Testimonios de conversaciones con algunos de los actores de la serie televisiva En silencio ha tenido que ser

Los que escribimos casi siempre vamos de la fantasía a la realidad o viceversa; los cubanos somos apasionados en lo que hacemos, por eso me he propuesto en esta ocasión conversar con algunos de los actores que protagonizaron el serial En silencio ha tenido que ser, que realizó la televisión cubana en 1979 y puso en vilo a toda la población.

La ficción narrada en esos episodios ha hecho renovar los pensamientos desde que nuestros cinco hermanos al fin regresaron.

Estos encuentros con actores y actrices de la referida serie siempre resultan interesantes, pues ellos recuerdan ese episodio de sus vidas con amor y agradecen el aprendizaje que supuso, a pesar de que ya eran profesionales con experiencia.

Comenzaremos con María Eugenia García, quien encarnó a Isabel, la esposa del inolvidable David (Sergio Corrieri).

 Análisis sobre la necesidad de modernización del discurso estético de nuestra televisión

 La creación artística se sustenta en aptitudes y sensibilidades singulares, pues como   producción simbólica integra la ideología, la filosofía, la cultura y los íconos o símbolos que identifican a  variados formatos, géneros, ámbitos, productos o naciones.

Las musas,a quienes las leyendas atribuyen las mejores ideas, imágenes o fórmulas creativas, precisan del oficio adquirido en el entrenamiento sucesivo, de los saberes  legados por el quehacer humano, de las tendencias de su tiempo, de una severa disciplina tecnológica y de un laboreo perpetuo. Solo así, una obra alcanza valor cultural, aceptación o éxito. 

Vivencias audiovisuales

Eran las 10 de la noche del 14 de agosto de 2011. Todo estaba listo en la Unidad Móvil de Televisión que se encontraba en Baracoa. El maestro Ferguson, que dirigía la transmisión en vivo para Cuba y el mundo de una gala artística preparada con artistas locales, dio la señal de arrancada…..
Habían pasado tres días desde la salida de la Unidad Móvil de Holguín, con un equipo de profesionales, dispuestos a dar lo mejor de sí para homenajear a la primera villa fundada por los españoles en Cuba. Me contaban después las penurias del trayecto hacia Baracoa, en un viaje que les tomó casi 24 horas.

 

Baracoa, engalanada con sus mejores prendas, acogió en esos días a cientos de visitantes. Entre ellos 29 miembros del equipo que se encargaría de la transmisión. Nos alojamos juntos en un edificio que servía de albergue a personal de la salud que trabajaba en servicio social en la Villa Primada. Recuerdo con alegría los días que compartí con ellos, todos convencidos de la importancia del hecho histórico.