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Un año de aniversarios cerrados para dos gigantes musicales de la televisión

 

En 2022, Lucas y Cuerda Viva celebraron 25 y 20 años de presencia y aportes muy significativos a la televisión y la música cubanas.

Desde finales de la década de los 90 del pasado siglo y los primeros años de los 2000, nuestra televisión comenzó a experimentar cambios notables en la manera de asumir los programas musicales. Las propuestas fueron perfilándose a públicos cada vez más heterogéneos y emergentes, necesitados de tener en televisión espacios representacionales novedosos, arriesgados, que dialogaran desde el arte con su realidad.

Dos proyectos musicales con estéticas y propósitos artísticos diferentes, sobresalieron del resto de programas que el tiempo fue decantando. El proyecto Lucas y Cuerda Viva, creados en circunstancias socioculturales diferentes, dieron voz y rostro a artistas “periféricos”, con escasa presencia en los medios y unas ganas inmensas de derramar su música en el público cubano.

En el año que acaba de concluir, ambos proyectos celebraron aniversarios cerrados; una mayoría de edad evidenciada en la calidad formal de sus variantes de premios y festivales, y el formato tradicional en televisión. Si algo garantiza la durabilidad en el tiempo de un material audiovisual es el gusto popular, y eso siempre lo han tenido, más que ganado, tanto Lucas como Cuerda Viva. ¿La fórmula? Quizás el riesgo, acompañada de una defensa visceral de la música cubana.

El más longevo de los dos, Lucas, propició en su momento la consolidación de un género audiovisual que desde la década de los 80 andaba dando tumbos en el panorama musical cubano, sin cuajar del todo. Pero Orlando Cruzata, Quijote apasionado lleno de sueños, le dio forma a un espacio televisivo, que tanto realizadores como músicos pedían a gritos. El video clip criollo comenzó desde el “patio de una casa”, que no era otra cosa que nuestra TV, a encontrar zonas de representación inéditas en el medio.

Veinticinco años después, Lucas sigue con los mismos bríos de sus inicios, ahora con un número superior de videos al año. Las miradas al clip se han fragmentado una y otra vez, permitiéndole a artistas audiovisuales experimentar, probar formas que le han servido para luego posicionarse en medios como el cine o la televisión.

Sus galas temáticas (de verano) y de premiación también han crecido con los años, regalándonos espectacularidad, brillo y color; además de un contacto directo del público asistente con sus artistas. Los premios Lucas 2022, celebrados en esta ocasión en el capitalino teatro Lázaro Peña, galardonó a lo mejor producido en un año de carencias económicas y de restricciones pandémicas en su primer semestre.

Los ganadores fueron aquellos que mejores soluciones artísticas encontraron para filmar en medio de tanta incertidumbre. Ejemplo de ello es el ganador a mejor video del año: Silencio, del joven pero veterano realizador, Joseph Ros, protagonizado musicalmente por la legendaria Omara Portuondo y Luna Manzanares.

Por su parte, Cuerda Viva cumplió 20 años de fuertes batallas por defender y hacer crecer la música nuestra, esa que nos define, nos complementa y que no entiende de tendencias o géneros: la música cubana. En el 2002 nacía esta cuerda tensada por el amor de sus hacedoras principales: Anita Rabasa en la dirección y Cary Rojas a cargo del guion.

Ambas creadoras se propusieron desarrollar un proyecto que visibilizara géneros y artistas poco favorecidos por el gusto popular; un gusto que nace casi siempre de lo que los medios ofrecen. Anita y Cary nos trajeron esos géneros, los potenciaron y contribuyeron a determinados coqueteos con la fusión, fenómeno que ha conllevado a especialistas a plantear nuevas terminologías y categorías.

Por el programa han desfilado centenares de artistas que han crecido y evolucionado junto a la más viva de las cuerdas. Disqueras cubanas han tenido a bien usar de termómetro al proyecto, para descubrir y lanzar al mundo del disco a interesantes bandas o solistas, que hoy por hoy gozan del reconocimiento de la crítica y el público.

Su festival es uno de los eventos más esperados del año por la juventud cubana y nuestros músicos. La selección de los nominados se ha caracterizado siempre por el buen gusto a la hora de conformar las categorías, aunque a veces sean polémicas e inexactas genéricamente.

Pero este año, además del festival, Cuerda Viva contó con el estreno del documental por su aniversario 20 y el lanzamiento de un disco compilatorio producido por Bis Music. Sobre los prejuicios, las incomprensiones y las desconfianzas con las que tuvieron que luchar en los primeros tiempos se habló en el documental, pero también hubo espacio para pensar en las contribuciones del programa a la cultura cubana. Nuestra sociedad no es la misma que hace dos décadas, y hay en ese cambio un poco del programa de Anita Rabasa.

De muchas maneras, la televisión y sus medios de prensa se han hecho eco de estos dos importantes aniversarios cerrados. Desde nuestro portal, la revista En Vivo, la revista Lucas, El noticiero cultural y otros espacios informativos se ha dado seguimiento a los eventos, artistas, presentaciones y espectáculos generados por Lucas y Cuerda Viva. Géneros como la entrevista y el comentario hilvanaron vivencias, inquietudes, retos por cumplir y sueños.

Las metas no cesan para ninguno de los dos proyectos, más bien se multiplican. En uno, la intención de ser la capital del video clip cubano debe profundizarse e incidir con más fuerza en que videos de otras regiones del país tengan mayor presencia en el espacio. En el otro, la música debe crecer en igualdad de condiciones para todos los géneros y todos los gustos, aunque eso cada día sea más complejo y hasta pretensioso.

Felicidades a ambos proyectos. Gracias por la permanencia, la entrega y la honestidad. Nuestra televisión hoy cuenta con dos gigantes musicales que prometen seguir creciendo y regalando alegrías.

 

Hugo Portal