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 La Televisión asume esta prioridad en diferentes espacios y canales

En una época dominada por la cultura audiovisual, el consumo ha cambiado, en la red prevalecen los productos comunicativos digitalizados, estos forman parte de estrategias creativas y producen nuevas formas perceptivas e intermediales.

Desde nuestra TV pública es esencial el aporte al conocimiento mediante procesos culturales que influyan en la participación ciudadana, en el cultivo de la memoria histórica, de los valores éticos y estéticos.

El perfeccionamiento del diseño de programación constituye un eslabón imprescindible para mantener en la pantalla el equilibrio de temas, formatos, estilos, conflictos, relatos, personajes. Con este propósito se privilegia la cinematografía nacional en varios programas y espacios, entre ellos: Cine del ayer (Cubavisión, lunes, 2:00 p.m.), Letra fílmica (Canal Educativo, martes, 9:30 p.m.), Cinevisión (Multivisión, lunes, 11:34 p.m.).

El destacado escritor Omar González reconoce que estamos en la era del audiovisual omnipresente.Los espectadores continúan siendo fieles a las producciones nacionales. Cuba es uno de los países donde se proyecta más cine sustentado en el criterio en la diversidad; no obstante, la complejidad aumenta, los destinatarios no están ajenos a la banalidad y la seudocultura de productos que indiscriminadamente pasan de mano en mano.

De acuerdo con Omar González: “el cine es mucho más que el placer de los ingenuos, la agudeza de los elegidos, o la evocación inteligente de la memoria, es un asunto de importancia estratégica ante la avalancha hegemónica del imperialismo en la cultura”.

El trabajo articulado de los talentos y de las instituciones propicia compartir lo valedero entre todos, visibilizar historias de densidad espiritual vertidas en audiovisuales.

La crisis del mundo contamina a diario. Los códigos de la educación y la cultura permiten descifrar las formas de enunciación, la expansión de las industrias del entretenimiento, las formas de la subjetividad instauradas en el ciberespacio, en los videojuegos y las puestas electrónicas.

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GLEYNER Y DANIELA, LOS REYES DE BAILANDO EN CUBA (DOS)

Por Paquita Armas Fonseca

La noticia, por supuesto, es que  Gleyner Jesús Delgado Nápoles y Daniela Rojas O´Farril,  la pareja número 9, ganaron la competencia de Bailando en Cuba (dos), y  que entre otros premios, disfrutarán de  una beca con Crea Dance Fundation Maria Robira en  Barcelona, España.

Pero no menos importante es que el premio de la popularidad fue para Jorge Luis Calvaire Cuba y Zaida Liz Aymerich Medina, (pareja 13) que junto a Eduard Zaldívar Valdés y Maydelis  J. Martínez Romero, (pareja  15 ) participarán en el  Festival Salsa Casino de Cancún. Habrá debates, no lo dudo, todas bailaron bien y la decisión fue por detalles. Todos, sin embargo, ganaron.

Son dos párrafos, un puñado  de líneas, esa es la noticia que desde ahora está en las redes, pero pregúntenle al equipo que consiguió acaparar la atención de los televidentes cubanos domingo tras domingo cuántas noches de insomnio tuvieron, cuántos sinsabores y ¡claro! cuántas alegrías.

No puedo olvidar que este espacio de ENTRETENIMIENTO, con una factura impecable,  recibió críticas tajantes “Concebida como una plataforma para la comunicación a toda costa con amplios sectores de público, y animada por el éxito de Sonando en Cuba (segunda temporada), BEC echa mano a los recursos comunicacionales básicos de los eventos de su tipo, que se transmiten continuamente por los canales de entretenimiento del mundo entero.” A lo que respondí “Llevando ese racionamiento a su punta, podemos renunciar a la televisión que nació en Cuba en 1950 (tercer país en tenerla de América Latina) porque como medio de comunicación fue inventado, usado, manipulado, por los “amigos” del Norte. En esta época tenemos que renunciar también a INTERNET,  ya que con un ancho de banda aceptable se puede ver lo que trasmite cualquier televisora del mundo con un saltito a youtube . Digo esto porque hace muchos años que no se inventa nada nuevo para esa cajita que se llama televisor.”

Hoy, algunas de esas personas que quisieron, en nombre de la cultura, satanizar a Bailando en Cuba (dos) tienen que reconocer que:

  • Contó con un jurado de excelencia, amado por el público, respetado por los concursantes: el Premio nacional de danza Santiago Alfonso, más las estelares Lizt Alfonso y Susana Pous, esta última demostró con creces que es cubana por adopción. (En la noche final disfrutaron de las compañías que los tres lideran)
  • Los jueces “armaron” las parejas, porque participaron en la selección de los 32 bailarines que competirían y sin proponérselo, escogieron habaneros, guantanameros, camagüeyanos…de casi todas las provincias.
  • Mención especial merece la sección que llevó Roclan González (tiene problemas de dicción, se atropella en algunas frases pero para eso, no para el NTV, sirve) que de Baracoa a Pinar del Rio fue enseñando bailes (el primero fue la Tajona) que quizás una buena parte de televidentes vieron por primera vez y son  danzas insertas en  nuestra cubanía.
  • ¿Qué decir del viaje a Girón, del homenaje al cuatro de abril con la participación de La Colmenita, del encuentro con niños y niñas con discapacidades, incluyendo la Escuela Solidaridad con Panamá, fundada por Fidel, por sólo señalar algunas pinceladas históricas? ¿Acaso eso no es  transmitir valores patrios?
  • ¿Cuántos de los concursantes habían recorrido el Museo Nacional de Arte o la sede del Ballet Nacional, o habían recibido clases de figuras descollantes de la danza en Cuba?
  • No llevé la cuenta pero por el escenario del Teatro Astral o en filmaciones hechas en provincia, desfilaron en Bailando… grupos de danza de diversas regiones, algunos de ellos nunca habían sido televisados.
  • Se bailó MÚSICA CUBANA, desde pop, bolero hasta el Sucu suco, no hubo concesiones  a ritmos que pueden ser del gusto de una parte del público, pero que no forman parte de nuestra riqueza melódica como nación.
  • Una vez más las luces, la dirección de arte, el diseño de pantalla y el vestuario formaron parte de la dramaturgia del espectáculo, aunque (lo escribo de nuevo) Camila Arteche no necesita de vestidos exóticos, ni mucho maquillaje o moños raros para ser una muchacha bonita.
  • Los coreógrafos se lucieron y como rotaban a sus pupilos, todo fue con más esfuerzo, pero con ganancia para el competidor y el público. Y muy bueno que incorporaran la improvisación en cada programa, así se satisfacía la nostalgia.
  • Cada semana estuvo dedicado a un tema (poesía, son, afrocubano, Habana…) con un openning de Revolution, dirigido por Roclan, que anclaba el concepto de lo que se vería.
  • Este programa como todos los de participación de RTV Comercial, menos La colmenatv, tienen una deuda con conductores estelares, nunca lo han conseguido, pueden estar aceptables pero NO

Acabados esos puntos quiero detenerme en dos aspectos: el guion y la dirección general. Lil Romero ha demostrado con Bailando…  que es una excelente guionista. Roclan hace poco la felicitó públicamente porque todo lo que se dice en ese programa, datos, historia, bocadillos, spot, salen de la sensibilidad y cultura de Lil.

En una entrevista me dijo “Sonando y Bailando en Cuba significaron para mí la oportunidad de poner en un programa de altas audiencias asuntos sociales importantes. Fueron dos programas diseñados desde su concepción, guión y puesta en pantalla para reforzar valores como el trabajo en grupo, la colaboración, la competencia sana, el valor familia, el valor de los maestros, el placer de estar juntos. Idear momentos dentro del programa que pudieran defender esos valores fue para mí lo más reconfortante. Desde los fondos blancos con mensajes de bien público hasta el concebir cómo se iba a despedir a los concursantes que abandonaban la competencia para dejar en ellos más esperanza que frustración, más sensación de ganancia que de pérdida, pasando por la sección de Roclan, las visitas a ciertos lugares con proyectos sociales importantes, todo con lo que pudiéramos decirle a las y los jóvenes cubanos de hoy: mira las cualidades de la sociedad donde vives, mira sus tesoros culturales, mira su historia, siéntete orgulloso de pertenecer y participar de este tiempo y de este espacio.”

Manolito Ortega, en la dirección general, no ha dejado dudas de que hoy por hoy es un maduro, osado  y eficaz director de programas musicales y danzarios. Así  se expresó en una entrevista que le hice “Para mí el trabajo en colectivo es de vital importancia porque nuestro medio eso es lo que tiene que se hace en colectivo, siempre hablo de mi equipo y trato de tener en las diferentes especialidades a personas creativas y dispuestas a trabajar al ciento por ciento en un proyecto, creo que sin un equipo de trabajo como el que logré tener en estos dos proyectos, pues el resultado no hubiese sido el mismo, el director tiene la tarea de trazar un camino, de proponer por dónde se quiere ir y que resultado se quiere tener pero un equipo hace grande ese resultado, un equipo hace realidad el camino trazado por el director, un equipo tributa constantemente cada uno desde sus experiencias y sus saberes y a veces la idea más interesante viene de donde menos te la imaginas y es la idea que a veces marca la diferencia, ese es un equipo de trabajo, alguien que se desvela al mismo tiempo que uno y que antepone el proyecto por encima de su vida personal para juntos hacer crecer el trabajo que estemos realizando, a todo una vez más le doy las gracias por seguirme y por aguantarme”

Este es el equipo que hizo Bailando en Cuba (dos): Wendy Ferrer, Diana González, Elisandra Reigosa,  Jorge Wilson, Lil Romero, Bladimir Barberán,  Ernesto Reyes,   Carmen Souto,  Grupo diseño y comunicación GEDCOM,   Ijorky Morales, María Elena García,  Joanna Vidal, Ana Iris González, Maykel Martínez,  Maurico Blanco,  Iyolexis (PESCAO PRODUCTION) REMACHESTUDIO, Yanelis Pérez  y Maykel Pardini.

 Acabado el programa final logré hablar con el director general  “Fue un  gran reto porque queríamos superar la primera y nos exigíamos más. Creo que lo logramos, la aceptación fue grande. Estamos satisfechos pero nos hubiera gustado hacer muchas más cosas.”

Se que con  RTV Comercial (empresa de la televisión cubana) anda en planes nuevos para seguir proporcionándonos programas estelares, entretenidos y cultos. Por lo conseguido esta vez un gran felicidades.

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 En los textos que se han publicado en la web  sobre En tiempos de amar, abundan  los comentarios, una mayoría la crítica, y una parte no despreciable  la defienden. A estos últimos mis respetos, tienen derecho a disfrutar de cualquier audiovisual, los que la cuestionan como un todo o en algunas partes, tienen mayor coincidencia  conmigo que reitero  lo que ya escribí: Ernesto Fiallo entregó productos buenos, por ejemplo, en La otra esquina, por solo señalar un producto suyo audiovisual, pero con este…

Que el guión se haya escrito por cuatro autores (Eurídice Charadán, Serguei Svoboda, José Víctor Herrera y Alberto Luberta Martínez) no quiere decir nada novedoso en el sentido de producción, sólo que en vez de una cabeza los libretos salieron de cuatro, pero fueron filmados, editados, musicalizados de principio a fin, no por partes, método que permite con  más de un guionista corregir el tiro cada  vez que un personaje no funciona. Así lo hace casi siempre O Globo.

En un intercambio con los lectores de Juventud Rebelde no se si fue Fiallo u otro de los participantes que dijo que era ficción y no un reflejo calcado de la realidad. Eso está bien  mas ¿por qué hablar del cese de convivencia para aplicar a Laura, si según dijo un letrado en un  programa televisivo, en ese caso no era procedente?. La novela se desarrolla en Cuba,  no en Hong Kong, por las imágenes que se muestran. Tampoco en el caso de salud es normal que la gente salga y entre de un lugar aséptico donde una persona está en coma.  Eso por el riesgo de infección  para el paciente no es viable ni en La Habana ni en Nueva York.

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Desde hace 39 años, el Coral es La Habana y es su Festival de Cine. En la búsqueda de una identidad para el evento que recién nacía en Cuba en 1979, en la revista Cine Cubano aparecen los premiados con grandes gorgonias, es decir: inmensos esqueletos de lo que se conoce comúnmente como coral.

Descargue en PDF (1,47 MB): Diario del Festival, 13 de diciembre, incluye la caretera de hoy y mañana

Cuba, una isla del Caribe, les ofrecía a los cineastas latinoamericanos la oportunidad de pensar en la utopía también desde el cine. Mas, para que esta siguiera existiendo era necesario seleccionar un símbolo, un elemento que los invitados llevaran a sus casas como muestra de la calidad de sus filmes, pero también como recordatorio de un evento que los esperaría cada año. Aunque, científicamente hablando, la palabra coral no es reconocida, coloquialmente se emplea para nombrar una vasta colonia de especímenes diferentes en formas y colores. Bajo el manto de esta diversidad transcurrieron los primeros cinco años del Festival de La Habana.

Para la quinta edición en 1983, ya se puede ver a Nelson Pereira dos Santos sosteniendo un Coral Negro, o a Eliseo Alberto (Lichy) Diego recibiendo el premio al Mejor Guion Inédito, por primera vez instaurado entonces en el  Festival. A partir de esta edición, esta especie de coral negro se haría sistemática. Cuatro años después, el coral negro se convertiría en logo del Festival.

Cuenta la leyenda que algunos de los especímenes entregados como premios eran extraídos en la caleta posterior a la primera casa cubana de Fernando Birri, hoy Casa de Protocolo de la Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de los Baños. Por más de veinte años, los premiados del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana se llevaron a casa un fragmento de mar, una pieza de las costas cubanas.

En los finales del siglo xx, el evento, progresista por historia y por derecho, debió pensar en la protección al medio ambiente y a estas especies. En ese sentido, uno de sus fundadores y presidente en ese momento, Alfredo Guevara, lanza la
convocatoria a artesanos y artistas para crear una escultura que representara este símbolo ya indisolublemente unido al evento. Así llega hasta nuestros días el artista artesano Jorge Gil, quien talla en bronce los Corales, y desde este año los pinta de negro. De cobre o naturales, el Festival de La Habana no se imagina sin sus corales, como tampoco diciembre existe en Cuba sin el cine.

(Tomado del Diario del Festival)

El spot del 39 Festival de Cine de La Habana

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