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 La programación adolece de un espacio dedicado específicamente a la crítica, que pueda devenir en referente. P ara la crítica audiovisual en la Televisión Cubana es uno de los elementos sobre cuya importancia y necesidad se ha insistido en los últimos tiempos desde el Centro de Investigaciones Sociales (CIS), como resultado de las tendencias identificadas en varios de sus estudios contemporáneos.

La diversificación de las vías y formas para el consumo audiovisual en la sociedad actual ha conllevado a que las herramientas para la apreciación audiovisual tengan un lugar cada vez más significativo en la formación del espectador, hoy con acceso a un universo audiovisual muy extenso y variado, sobre todo de la producción extranjera.

Los programas o segmentos de crítica en la televisión nacional, a todas luces, son insuficientes; solo sobresale la crítica cinematográfica, área en la que habido antecedentes notables, que familiarizaron a varios segmentos de los públicos con el conocimiento especializado sobre cine.

Como ejemplo puede señalarse la labor desarrollada por Mario Rodríguez Alemán, Enrique Colina, Antonio Mazón y Carlos Galiano. Luego se hicieron más visibles, también como comentaristas en programas cinematográficos, las figuras de Rolando Pérez Betancourt, Frank Padrón, Joel del Río, entre otros. En este sentido hay que destacar que en general los comentarios en este tipo de programas tradicionalmente han sido bien recibidos por los televidentes.

Una de las investigaciones del CIS (2012) reflejó que como tendencia en más del 80% de los casos, los públicos suelen exponerse a dichos comentarios que anteceden a la proyección del filme. También en ese informe se puso de manifiesto que en esencia los públicos perciben esos comentarios como “interesantes, instructivos y necesarios”.

La crítica de videoclips nacionales fue otra área en la que durante un buen tiempo se destacó, por su trabajo vinculado al proyecto Lucas, Rufo Caballero, pero ello no ha tenido continuidad ni estabilidad tras la desaparición física de Rufo.

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 La Televisión asume esta prioridad en diferentes espacios y canales

En una época dominada por la cultura audiovisual, el consumo ha cambiado, en la red prevalecen los productos comunicativos digitalizados, estos forman parte de estrategias creativas y producen nuevas formas perceptivas e intermediales.

Desde nuestra TV pública es esencial el aporte al conocimiento mediante procesos culturales que influyan en la participación ciudadana, en el cultivo de la memoria histórica, de los valores éticos y estéticos.

El perfeccionamiento del diseño de programación constituye un eslabón imprescindible para mantener en la pantalla el equilibrio de temas, formatos, estilos, conflictos, relatos, personajes. Con este propósito se privilegia la cinematografía nacional en varios programas y espacios, entre ellos: Cine del ayer (Cubavisión, lunes, 2:00 p.m.), Letra fílmica (Canal Educativo, martes, 9:30 p.m.), Cinevisión (Multivisión, lunes, 11:34 p.m.).

El destacado escritor Omar González reconoce que estamos en la era del audiovisual omnipresente.Los espectadores continúan siendo fieles a las producciones nacionales. Cuba es uno de los países donde se proyecta más cine sustentado en el criterio en la diversidad; no obstante, la complejidad aumenta, los destinatarios no están ajenos a la banalidad y la seudocultura de productos que indiscriminadamente pasan de mano en mano.

De acuerdo con Omar González: “el cine es mucho más que el placer de los ingenuos, la agudeza de los elegidos, o la evocación inteligente de la memoria, es un asunto de importancia estratégica ante la avalancha hegemónica del imperialismo en la cultura”.

El trabajo articulado de los talentos y de las instituciones propicia compartir lo valedero entre todos, visibilizar historias de densidad espiritual vertidas en audiovisuales.

La crisis del mundo contamina a diario. Los códigos de la educación y la cultura permiten descifrar las formas de enunciación, la expansión de las industrias del entretenimiento, las formas de la subjetividad instauradas en el ciberespacio, en los videojuegos y las puestas electrónicas.

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 Esta propuesta del Canal Habana busca ganar más seguidores

Los medios de comunicación cubanos priorizan el trabajo enfocado en los jóvenes. Brindarles productos acordes a sus intereses y gustos y que, culturalmente, llenen sus expectativas y los hagan mejores interlocutores y seres sociales, es una tarea constante.

El Canal Habana, por ejemplo, tiene en su parrilla programas musicales que cubren, en cierta medida, los gustos del grupo población del que hicimos mención. Quizá no siempre se ha hecho o se hace de una manera coherente en cuanto al mensaje que debemos trasmitir, pero el trabajo está y eso también es un paso de avance.

Música Habana es un programa que ha tenido pocas emisiones. De una manera dinámica pudiera estar en la preferencia de los muchachos y muchachas no solo de La Habana, sino de las provincias donde llega la señal del canal habanero.

Cada emisión se dedica a un músico joven determinado y, específicamente, que tenga una producción musical realizada en la capital cubana. El director del proyecto, Liuvar Lozada, precisa que no solo se invita a cantantes populares. Les interesa el trabajo que realizan jóvenes defensores del pop y del llamado y debatido género fusión.

Para asistir al programa solo basta que los intérpretes hayan realizado algún video clip u otro tipo de audiovisual que garantice el interés del espectador durante los 27 minutos que dura Música Habana.

Liuvar acota que el guion del programa tiene una estructura cómoda para que el televidente lo consuma de una manera amena. Las respuestas de los invitados circundan las preguntas sencillas y de interés para cualquier joven, incluso, estas pudieran parecerse a las decisiones de muchos que sintonizan el programa.

Es un tiempo de televisión elegante, con luces, un presentador simpático y con dominio en la comunicación, lo que no siempre ocurre en programas musicales. Su director lo concibió primero como un show televisivo, un elemento determinante si realmente queremos parecernos a lo que las nuevas generaciones consumen actualmente y les llega por vías diversas.

Música Habana es un programa que, como muchos, acude al género entrevista para trasmitir un mensaje joven. La aceptación o no del proyecto dependerá de cuánto se parece este a los públicos a los cuales está dedicado.

 

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GLEYNER Y DANIELA, LOS REYES DE BAILANDO EN CUBA (DOS)

Por Paquita Armas Fonseca

La noticia, por supuesto, es que  Gleyner Jesús Delgado Nápoles y Daniela Rojas O´Farril,  la pareja número 9, ganaron la competencia de Bailando en Cuba (dos), y  que entre otros premios, disfrutarán de  una beca con Crea Dance Fundation Maria Robira en  Barcelona, España.

Pero no menos importante es que el premio de la popularidad fue para Jorge Luis Calvaire Cuba y Zaida Liz Aymerich Medina, (pareja 13) que junto a Eduard Zaldívar Valdés y Maydelis  J. Martínez Romero, (pareja  15 ) participarán en el  Festival Salsa Casino de Cancún. Habrá debates, no lo dudo, todas bailaron bien y la decisión fue por detalles. Todos, sin embargo, ganaron.

Son dos párrafos, un puñado  de líneas, esa es la noticia que desde ahora está en las redes, pero pregúntenle al equipo que consiguió acaparar la atención de los televidentes cubanos domingo tras domingo cuántas noches de insomnio tuvieron, cuántos sinsabores y ¡claro! cuántas alegrías.

No puedo olvidar que este espacio de ENTRETENIMIENTO, con una factura impecable,  recibió críticas tajantes “Concebida como una plataforma para la comunicación a toda costa con amplios sectores de público, y animada por el éxito de Sonando en Cuba (segunda temporada), BEC echa mano a los recursos comunicacionales básicos de los eventos de su tipo, que se transmiten continuamente por los canales de entretenimiento del mundo entero.” A lo que respondí “Llevando ese racionamiento a su punta, podemos renunciar a la televisión que nació en Cuba en 1950 (tercer país en tenerla de América Latina) porque como medio de comunicación fue inventado, usado, manipulado, por los “amigos” del Norte. En esta época tenemos que renunciar también a INTERNET,  ya que con un ancho de banda aceptable se puede ver lo que trasmite cualquier televisora del mundo con un saltito a youtube . Digo esto porque hace muchos años que no se inventa nada nuevo para esa cajita que se llama televisor.”

Hoy, algunas de esas personas que quisieron, en nombre de la cultura, satanizar a Bailando en Cuba (dos) tienen que reconocer que:

  • Contó con un jurado de excelencia, amado por el público, respetado por los concursantes: el Premio nacional de danza Santiago Alfonso, más las estelares Lizt Alfonso y Susana Pous, esta última demostró con creces que es cubana por adopción. (En la noche final disfrutaron de las compañías que los tres lideran)
  • Los jueces “armaron” las parejas, porque participaron en la selección de los 32 bailarines que competirían y sin proponérselo, escogieron habaneros, guantanameros, camagüeyanos…de casi todas las provincias.
  • Mención especial merece la sección que llevó Roclan González (tiene problemas de dicción, se atropella en algunas frases pero para eso, no para el NTV, sirve) que de Baracoa a Pinar del Rio fue enseñando bailes (el primero fue la Tajona) que quizás una buena parte de televidentes vieron por primera vez y son  danzas insertas en  nuestra cubanía.
  • ¿Qué decir del viaje a Girón, del homenaje al cuatro de abril con la participación de La Colmenita, del encuentro con niños y niñas con discapacidades, incluyendo la Escuela Solidaridad con Panamá, fundada por Fidel, por sólo señalar algunas pinceladas históricas? ¿Acaso eso no es  transmitir valores patrios?
  • ¿Cuántos de los concursantes habían recorrido el Museo Nacional de Arte o la sede del Ballet Nacional, o habían recibido clases de figuras descollantes de la danza en Cuba?
  • No llevé la cuenta pero por el escenario del Teatro Astral o en filmaciones hechas en provincia, desfilaron en Bailando… grupos de danza de diversas regiones, algunos de ellos nunca habían sido televisados.
  • Se bailó MÚSICA CUBANA, desde pop, bolero hasta el Sucu suco, no hubo concesiones  a ritmos que pueden ser del gusto de una parte del público, pero que no forman parte de nuestra riqueza melódica como nación.
  • Una vez más las luces, la dirección de arte, el diseño de pantalla y el vestuario formaron parte de la dramaturgia del espectáculo, aunque (lo escribo de nuevo) Camila Arteche no necesita de vestidos exóticos, ni mucho maquillaje o moños raros para ser una muchacha bonita.
  • Los coreógrafos se lucieron y como rotaban a sus pupilos, todo fue con más esfuerzo, pero con ganancia para el competidor y el público. Y muy bueno que incorporaran la improvisación en cada programa, así se satisfacía la nostalgia.
  • Cada semana estuvo dedicado a un tema (poesía, son, afrocubano, Habana…) con un openning de Revolution, dirigido por Roclan, que anclaba el concepto de lo que se vería.
  • Este programa como todos los de participación de RTV Comercial, menos La colmenatv, tienen una deuda con conductores estelares, nunca lo han conseguido, pueden estar aceptables pero NO

Acabados esos puntos quiero detenerme en dos aspectos: el guion y la dirección general. Lil Romero ha demostrado con Bailando…  que es una excelente guionista. Roclan hace poco la felicitó públicamente porque todo lo que se dice en ese programa, datos, historia, bocadillos, spot, salen de la sensibilidad y cultura de Lil.

En una entrevista me dijo “Sonando y Bailando en Cuba significaron para mí la oportunidad de poner en un programa de altas audiencias asuntos sociales importantes. Fueron dos programas diseñados desde su concepción, guión y puesta en pantalla para reforzar valores como el trabajo en grupo, la colaboración, la competencia sana, el valor familia, el valor de los maestros, el placer de estar juntos. Idear momentos dentro del programa que pudieran defender esos valores fue para mí lo más reconfortante. Desde los fondos blancos con mensajes de bien público hasta el concebir cómo se iba a despedir a los concursantes que abandonaban la competencia para dejar en ellos más esperanza que frustración, más sensación de ganancia que de pérdida, pasando por la sección de Roclan, las visitas a ciertos lugares con proyectos sociales importantes, todo con lo que pudiéramos decirle a las y los jóvenes cubanos de hoy: mira las cualidades de la sociedad donde vives, mira sus tesoros culturales, mira su historia, siéntete orgulloso de pertenecer y participar de este tiempo y de este espacio.”

Manolito Ortega, en la dirección general, no ha dejado dudas de que hoy por hoy es un maduro, osado  y eficaz director de programas musicales y danzarios. Así  se expresó en una entrevista que le hice “Para mí el trabajo en colectivo es de vital importancia porque nuestro medio eso es lo que tiene que se hace en colectivo, siempre hablo de mi equipo y trato de tener en las diferentes especialidades a personas creativas y dispuestas a trabajar al ciento por ciento en un proyecto, creo que sin un equipo de trabajo como el que logré tener en estos dos proyectos, pues el resultado no hubiese sido el mismo, el director tiene la tarea de trazar un camino, de proponer por dónde se quiere ir y que resultado se quiere tener pero un equipo hace grande ese resultado, un equipo hace realidad el camino trazado por el director, un equipo tributa constantemente cada uno desde sus experiencias y sus saberes y a veces la idea más interesante viene de donde menos te la imaginas y es la idea que a veces marca la diferencia, ese es un equipo de trabajo, alguien que se desvela al mismo tiempo que uno y que antepone el proyecto por encima de su vida personal para juntos hacer crecer el trabajo que estemos realizando, a todo una vez más le doy las gracias por seguirme y por aguantarme”

Este es el equipo que hizo Bailando en Cuba (dos): Wendy Ferrer, Diana González, Elisandra Reigosa,  Jorge Wilson, Lil Romero, Bladimir Barberán,  Ernesto Reyes,   Carmen Souto,  Grupo diseño y comunicación GEDCOM,   Ijorky Morales, María Elena García,  Joanna Vidal, Ana Iris González, Maykel Martínez,  Maurico Blanco,  Iyolexis (PESCAO PRODUCTION) REMACHESTUDIO, Yanelis Pérez  y Maykel Pardini.

 Acabado el programa final logré hablar con el director general  “Fue un  gran reto porque queríamos superar la primera y nos exigíamos más. Creo que lo logramos, la aceptación fue grande. Estamos satisfechos pero nos hubiera gustado hacer muchas más cosas.”

Se que con  RTV Comercial (empresa de la televisión cubana) anda en planes nuevos para seguir proporcionándonos programas estelares, entretenidos y cultos. Por lo conseguido esta vez un gran felicidades.

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PREMIO NACIONAL DE TELEVISIÓN 2018 A Clara Inocencia Castillo Alcántara

Con solo 9 años de edad, se inicia como locutora y actriz aficionada en un programa infantil en la emisora radial Radio Turquino, de Santiago de Cuba.

Con diversos premios y reconocimientos se graduó en la Escuela para Instructores de Arte en 1964. En 1968 comienza a trabajar en el Canal Tele Rebelde de Santiago de Cuba, como primera directora de programas de diferentes espacios Informativos, Infantiles, Juveniles,  Dramáticos, Musicales y Deportivos, así como de Eventos Especiales. En razón de ello ha obtenido un sinnúmero de premios y reconocimientos en Festivales Nacionales de Televisión y Caracol de la UNEAC.

Fue delegada al Festival del Nuevo Cine Latinoamericano en 1989 y jurado del festival Internacional de Documentales “Santiago Álvarez in memorian” en el 2002.

Fue Presidenta del Consejo Artístico de Tele Turquino y Presidenta de la Comisión de Evaluación de esta entidad.

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PREMIO NACIONAL DE TELEVISIÓN 2018 a Enrique Alberto Bonne Castillo.

Fundador en 1968 del Canal Tele Rebelde.

Dirigió la programación musical y luego Director de Programación de ese Canal. Así mismo, Dirigió la Coral Tele Rebelde durante 19 años. Músico popular cubano, creador de ritmos, autor de varios temas musicales interpretados por su grupo y por diferentes agrupaciones, con una vasta trayectoria musical, dentro y fuera del ámbito nacional.

Nació en San Luis, Santiago de Cuba, el 15 de junio de 1926. Inició su carrera públicamente como autor musical en 1950.  Se graduó de locutor trabajando luego en radio Turquino y en ocasiones en Cadena Oriental de Radio, cuando radicaba en Santiago de Cuba.

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