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Con Petra, el río suena

 

Firme como la piedra, la última palabra siempre sale de su boca. No falta a las reuniones de familia y es muy cercana a sus parientes. “Actúa” como una mujer razonable, consejera; incluso, llega a ser lideresa. Durante más de dos décadas, ha sido el sostén de su casa: crío a cuatro varones en pleno Periodo Especial. De ahí la dureza de Petra, la abuela estelar de Los hijos de Pandora

Más allá de los posibles significados del nombre, lo que define a un personaje son sus acciones y actitudes ante las provocaciones de la vida. Enseguida que Paula Alí leyó el guion de la telenovela al aire por estos días, pudo captar la personalidad de Petra. “Le puse el esqueleto, y salió sola”, comenta la actriz. Ella no acostumbra a realizar análisis psicológicos, porque “cuando estudias tanto –como si fueras un psiquiatra– lo empiezas a hacer externo”.

Sobre el proceso de creación, comenta que (cuando está en una telenovela) se pasa todo el día pensando en su personaje. Por ende, sabe todo lo que puede hacer, porque lo analiza; pero luego deja que camine. Y en esta ocasión, una vez iniciado el viaje, se dio cuenta de cómo era en realidad.

Al comienzo, su vínculo con Petra estuvo marcado por la tristeza. Antes de coincidir con Mario Rodríguez Tarife, el actor escogido para ser su pareja en la obra –sí, porque la abuela de Los hijos... también tiene novio– fue Enrique Molina, fallecido en septiembre de 2021. A ese golpe, se sumaría luego otra noticia inesperada: la muerte de Manuel Porto. De ahí que la intérprete se alejó de la telenovela por un tiempo.

Más tarde, volvería a conectar con un personaje que, en su opinión, está muy bien escrito. Por eso siempre trata de decir el texto tal y como lo concibió el autor. Sin embargo, “no te puedes aferrar a las palabras escritas, pues si lo haces estás pensando en ellas y así no fluye”, asegura.

“No se le puede cambiar el texto a Shakespeare ni a Calderón de la Barca ni a ningún grande de la literatura universal”, afirma Paula. Pero cuando forma parte de una obra cubana, encuentra más libertad creativa. “Como tenemos un lenguaje tan rico, existen múltiples maneras para decir, y lo importante –insiste– es entregarse al proyecto”.

En las noches de lunes, miércoles y viernes –con retransmisión en varios horarios durante la semana–, la teleaudiencia puede constatar cuánto se entregó Paula Alí a una abuela de cuatro hombres, a la ama de casa que siempre guarda un dulce en el refrigerador para sus visitantes, a una mujer de ochenta años con una relación amorosa (a escondidas).

Se trata de un noviazgo que parte de la necesidad íntima de Petra de sentirse apoyada en el plano romántico, de contar con alguien que la ayude a renacer un poco. Y es que convertirse en adulto mayor viene con ventajas y desventajas, de acuerdo con la opinión de la actriz.

Desde luego, el público también tiene la posibilidad de conocer a una señora que, por encima de los prejuicios sociales de su pasado, acepta la homosexualidad de su nieto Saúl. Sobre el tema en cuestión, comenta: “El ser humano debe hacer lo que sienta en el momento que lo sienta (mientras no afecte a otros). Yo no soy homofóbica y eso fue un punto a mi favor”.

“A veces, las personas me dicen: ‘Oye, en tu época...’ Y yo les respondo, mi época es esta; ya yo viví la otra. Entonces, uno tiene que romper con los mitos y tabúes que hay sobre la vejez. Uno tiene edad, pero se vuelve viejo por la actitud personal. Uno no puede ponerse límite y debe probar. Todo lo que pruebo, lo hago”, dice. Además, revela que ahora aprende los guiones con mayor facilidad que cuando tenía 30 o 40 años.

Sesenta años después de su entrada a la Televisión Cubana y al gremio artístico como modelo para comerciales, Paula manifiesta que le gusta participar en telenovelas y no son pocas las que tiene en su haber: Enamorada del mar (1989), Retablo personal (1992), Sin perder la ternura (1992), Las huérfanas de la Obrapía (1999) y Salir de noche (2002), entre otras. Argumenta que le complace trabajar para el pueblo, así como crear un personaje con muchos matices, debido al tiempo de preparación y al número de escenas a grabar.

Ese vínculo cíclico con el género televisivo más popular entre los cubanos ha propiciado que coincida con Ernesto Fiallo en varias ocasiones. Ya tiene tres producciones bajo su dirección: La otra esquina (2014), Vuelve a mirar (2021) y la que se transmite por “el canal de todos” en la actualidad. Paula califica de maravilloso el proceso de realización con él, “porque no te impone nada” –asegura–. Cuando ve algo que no va funcionando, te guía sin generar un mal ambiente”.

A la hora de comparar a la Nora de Vuelve a mirar con su rol más reciente, la artista advierte que son bien diferentes. La primera es una mujer introvertida, con frustraciones y problemas familiares de la juventud. En cambio, Petra se presenta como una persona muy liberal, espontánea, inteligente, fuerte, sin traumas; alguien que se adapta a las circunstancias sociales.

Mientras define a este personaje, realiza un paralelismo con la obra La casa de Bernarda Alba. “Esta mujer posee la fortaleza de guiar a toda la familia como Bernarda, pero también es muy popular. No tiene ‘pelos en la lengua’ y le dice lo que piensa a cualquiera”. Por eso, también se le parece a Poncia, un papel que desempeñó hace algunos años para la versión televisiva de la pieza lorquiana.

Sobre la comicidad de sus escenas en Los hijos de Pandora, aclara que se concibieron así desde el guion, pues ella no puede crear algo humorístico si no lo es por sí mismo. No obstante, considera que el humor nace con la persona y que ella tiene esa facilidad de hacer reír con solo decir una palabra. En ese sentido, recuerda su participación en el programa Punto G, y confirma que está dispuesta a retomar un proyecto de ese tipo.

Más allá de integrar compañías teatrales como Teatro Martí, Teatro Estudio y Teatro El Público, y marcar su huella en el cine cubano, la candelariense destaca otros privilegios. Durante las tres grandes crisis del país, ha tenido una novela al aire. El año que viene, en pleno Periodo Especial; Vuelve…, en tiempos de pandemia, y Los hijos…, con la crisis energética. ¡Cuánta coincidencia!

Hasta ahora, no se ha abierto para Petra la caja de Pandora propuesta por este relato audiovisual. Por eso, Paula no quiere revelar el mal vinculado a su personaje, pues “todavía falta lo más importante, donde se hacen las principales revelaciones. Porque los seres humanos no decimos la verdad siempre. Vamos poco a poco y ahí está el quid de la obra, cuando se destape esa caja”, concluye.  

Hugo Portal

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