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Jennifer Zubizarreta: UN RESPONSABLE DE IMAGEN EN TV ES UN OFICIO NECESARIO

 

La elegancia en el vestir para las personas que hacen televisión debe ser una constante. Jennifer Zubizarreta lo logra. Esa forma de vestir, peinarse y maquillarse de manera correcta, hace que sus comentarios internacionales tengan el empaque que llevan.

Ahora, la sobria periodista se desdobla en el programa Detrás del Documental, los sábados de 4 a 5 y 30 por Cubavisión HD, porque según sus palabras quien lo vea se encontrará “con una Jennifer más cercana, caminando, descubriendo sitios, acompañando al televidente en el viaje que se le propone”:

¿Por qué Periodista? ¿Alguien influyó en ti?

-Fue una decisión muy personal convertirme en periodista. Desde niña tuve la certeza de que mi camino sería en el mundo de las letras, en la escuela me pedían que redactara comunicados para matutinos especiales, que declamara. Participaba desde pequeña en los concursos de Español. En el pre universitario recuerdo que hasta gané un reconocimiento como alumna ayudante de la asignatura.

Cuando llegó el momento de decidir qué carrera estudiaría, lanzan la convocatoria para las pruebas de aptitud de Periodismo. Sentí que podía ser un camino para desenvolverme en lo que amaba, ampliar horizontes,  descubrir de qué modo podía resultar más útil. Y aunque no me equivoqué, con los años entendí que más que un trabajo estaba asumiendo una definición de vida, una elección que impacta en ti, que va contigo a todas partes, que se integra a lo que eres.

Recuerdo que mi cumpleaños 18 lo pasé viajando hacia La Habana. Fue mi regalo. A partir de ese día, dejé de ser la niña de Pinar del Río para comenzar ese otro proyecto inacabado que es construirme sin dejar de lado mis esencias, mis lealtades.

Cuando empezaste a estudiar la carrera ¿pensaste en la televisión? ¿Por qué la televisión?

-Fue en la universidad donde me enamoré del periodismo audiovisual, de cómo se monta ese discurso complejo, repleto de mediaciones, donde todo comunica, donde la simbiosis que logres entre sonido e imagen puede darte los frutos más diversos: mover un estado de opinión, alertar, sensibilizar o simplemente transmitir solidaridad, ponerte en los zapatos de otros y caminar con ellos.

Tuve profesores excelentes, varios de ellos eran entonces bien jóvenes, y hoy entiendo el esfuerzo tremendo que hacían para armarnos con más imaginación que recursos las clases y los ejercicios prácticos en una facultad (la de Bohemia), que por aquellos años estaba en plena construcción y que nosotros (los iniciadores jiji, el club de los 120 como le decían a mi graduación) entregamos a los que venían atrás y hoy disfrutan de una FCOM equipada, hermosa.

Al llegar a las prácticas profesionales de TV supe que ese era el reto en el que quería aventurarme, la emoción y el esfuerzo de “parir” un reportaje, una crónica, un programa y hacerlo documentando la realidad, la vida misma en sus pulsaciones más auténticas: una imagen sigue valiendo más que mil palabras, pero es lo que hay detrás, lo que aprendes mientras intentas contarlo, lo que más te nutre. 

¿Cómo llegas a atender el área internacional?

-Cuando comencé el servicio social, me ubicaron junto a otras compañeras en la Revista Buenos Días. Necesitaban periodistas que apoyaran la redacción internacional y yo había trabajado algunos temas en ese ámbito durante las prácticas de periodismo impreso y en optativas de la carrera. Acepté y comencé haciendo cables, reseñas informativas, reportajes y luego, con el tiempo, asumí las primeras notas comentadas. Fue un proceso intenso de aprendizaje, consulta a expertos y mucha disciplina.

Nos levantábamos antes de las tres de la mañana para garantizar durante la semana la salida al aire de la Revista, llevábamos y discutíamos ideas y proyectos para mantener la vitalidad, hacerla crecer. Definitivamente fue otra escuela, lugar de muchas primeras veces para mí: la primera vez que estuve –como profesional- delante de una cámara, la primera vez que participé en una emisión en vivo, mi primera sección.

¿Qué rutinas sigues para preparar los comentarios?

-Mucho estudio, “devorar” todo lo que pueda sobre el tema, consultar a mis “gurús”, mis profes a los que tanto agradezco por estar siempre dispuestos a darme cinco minutos de su tiempo y responder mis preguntas, ponerme a pensar.

Todos los días estoy aprendiendo, retroalimentándome con las opiniones del público desde las redes. Creo que una forma de entender mejor el mundo, la realidad, es comprendiendo la historia, las razones y las experiencias de otros, la conexión que nos une a ellos, quiénes somos y qué representamos en esa geopolítica, donde tantas veces aparece la palabra Cuba.

¿Qué área geográfica prefieres?

-Eurasia, los fenómenos vinculados a potencias emergentes. El mundo de hoy está cambiando y el centro de atención va corriéndose fundamentalmente a Asia, cada vez más protagónica.

¿Qué encontraremos en Detrás del Documental?

-Es una propuesta audiovisual para este verano que sale los sábados de 4 a 5.30 p.m. por Cubavisión HD. Nos acerca a una parte de lo mejor de la documentalística cubana actual, sus realizadores y motivaciones. Además, nos cuenta qué se está produciendo por estos días en materia de documental en la Isla y nos regresa a figuras imprescindibles que han construido verdaderos testimonios de su tiempo con los recursos y potencialidades del género.

En cuanto a mi papel como conductora, estoy muy contenta con el resultado. Quienes lo vean van a encontrarse con una Jennifer más cercana, caminando, descubriendo sitios, acompañando al televidente en el viaje que se le propone. Me encanta desdoblarme, y esta experiencia me permitió ese tono más suave y familiar.

A las presentadoras de televisión ¿les suministran ropa?

-En mi caso, al estar entre los periodistas que “hacen cámara” en el SITVC, he recibido en varias ocasiones la oportunidad de comprar un grupo de piezas para este tipo de trabajo, al igual que otros colegas.

¿Quién te orienta para que uses un color o un tipo de peinado?

-Tengo mis referentes como en otros ámbitos, pero básicamente me visto según lo amerita el espacio en el que me desempeño y el tipo de comentario que asumo. Por eso, la elección de las chaquetas, la combinación de tonos que hago, y la habitualidad de un look sobrio y serio. Mi imagen es parte del comentario que propongo.

He conversado con personas que reconocen mi nombre, pero no lo asocian en un primer momento conmigo. Dicen que luzco más joven en persona. Por supuesto, en la vida diaria, en la calle, uso menos maquillaje y ropa más adecuada para nuestro clima.

¿Crees que sería útil un responsable de imagen en TV?

-Un responsable de imagen en TV es un oficio no solo útil, sino necesario. En los informativos, que es donde me he desarrollado fundamentalmente, se requiere cuidar la forma tanto como el contenido, sencillamente porque el resultado define la puesta en pantalla y esa es la carta de presentación con la cual llegamos a las casas y a las vidas de los cubanos.

Hay que mantener el oído puesto en lo que nos dicen, en lo buscan, en lo que esperan de SUS noticiarios. La comunicación va en dos direcciones y eso no se puede perder de vista.

 

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