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- Escrito por Texto y fotos: Naomi Valdés
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Los músicos ganadores del concurso televisivo para jóvenes instrumentistas dialogaron con colegas estadounidenses liderados por el reconocido Arturo O´Farrill
Los ganadores del concurso televisivo La Banda Gigante acaban de realizar uno de los sueños que venían acompañando a su merecido premio: el intercambio con una Jazz Band norteamericana. El encuentro tuvo lugar en El Hostal de Tejadillo, ubicado en el centro histórico de La Habana.
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- Escrito por Karina Sotomayor Otero
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Dalia Fuentes es una profesional a la que hay que acudir cuando se quiere conocer la historia de la televisión en Cuba
Sobre ella no se puede asegurar que sea del todo jubilada de esa profesión que es la magia de transformar rostros, piel, cabellos, mirada y alma. En lo que concierne maquillaje creativo y correctivo, Dalia Fuentes fue y es una artista pues aún planea proyectos.
Fátima Patterson la conoció en el año 1970 y hoy la memoria le dibuja a la mujer amable de entonces, a la Dalia delicada y trabajadora: “Ella marcó momentos importantes en el maquillaje cuando la televisión comenzó a hacer historia aquí en Santiago.
“Entre los muchos trabajos que compartimos está el de Vía Crucis, que recuerdo se filmó en las locaciones de la Gran Piedra. Asumí un personaje que era una anciana, y mi rostro en esos años era terso. Me decían: ‘no podrás con eso’. Y entonces llegó ella, tan servicial y humilde, y estrenó conmigo un material para caracterizar la vejez. Todos quedaron asombrados con ese trabajo, uno de tantos, gracias a sus manos e ingenio. Hoy no está en activo pero se le ve en cuestiones de proyectos y es que ella es de la raza de los creadores, Dalia es una artista”.
Egresó de la primera graduación de Instructores de Arte en 1963 y, cinco años más tarde, se incorporó a Tele Rebelde. Dirigió el Departamento de Peluquería y Maquillaje por 25 años con logros muy relevantes.
Dicen quienes la conocen y han trabajado con ella, que a la par del maquillaje, apuesta por ser actriz y desdoblarse en la escena ayudó en la profesión.
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- Escrito por Paquita Armas Fonseca Fotos: cortesía de la entrevistada
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Licenciada en Educación en Literatura y Lengua Española, Universidad de Ciencias Pedagógicas Enrique José Varona, (1989) y Máster en Ciencias de la Comunicación, mención Periodismo, Facultad de Comunicación, Universidad de La Habana (2002), Mariana Saker Labrada es una comunicadora versátil y segura en la difícil rama de la tecnología y el medio ambiente.
Con una diversa preparación en cursos sobre el tema que la apasiona, lleva 27 años vinculada a los medios en la función de informar y formar acerca del mundo que nos rodea, con buenas prácticas. En el Canal Habana, en vivo, con Magdiel y Sandra ofrece semana tras semana una lección de comportamiento ciudadano, mientras en el Canal Educativo lo hace con el espacio A tiempo.
No fue la casualidad lo que hizo que Mariana se inclinara por las ciencias, tuvo que ver su esposo un conocido y respetado científico cubano:
- ¿Por qué si estudiaste Literatura y Lengua Española te inclinaste a la tecnología y el medio ambiente?
- Provengo de una familia de educadores en mi natal Camagüey y desde niña me encantaba dar clases a mis muñecas y sobre todo enseñarlesa leer y a escribir, por eso estudié esa carrera en Ciudad Libertad, que confieso me apasiona y me ha ayudado muchísimo en mi vida profesional.
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- Escrito por Soledad Cruz/Facebook
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A pesar de que informativamente nuestras radio y TV se ocupan de las muy diversas ramas y factores de producción y servicios del país, es cierto, como señalan algunos “dolientes” que no existen espacios que cuenten, narren, expongan la actividad destaca de muchos cubanos y cubanas que no obstante las condiciones adversas logran prodigios de productividad y eficiencia.
Si bien hay programas sobre casi todos los saberes y “haceres” y una programación educacional que aprovecha los recursos expresivos de los medios para trasmitir conocimientos, no existen espacios, concebidos con atractivos comunicacionales para hacer notar habitualmente a médicos, científicos, maestros, obreros destacados, inventores, cooperativistas, estudiantes, cuentapropistas involucrados en proyectos de desarrollo comunitario que hacen aporte sustantivos a la sociedad.
La notoriedad está establecida por la tradición en torno a artistas y deportistas que parecen los únicos triunfadores y que contribuyen, por su labor, al esparcimiento de la población y no todo lo suficiente se ha hecho para llamar la atención sobre aquellos y aquellas que desde sitios de trabajo y estudio que parecen poco glamurosos realizan hazañas notorias decisivas para el bien común.
La dramaturgia nacional tampoco parece interesada en esos aspectos. Películas, obras de teatro, telenovelas, incluso la literatura se empeñan en destacar los aspectos más sórdidos de la realidad que, si bien proliferan, no han hecho desaparecer actitudes virtuosas que prevalecen y deberían tener mayor resonacia resonancia.
Por supuesto que la creación artística se sustenta en la problematización de los conflictos, en buena medida, pero eso no condiciona qué parcializarse sòlo con algunos aspectos de la realidad y negar la humana esperanza de la posible transformación de los aspectos menos edificantes.
Justamente hacer visibles a aquellos y aquellas que no se dejan vencer por los problemas reales que existen y logran ser triunfadores en sus ámbitos contribuye a mostrar las fuerzas que pueden equilibrar las situaciones que se padecen y dar aliento a la esperanza imprescindible para vencerlas.
Martí se refirió al elogio oportuno para incentivar el mérito, tomándolo en cuenta en la radio y la televisión no es suficiente ponderar los hechos que hicieron de nuestra historia un suceso en verdad extraordinario, hay que mostrar a los que hoy, ahora mismo, están protagonizando la continuidad de esa tradición con su trabajo en una epopeya más difícil, la de todos los días, la cotidiana.




