.

El nuevo sujeto digital suele recibir fuentes no fidedignas, que establecen intenciones manipuladoras mediante una euforia envuelta en cierta apariencia de “verdad” fabricada a ultranza.

Por ello, cuando las ideas, la intencionalidad, los presupuestos estéticos de un espacio amplían el universo de saberes sobre creadores y disciplinas artísticas, merecen mayor destaque en el diseño de la programación televisiva. Ocurre en las emisiones: Signos (CE/2, lunes, 6:30 p.m.), Música y más (CE, viernes, 8:30 p.m.), Pasaje a lo desconocido (Cubavisión, viernes, 9:46 p.m.).

Comunicar es compartir, conceptos que adquiere un relieve extraordinario en la actualidad, pues fortalece la relación dialógica entre las personas.

Según Eisenstein, en la era de las imágenes una manera de escribir sería mediante ellas y los sonidos, lo cual se concretó en obras de reconocidos cineastas, Jean Luc Godard, Alexander Kluge y Chris Marker. Ellos son pensadores, pero no escriben libros, hacen películas.

Para la actriz Mirtha Ibarra ningún personaje es pequeño, todos exigen estudio y dedicación.