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Yailene Sierra, abrió con broche de oro Promesas

 

La actriz Yailene Sierra al interpretar el personaje de Danay, fue la primera protagonista de la serie Promesas. Un capítulo escrito por Amílcar Salatti, donde la actriz hizo derroche de virtuosismo al ofrecer un conjunto de matices, cuando dio vida a una mujer incapaz de aceptar el real rumbo de los días.

Justo sobre esta experiencia, dialogamos con esta singular actriz que, definitivamente, sabe cómo sorprender –para bien— al espectador, sin someterse a las muchas veces buscadas fórmulas melodramáticas.

¿Cómo fue el proceso de preparación del personaje de Danay y qué sabor te dejó?

“Sencillamente me enamoré de Danay desde que leí el guion por razones obvias. Danay es un regalo de personaje para cualquier actriz, con un gran reto por sus complejidades, por el compromiso que supone habitar un personaje con esas características que tanto dolor le ocasionan a la persona que padece la enfermedad y a sus familiares. Me sentía en el deber de investigar, estudiar hasta encontrar una verdad en la que pudieran verse reflejadas las personas que conocen el tema, ya sea porque lo han vivido, porque trabajan con pacientes como Danay o conocen a alguien que haya vivido alguna situación similar.

“Por supuesto que trabajo para todo el público, pero la conciencia de que entre los espectadores haya personas a quien les toque más hondo el tema, aumenta mi compromiso con ellos.

“Primero: traté de encontrar a alguien que pudiese ayudarme a saber si los estados, las reacciones que estaba moviendo para Danay eran correctas; si eran posibles según los estadios por los que pasaba a lo largo de la historia.  Danay no se comporta igual cuando recibe la medicación en el hospital, que cuando no toma las píldoras; hasta dónde podía llegar en su intranquilidad, en sus cambios de humor, hasta dónde su real noción de la realidad o qué lugar ocupaba dentro de esa realidad que solo ella veía.

“Encontré a una señora muy amable, enfermera de psiquiatría del policlínico Turcios Lima de mi comunidad en El Mónaco. Su nombre es Ernestina. Ella fue muy generosa conmigo y siempre estuvo dispuesta a salvar mis dudas. Gracias a ella pude confiar más en que las reacciones que iba escogiendo para Danay iban por buen camino.

“A Ernestina, entre otras cosas, le agradezco, por ejemplo, que me prestara un libro de psiquiatría en el que encontré las respuestas científicas para lo que le sucedía a Danay, pero a su vez esta profesional me ayudaba a comprenderla, en tanto ella tenía en su memoria muchos referentes por haber sido toda la vida enfermera de psiquiatría. Es por eso que siempre que yo escogía, después de la exploración, algún gesto o acción para el personaje, a la primera persona que le preguntaba era a ella.

“Y qué sabor me dejó esta búsqueda… pues confieso que me sentía bastante triste, desencajada cuando trabajaba el personaje, tuve que revivir sucesos con seres queridos que me hacían sentir muy mal, pero eso también forma parte del reto. En este caso yo tenía de donde sacar de mi mochila de experiencias, y eso duele cuando lo recuerdas y revives; pero es auténtico y en esa autenticidad el público se identifica.

“Fue duro tener que pegarle a mi hijo; el pobre, me cogió miedo, pero creo que eso le hizo bien a la historia. Por otra parte, manteníamos una relación muy sana entre nosotros para contrarrestar lo duro que era para un niño. Jugábamos, conversábamos, nos reíamos y al final todos salimos enriquecidos con el trabajo”.

Sigue siendo, por fortuna, la naturalidad uno de tus tantos aciertos actorales. ¿Hasta dónde le temiste a Danay?

“En lo personal siempre trabajo con el actor que tengo delante, lo que sucede, lo que se logra o no en la escena, es un proceso. Cuando trabajo me entrego, me anclo podría decir a la realidad del momento, es aquí y ahora, se trata de mirar y escuchar de verdad; saber por qué estoy ahí justamente y qué es lo que quiero en ese justo momento. Por eso a Danay no me dio tiempo a temerle, solo amarle.

“Quizás esa es la respuesta cuando te refieres a la naturalidad u organicidad. Claro, tiene que haber relajación y concentración, de otra manera no puedes entregarte completamente a esa realidad que estás creando junto a tus otros compañeros, asesores y todo el equipo”.

¿Cómo fue la experiencia de trabajar junto a Eslinda Núñez?

 “A Eslinda la siento hoy como a una madre. La quiero mucho. Trabajar junto a ella, tan admirada por mí casi desde la adolescencia, cuando la conocí en Lucía, era algo muy hermoso.

“Es una persona muy genuina y generosa, una cubana buena, conversadora, abierta, sincera, muy dulce; podría estar diciéndote cosas buenas de Eslinda durante largo rato. Le tengo mucho cariño y resultó muy fácil trabajar con ella. Ojalá repitamos. Ese dúo de madre-hija nos queda bien porque de verdad lo disfrutamos mucho.

“El otro día conversábamos por teléfono para ponernos al día de nosotras, de la familia; adoré hablar con ella. Quisiera tenerla cerca y verla todos los días, pero vivimos muy alejadas en la ciudad, así que ojalá repitamos pronto”.

¿En qué momento de tu carrera llega Danay y Promesas?

Promesas y Danay me llegan cuando decido trabajar para el gran público y llegar a más gente. Ya he vivido hermosas experiencias en otros medios, disfruto enormemente del teatro y el cine; pero he sentido tanta admiración por actores, como nuestro querido y tristemente desaparecido Enrique Molina, que eso constituye un replanteamiento del trabajo. De él, por ejemplo, recuerdo cuando era presentado en el estreno de alguna película en la que trabajamos juntos, como Los buenos demonios, de Gerardo Chijona; la gente era un mar de aplausos porque era y es un actor muy querido; y yo pensada entonces, qué rico eso, pero para poder llegar a todo ese público de la Isla hay que hacer televisión.

“Es por eso que agradezco mucho a Danay, pues me ha propiciado muchas muestras de cariño por parte de nuestro pueblo y ojalá el futuro me depare más personajes tan buenos”.

Proyectos que nos puedas adelantar

“Bueno, pronto podremos disfrutar de la telenovela , de Lester Hamlet, en la que interpreto a Elizabeth, y además me encuentro en la preparación de la nueva serie de Rudy Mora que se nombra Primer Grado.

“Así que estoy enfocada en seguir ofreciendo mis mejores esfuerzos a este público, consciente que la vida me ha permitido vivir mi sueño de niña: ser actriz, lo que debo honrar entregándome en cuerpo y alma a cada personaje.”

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