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Jóvenes se adueñan de la pequeña pantalla

Un programa de televisión del Canal Educativo narra las vivencias de los que han encarado la pandemia con dedicación y valentía, desde distintas labores

Jóvenes por la vida da voz a quienes hacen mucho desde el anonimato.

Hace un año a Monik Cabrera se le ocurrió ir a la caza de las historias de vida de quienes enfrentan a la COVID-19. Ponerles rostro, remarcar el lado humano, documentar desde escenarios diversos cómo se construye el esfuerzo de un país y sus nuevas generaciones, cuántos desvelos quedan, cuáles sacrificios llegan.

Entonces nació Jóvenes por la vida, un proyecto televisivo que se erige en algo más o menos parecido a una bitácora, a un repositorio de anécdotas y anhelos. «Estamos ayudando a construir la memoria gráfica de la pandemia», acierta Anthony Bravo, uno de sus conductores.

Monik lo ve como un empeño que llevaba «atorado»; una «espinita» que se sacó al realizarlo, al darle hálito: «Como madre y cubana me siento muy orgullosa de lo que hicieron y aún hacen los jóvenes, entre los que estuvieron mi hijo y sus amigos, quienes se crecieron y comprendieron la necesidad de aportar en el enfrentamiento a esta terrible enfermedad».

Lo dice quien siempre ha disfrutado mucho el trabajo con los jóvenes. Ruta 5 Ecos han sido dos de los varios proyectos realizados por ella para este sector de audiencia, exigente y que no se detiene en ver propuestas poco atractivas.

«Confío en la gente joven, les veo alta capacidad de absorción de conocimientos. Me encanta irradiarme de su entusiasmo y energía. Creo firmemente en que las soluciones a cada problemática que tenemos como nación deben descansar en sus hombros, por eso trabajo con (y para) ellos», confiesa Monik.

De ahí que se nutriera de una tropa con aires renovadores y ganas de hacer. Soñaron. Buscaron apoyo y acompañamiento en la Unión de Jóvenes Comunistas. Y se encendió el bombillito rojo de las cámaras: Jóvenes… salía el primer viernes de julio a las seis de la tarde por el Canal Educativo (CE), con una emisión desde el Instituto de Nefrología Doctor Abelardo Buch López, en La Habana.

Todavía Linett Fernández, su conductora principal, recuerda los nervios de aquel día. «La tranquilidad y la seguridad me las transmitió el mismo equipo de trabajo; nos complementamos bien desde el inicio», dice, y me cuenta que se han engrosado sus contactos de WhatsApp luego de conocer y contar las vivencias de varios jóvenes con los que detrás de cámara ha sostenido una buena amistad.

«Lo mejor del espacio es que te motiva a participar, a ser útil, martiano, a aprovechar tu virtud. Me ratificó que hay muchachos comprometidos con hacer el bien a la sociedad», apunta Linett.

Los jóvenes también nos enseñan, sentencia Héctor Galán, productor. Su amplia experiencia la ha invertido en guiar a quienes dan sus primeros pasos en el medio televisivo. «Lo que más exigimos a los miembros del equipo es el dinamismo y la creatividad, estar preparados para montarse en un bote, en un caballo; sembrar caña o cortarla. Si vamos a grabar en un campo de papa, cosechamos junto con los entrevistados. Se trata de estar de sol a sol como ellos».

Por eso Anthony valora el desprendimiento y la solidaridad de los que ha conocido, a lo largo y ancho del país, durante este año de trabajo. «No todos tienen la conciencia de lo que están haciendo —afirma—, pero ha sido muy grande lo que están entregando».

Y con sus aciertos y desazones es lo que ha tratado de narrar Jóvenes… que en un año de difusión ha incluido a personas de nueve provincias y ha estado en centros de producción científica, fábricas, centrales, empresas siderúrgicas, hospitales, centros de aislamiento y hasta en alta mar.

El horario en el que se transmite —viernes a las 6:00 p.m. por el CE, coincidiendo con las parrillas de los telecentros— no permite que tenga mucho alcance, pero siempre está la opción de encontrarlo en las plataformas digitales Picta, Telegram y Facebook, donde se postean íntegramente las ediciones.

Hemos tenido la satisfacción de saber que nos siguen en Mayarí —cuenta Héctor—; en tiempos de convergencias digitales no hay brechas para llegar a otros territorios, mas siempre queremos emprender nuevos caminos y acercarnos a otros relatos.

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Con la mira en atrapar al público

Todo se transforma. Este verso de Jorge Drexler explica el sentido mutable de la vida, de las cosas. Incluso hasta de un programa de televisión. Jóvenes… entra en una nueva etapa —a tono con la veraniega— para captar más al público que llevan en el propio nombre.

¿Cómo hacerlo en medio de una avalancha enajenante de contenido cultural poco constructivo? La fórmula parece esconderse tras la suma. Sumar a nuevos conductores, nuevas secciones, segmentos para la música y la diversión, promover la labor de la Brigada de Instructores de Arte José Martí.

Harold Naranjo es una de las apuestas. Viene de la radio. De hacer Suave y fresco, una popular revista juvenil. Y aunque ya había tenido una que otra experiencia en la pantalla, hacer Jóvenes… ha sido un reto mayor.

«En la televisión tienes que comunicar con otros recursos más allá de la voz, debes ser vivaz, más cercano, desenvolverte con holgura. Tienes que ingeniártelas para transmitir alegría y sonrisa, aun y cuando no se vea por el uso de la mascarilla. Por suerte el equipo es empático y en él hay mucha camaradería que se nota en cámara».

Si le preguntan a Yoamaris Neptuno por qué se sumó al colectivo, no duda en decir que le permite «dar voz a quienes están haciendo mucho desde el anonimato, departir con gente de sitios distintos y estar en su mismo medio de desarrollo natural e ir hasta donde están labrando sus hazañas».

Es por ello que Dionys López está convencido de que propuestas como esta llegan a los telerreceptores de una manera diferente: por el matiz humano y enriquecedor con el que se acercan a lo que puede resultar cotidiano para algunos. Él, que recién hace televisión, confía en que los atractivos que incorpora esta temporada la hagan más gustada.

«Seguiremos proponiendo contenidos que nos generen más interactividad con los usuarios, retroalimentación —comenta Monik sobre las aspiraciones con el espacio—; queremos que más jóvenes nos vean, nos hagan saber sus inquietudes y preferencias, nos escriban; que se sientan identificados con las historias que contamos y que se vean representados en la pequeña pantalla».

Tomado de Juventud Rebelde

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