En los textos que se han publicado en la web  sobre En tiempos de amar, abundan  los comentarios, una mayoría la crítica, y una parte no despreciable  la defienden. A estos últimos mis respetos, tienen derecho a disfrutar de cualquier audiovisual, los que la cuestionan como un todo o en algunas partes, tienen mayor coincidencia  conmigo que reitero  lo que ya escribí: Ernesto Fiallo entregó productos buenos, por ejemplo, en La otra esquina, por solo señalar un producto suyo audiovisual, pero con este…

Que el guión se haya escrito por cuatro autores (Eurídice Charadán, Serguei Svoboda, José Víctor Herrera y Alberto Luberta Martínez) no quiere decir nada novedoso en el sentido de producción, sólo que en vez de una cabeza los libretos salieron de cuatro, pero fueron filmados, editados, musicalizados de principio a fin, no por partes, método que permite con  más de un guionista corregir el tiro cada  vez que un personaje no funciona. Así lo hace casi siempre O Globo.

En un intercambio con los lectores de Juventud Rebelde no se si fue Fiallo u otro de los participantes que dijo que era ficción y no un reflejo calcado de la realidad. Eso está bien  mas ¿por qué hablar del cese de convivencia para aplicar a Laura, si según dijo un letrado en un  programa televisivo, en ese caso no era procedente?. La novela se desarrolla en Cuba,  no en Hong Kong, por las imágenes que se muestran. Tampoco en el caso de salud es normal que la gente salga y entre de un lugar aséptico donde una persona está en coma.  Eso por el riesgo de infección  para el paciente no es viable ni en La Habana ni en Nueva York.

Desde hace 39 años, el Coral es La Habana y es su Festival de Cine. En la búsqueda de una identidad para el evento que recién nacía en Cuba en 1979, en la revista Cine Cubano aparecen los premiados con grandes gorgonias, es decir: inmensos esqueletos de lo que se conoce comúnmente como coral.

Descargue en PDF (1,47 MB): Diario del Festival, 13 de diciembre, incluye la caretera de hoy y mañana

Cuba, una isla del Caribe, les ofrecía a los cineastas latinoamericanos la oportunidad de pensar en la utopía también desde el cine. Mas, para que esta siguiera existiendo era necesario seleccionar un símbolo, un elemento que los invitados llevaran a sus casas como muestra de la calidad de sus filmes, pero también como recordatorio de un evento que los esperaría cada año. Aunque, científicamente hablando, la palabra coral no es reconocida, coloquialmente se emplea para nombrar una vasta colonia de especímenes diferentes en formas y colores. Bajo el manto de esta diversidad transcurrieron los primeros cinco años del Festival de La Habana.

Para la quinta edición en 1983, ya se puede ver a Nelson Pereira dos Santos sosteniendo un Coral Negro, o a Eliseo Alberto (Lichy) Diego recibiendo el premio al Mejor Guion Inédito, por primera vez instaurado entonces en el  Festival. A partir de esta edición, esta especie de coral negro se haría sistemática. Cuatro años después, el coral negro se convertiría en logo del Festival.

Cuenta la leyenda que algunos de los especímenes entregados como premios eran extraídos en la caleta posterior a la primera casa cubana de Fernando Birri, hoy Casa de Protocolo de la Escuela Internacional de Cine y TV de San Antonio de los Baños. Por más de veinte años, los premiados del Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana se llevaron a casa un fragmento de mar, una pieza de las costas cubanas.

En los finales del siglo xx, el evento, progresista por historia y por derecho, debió pensar en la protección al medio ambiente y a estas especies. En ese sentido, uno de sus fundadores y presidente en ese momento, Alfredo Guevara, lanza la
convocatoria a artesanos y artistas para crear una escultura que representara este símbolo ya indisolublemente unido al evento. Así llega hasta nuestros días el artista artesano Jorge Gil, quien talla en bronce los Corales, y desde este año los pinta de negro. De cobre o naturales, el Festival de La Habana no se imagina sin sus corales, como tampoco diciembre existe en Cuba sin el cine.

(Tomado del Diario del Festival)

El spot del 39 Festival de Cine de La Habana

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 Las motivaciones, gustos y percepciones de los adolescentes demandan nuevos acercamientos televisivos

En los últimos tiempos se ha observado un creciente interés, por parte de los medios, en ahondar en los criterios y expectativas de los adolescentes, como destinatarios importantes de la programación televisiva.

Realmente dudé si proponer este documento como un artículo de opinión o en la columna Para Pensar…, al final me decidí por la segunda opción. Espero que además de divertido, este ejercicio de pensamiento creativo resulte de utilidad para todos los que tienen la responsabilidad de hacer y publicar buenas telenovelas cubanas.

Se debate sobre la calidad de las telenovelas cubanas. No soy experto en este tema, pero sí en la gestión del conocimiento, por tanto mi rol principal es motivar y organizar el pensar, madre de la generación de conocimientos.