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¡Ahí está Chala!

Armando Valdés Freire... De Chala a Norbertico.

Desde hace varios meses, un singular personaje de la telenovela Vuelve a Mirar se ha ganado la atención de los telespectadores. Como parte de la representación de los conflictos intergeneracionales y el afán de colocar a adolescentes y jóvenes con miradas propias a la cotidianidad, los creadores del dramatizado nos presentaron a Norbertico, ese estudiante cuya vestimenta azul no determina madurez o carácter, pero ciertamente genera los más diversos comentarios cada día en el deslizar de las redes.

Muchos lo reconocieron desde la primera escena, otros demoraron un poco para confirmar aquel recuerdo visual. Y sí, es el pequeño Chala, de la laureada película Conducta, del realizador cubano Ernesto Daranas.

Desde entonces, la vida de Armando Valdés Freire ha girado radicalmente...

Con solo 12 años de edad resultó seleccionado para dar vida al personaje protagónico de Conducta. Luego de presentarse dos veces sin éxito, captó la atención de Daranas, quien le otorgó su "tercera y vencida" en el último día de casting.

Armando fue sometido a una intensa preparación con el fin de encarnar un personaje completamente distinto a su realidad: desde clases de natación y boxeo, hasta un trabajo psicológico por parte de actores profesionales, fueron factores que propiciaron la caracterización de un niño sumergido en la marginalidad e inestabilidad familiar.

Como eje central de la mescolanza entre educación, valores y convivencia, Chala transita de lo conflictivo a lo transparente. Entre peleas de perros, carencia de afecto y una madre colmada de vicios, su vínculo afectivo con la profesora Carmela –interpretada magistralmente por la gran Alina Rodríguez– aporta una verdadera esencia dramática y sensibilizadora.

El abordaje del tratamiento a menores en escuelas de conducta, y la pugna constante como rebeldía hacia sus semejantes, constituyeron un desafío para el actor, quien se valió de improvisaciones durante el rodaje para depositar rasgos reales a un rol con total divergencia y con muy poco en común, exceptuando la fuerza interna y los buenos sentimientos que también posee Armando.

 El personaje Chala, de la película Conducta, le abrió las puertas de la actuación a Armando Valdés (Foto: Tomada de Facebook)

Chala le obsequió mucho más que el amor por las palomas, su mayor dádiva fue la puerta abierta al universo de la actuación como carrera profesional:

¿Qué se siente que aún el público te reconozca como Chala? ¿Crees que sea de esos personajes que le cambian el nombre a un actor para siempre?

“Era imposible que fuese de otra manera. Fue mi primer trabajo, una gran película y además un buen personaje, algo que marcó totalmente mi vida y mi persona.

“Siempre se recuerda a los actores por algún personaje que los marca, y Conducta fue una película que visualizaron personas de todas las edades, se puso en todas las escuelas y se transmitió muchas veces en la televisión, además de su gran audiencia en el cine.

“Haré, si la vida me lo permite, 200 personajes más, pero definitivamente Chala es algo que tendré marcado toda mi vida.”

¿Qué te dejó Conducta como actor y como persona?

“Antes de la realización de la película quería ser biólogo marino. Conducta me abrió las puertas a mi carrera, me enseñó lo que quería hacer, cambió mi adolescencia y mi forma de pensar, al punto de que tuve que madurar prácticamente antes de tiempo... Mientras cualquier niño de 12 años salía de la escuela a jugar y hacer las tareas, yo tenía una responsabilidad mayor. Aunque, inconscientemente en ese momento, cambió mi vida para bien.”

¿Qué representa para ti la inolvidable Alina Rodríguez y que tus comienzos como actor hayan sido a su lado?

“Alina Rodríguez fue más que una compañera de trabajo en aquel entonces: se convirtió en una amiga, en una maestra, en una madre, tal y como sucedió con los actores Armando Miguel Gómez y Yuliet Cruz, con quienes compartí un trabajo íntimo.

“Alina era una excelente persona, una actriz profesional y educada, que demostraba mucho respeto hacia su trabajo. Dar mis primeros pasos, “gatear” junto a Alina Rodríguez, fue más que un privilegio. Agradezco a la vida que haya sido así. Compartimos muchísimo en festivales en el exterior y creamos lazos íntimos en la vida cotidiana. Lamentablemente hoy no está con nosotros, pero de la manera en que la recuerdo, la recuerda también toda Cuba, y creo que gran parte del mundo que sigue la televisión, el cine y el teatro cubanos.”

 Armando Valdés junto a Alina Rodríguez en una de las escenas de Conducta (Foto: Tomada de Facebook) 

Graduado en la Escuela Nacional de Arte (ENA), ha realizado trabajos para diferentes espacios televisivos como la serie ConCiencia, dirigida por Rudy Mora, el policíaco Tras la Huella, y pequeñas apariciones como en el telefilme Decisiones y el cuento Los asesinos. Su presencia se ha hecho habitual además cada viernes en la noche, al formar parte de las dramatizaciones de El Selecto Club de la Neurona Intranquila.

¿Qué te motivó a estudiar actuación? ¿Cómo valoras tu formación en la Escuela Nacional de Arte?

“Lo que me motivó a estudiar actuación fue precisamente el filme Conducta. De ahí descubro la Escuela Nacional de Arte, y me presenté a las pruebas...

“La Escuela Nacional de Arte tiene una metodología excelente. Cuenta con la asesoría de Corina Mestre, una excelente actriz y profesora; recibí sus clases en primer año de actuación. En segundo año fue una linda experiencia estudiar teatro y cuento cubanos junto al actor Jorge Enrique Caballero. También tuve como maestras a las actrices Yailin Coppola y Cheryl Zaldívar en tercer año, y en el último curso realicé mi tesis en el Teatro El Público, junto a Carlos Díaz, donde también Fernando y Alicia Hechavarría fueron mis profesores.”

Recientemente el público cubano disfrutó de su actuación en la segunda temporada de la aclamada serie Rompiendo el Silencio, con la dirección estelar de Rolando Chiong, esta vez interpretando a Esteban, un joven estudiante de secundaria básica que sufre de bullying escolar debido a los aparentes rasgos débiles de su personalidad:

“Llegué a Rompiendo el Silencio prácticamente de casualidad. Había ido al Focsa a hacer otra colaboración y allí me vio Legna Pérez Cruzata, productora general de la serie. Ella dirigió el capítulo Libre, del cual fui protagonista. Me dijo que me presentara y subiera a la oficina, y de esa manera me entregaron el personaje.

“Esteban fue un gran reto para mí, y a la vez lo agradecí muchísimo, pues no tenía nada que ver con Chala, personaje por el cual el público me había identificado.

“Para mí fue una experiencia preciosa trabajar junto a Legna, el Chino, Maikel Amelia y Jomy Marull, quien interpretó a Yury, el personaje que me hacía bullying; es mi amigo en la vida personal, nos conocemos hace 10 años y siempre quisimos trabajar juntos. El resultado fue maravilloso. Estoy agradecido con las respuestas que generó en los telespectadores.”

 Armando Valdés y Jomy Marull en el capítulo Libre, de la serie Rompiendo el Silencio (Foto: Tomada de Facebook)

 ¿Consideras que los dramatizados cubanos contemporáneos necesitan un mayor tratamiento de esta temática?

“Realmente es difícil para un guionista y un director aceptar y cumplir con las expectativas que impone el televidente, que en ocasiones es muy exigente con respecto a lo que desea ver. Pero sí, creo que se debe hacer todo tipo de contenido, pues siempre habrá esferas dentro de los televidentes a las que sí les llegará. Tal vez a otros no les toque de manera personal el tema que se trata, por eso se deben producir dramatizados para toda audiencia.

“La serie Rompiendo el Silencio es maravillosa: aborda y cuenta historias que tristemente suceden en la vida, y que deben verse para dar a demostrar y ayudar a las personas que pasan por esos desagradables momentos.”

¿Cómo llegas a las secciones dramatizadas del programa El Selecto Club de la Neurona Intranquila? ¿Lo disfrutas?

“Llego a la Neurona Intranquila gracias a Ernesto Fiallo, codirector del programa. Estábamos en ese momento grabando la novela Vuelve a Mirar, y me contó que existía la posibilidad de ir a trabajar en los dramatizados de la Neurona...

“Se trabaja con un ritmo muy rápido. Es totalmente diferente a lo que uno está acostumbrado a hacer, porque se interpretan pequeños personajes que tienes que caracterizar de cierta manera. Además de contar con la excelente compañía de Alejandro Palomino, Beatriz Viñas, Grisell Monzón, grandes actores, amables, cariñosos y dedicados al trabajo. Y sí, se disfruta mucho lo que se hace.”

La invitación para la telenovela Vuelve a Mirar llegó a través de una de sus asistentes de dirección. Indudablemente era el actor que proyectaba las expectativas en torno a Norbertico, un joven que cursa el preuniversitario, y que se ve obligado a lidiar con la ruptura de su perfecto núcleo familiar.

Su historia no es más que un acercamiento a las posturas asumidas ante una situación tan cotidiana como lo es lidiar con la separación de los padres. Paralelamente a las problemáticas que lo azotan, este personaje tipifica las disímiles cualidades y actitudes de la edad que representa: amor, decisiones ante el estudio, total apego a las tecnologías, juegos, mimos, influencias y golpes. Incursionar en el género también significó compartir escena con actores consagrados de nuestra dorada televisión nacional:

Hablemos ahora de Norbertico, tu actual personaje en la telenovela Vuelve a Mirar, ¿qué le puedes adelantar a los telespectadores?

“De antemano, digo que no puedo adelantar mucho sobre la novela, pero sí pediría a los televidentes que no juzguen a los personajes, porque la novela da muchas vueltas...

“Cuando sucede algo por determinado motivo y pensamos que ese personaje es lo peor, realmente no sabemos qué pasa, ni a qué punto puede llegar, así es con Norbertico y con gran parte del elenco de la novela.”

 Armando Valdés junto a Paula Alí en el set de filmación de la telenovela Vuelve a Mirar (Foto: Tomada de Facebook) 

¿Qué significó para ti obtener un papel en lo que sería tu primera telenovela, bajo la dirección del experimentado Ernesto Fiallo y compartiendo el set con un reconocido elenco de actores?

“Agradezco la oportunidad que me dio Fiallo y la confianza que depositó en mí. Gracias a Lourdes que habló de mí para el personaje, y a todo el equipo de la novela.

Vuelve a Mirar fue una escuela, un trabajo que requería de mucho estudio, pues 80 capítulos implican un denso contenido. Fue mi primer trabajo grande y también un personaje importante, junto a un elenco de actores reconocidos y con experiencia; fue todo un reto.

“Mi agradecimiento para Paula Alí por su cariño, a Yudexi de la Torre, quien encarnó a mi madre, a Roque Moreno con quien ya había trabajado en Conducta, y a todo el elenco de actores. La actriz Melissa Broughton, que interpreta a Carla, es mi novia en la vida real y tuvimos la oportunidad de ser novios también en la novela; fue lindísimo haber trabajado juntos.”

Háblanos de la relación establecida tras las cámaras con los actores que interpretaron tu familia.

“Fue una gran experiencia. En particular con Melissa Broughton, quien interpreta a Carla, es mi novia en la vida real hace 3 años y tuvimos la oportunidad de ser novios también en Vuelve a Mirar. Entramos juntos a la novela y fue increíble compartir el tiempo de estudio y de preparación, ese que los televidentes no ven.

“Yudexi de la Torre es de Bayamo, vivió en mi casa el tiempo que teníamos nuestro hogar en la novela. Construimos una relación preciosa. Igualmente, con Paula Alí, a quien agradezco por el cariño y las enseñanzas.

“A Roque lo conozco desde de la película Conducta. Existía una química especial, buscábamos puntos en común, incluso replicamos una foto que tengo parado junto a mi papá, y así lo hacíamos Roque y yo. Fue realmente bello, teníamos una casa y cada cual funcionaba fuera de cámaras en su cuarto. Llegábamos en la mañana y Paula iba al cuarto de Nora, Roque y Yudexi iban al cuarto de Sara y Norberto, y yo al de Norbertico. Así nos desarrollamos en el set de rodaje.”

 Armando Valdés junto a los actores que interpretan a la familia de Norbertico en la telenovela Vuelve a Mirar: Melissa Broughton, Roque Moreno, Yudexi de la Torre y Paula Alí (Foto: Tomada de Facebook) 

¿Actualmente estás involucrado en nuevos proyectos? ¿Cuándo te veremos nuevamente?

“No debo adelantar mucho, pero sí hay proyectos por ahí. Les garantizo que me seguirán viendo en pantalla.”

¿Cuáles son para ti las tres características principales que debe reunir un buen actor o actriz?

“En primer lugar, considero que una persona para ejercer la actuación debe ser desinhibida, que no tenga miedo al ridículo. Debe ser alguien curioso e interesado por todo, porque uno nunca sabe qué labor o acción de la vida cotidiana, a veces desconocidas, podemos emplear en determinado momento, utilizarlas en algún personaje.

“Por último, creo que debe ser una persona disciplinada, pues la actuación requiere muchas horas de estudio y dedicación, de ser detallista con lo que estamos haciendo.”

¿Cómo es Armando Vadés en su día a día fuera de los medios? ¿Qué otras pasiones tienes además de la actuación?

“Armando Valdés es un joven de 21 años con una vida normal. Vivo en La Habana, cerca de la Plaza de la Revolución. Me gusta ver series, películas, divertirme y jugar dominó con mis amigos. Creo que soy muy cubano, apegado a nuestras tradiciones de escuchar música, bailar, conversar: ese es mi día a día.

“Soy muy familiar; aunque vivo solo con mi novia, visito diariamente a mi mamá para saber de ella y tomarnos un café.

“Tengo una frustración, que es el básquet, no sé si es por mi tamaño o porque la vida no me lo permitió, pero lo practico mucho, aunque con la situación epidemiológica actual se me ha hecho complicado.”

¿Cómo te visualizas en un futuro inmediato?

“Quisiera, y le pido a todo lo que existe, tener la posibilidad de seguir trabajando, hacer lo que me gusta, y ojalá sea siempre al lado de grandes actores, explorar cosas nuevas. Me encanta el teatro y me apasiona la danza contemporánea. Estoy interesado en que todo esto pase y se retomen las funciones. Ver y pisar un escenario es lo que más quisiera ahora mismo, cerrar los ojos y pensar que esto nunca pasó, y poder continuar con una vida y trabajar.”

Armando Valdés cuenta con una inmensa línea de metas trazadas y sueños por cumplir. Quienes tenemos el inmenso placer de observarlo en pantalla, estamos conscientes de cuánto ha crecido, y del brillo y naturalidad que imprime a sus interpretaciones. El abanico actoral le otorgará un sinnúmero de pieles, pero por siempre diremos enérgicamente: ¡Ahí está Chala!

 

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