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CARTELERA
DE LOS CANALES NACIONALES

¿DÓNDE QUEDA LA IMAGEN?

Un tiempo atrás el reconocido músico y profesor José Loyola alabó en el programa Mediodía en TV una camisa del conductor Marino Luzardo y dijo algo así como que tenía colecciones. El locutor –siempre seguro- salió del paso devolviendo el elogio.

No sé en cuantas ocasiones le he enviado un correo a Marino por una preciosa camisa que no le había visto. Y estoy hablando de uno de los hombres que viste mejor para presentar los espacios televisivos.

Por suerte, cuando fue a conversar sobre elegancia en el programa Yamaneció, hizo pública la forma en que logra vestirse bien: usa la ropa confeccionada por Mario Freixas. Así que no rompo ningún secreto y se entiende el por qué de la ropa adecuada.

Tengo otra amiga locutora que un día ante mi insistente mirada sobre sus bellos zapatos, me dijo “son prestados”. Mi asombro la hizo explicar “y la blusa y la saya también, ahora cuando llegue a la casa le paso un paño a la suela, cuelgo la ropa y la devuelvo. ¿Cómo crees que puedo vestirme todos los días para enfrentarme a las cámaras?”. No digo su nombre porque no he podido localizarla para pedirle su autorización.

Existen presentadores que no tienen la posibilidad de Marino y la locutora incógnita.

Por ejemplo, dos semanas atrás, Jhenni Lay, la conductora de Yamaneció, usó un vestido que podía ser para cualquier ocasión menos para las siete de la mañana. En tal sentido una amiga publicista me hizo llegar un correo con lúcidas opiniones: “Hoy (…) su vestido era apropiado para una boda, unos quince, la entrega de Premios en un teatro, u otro espacio de índole festivo, tanto por el color, el diseño y la textura de la tela, pero no para exhibirlo a las siete de la mañana en este programa. Ya todo está inventado o casi inventado en esta materia, sólo un simple pase de vista a algunos espacios televisivos cubanos nuevos y no tan nuevos o a otros allende los mares y podrá corroborar que la IMAGEN de sus conductoras dista mucho de lo que nos está presentando la compañera de Yamaneció. Si está recibiendo asesoría, por favor, cambien de facto al asesor de su imagen y si es por iniciativa personal, búsquenlo de inmediato. Ella logra la empatía con el televidente, se desenvuelve bien con los invitados, asume con conocimientos de causa, su papel, mas por ser la cara de este espacio, requiere que su IMAGEN se corresponda con los propósitos que le dieron origen.”

Un responsable del programa me dijo: “efectivamente...nosotros estamos de acuerdo, solo que atrapados en la escasez más absoluta. Si bien la asesoría es importante, la producción lo es también. Sabemos que no funcionaria...pero no tenemos nada que ponerle. Todo lo estamos resolviendo a pulmón. Este tren consume más de lo que la gente ofrece para ayudar.” En los últimos días han logrado brindar una imagen sobria y elegante de Jhenni, como debe ser a esa hora.

La escasez, ausencia, pobreza es una realidad, pero también pienso que en la televisión cubana se relega el director de imagen a un plano totalmente secundario.

 A raíz de mi texto Locución: profesión que genera (o no) cultura (http://www.tvcubana.icrt.cu/la-columna-de-paquita/1334-locucion-profesion-que-genera-o-no-cultura) la reconocida especialista Piedad Subirat me envió sus opiniones “En cuanto al vestuario, creo que ha mejorado en el Noticiero Nacional debido al trabajo  del diseñador Elio Vives, y en otros programas por el apoyo de creadores como Mario Freixas e Ismael de la Caridad, y el esfuerzo de algunos de nuestros diseñadores que continúan trabajando en el departamento de Diseño del ICRT . Pero no siempre se cuida ni se exige por parte de la dirección del programa que el conductor o conductora, se presente con ropa adecuada a la hora en que se transmite el programa o el corte del mismo.  No es lo mismo vestirse para dar informaciones en horas del día, que para conducir un musical en horas de la noche. Igual sucede con la peluquería o el maquillaje.”

La experimentada diseñadora dice “He visto a una locutora del NTV presentarse con un "despeinado" de mechas sueltas en desorden, como si la hubieran asaltado por el camino, o se acabara de bajar de la guagua y fuera directo para el set y  no tuvo tiempo de pasarse un peine por el cabello. Pudiera ser culpa del peluquero o peluquera de turno, pensando quizás, que ese "despeinado", es más refrescante, juvenil e informal.  Lo que sucede, es que ese espacio informativo nacional, no es el adecuado para ese look, y lo que da es una impresión de desaliño que deteriora la imagen requerida para la ocasión, donde su presentación debe ser más formal.”

Piedad ejemplifica: “En algunos casos, el desinterés de la propia dirección de los programas hacia sus especialistas de imagen,  llega al colmo de no saber quién es quién.  Desde hace un tiempo hasta el momento, en el Noticiero de Canal Habana, en los créditos finales, se lee Diseñadora de Vestuario Esther Morales, que es la vestuarista que lleva la ropa, y el de vestuarista se acredita  a la Diseñadora Ciria Jardines, quien selecciona la ropa que se va a usar.  No dudo que quien organice y apruebe los créditos, desconozca el nombre de cada especialidad y altere absolutamente las categorías de la misma. En ese caso, como noticiero, solamente aparecen locutores o conductores, por eso me refiero a esta situación que aún continúa. Si la dirección del programa no tiene el control de quien prepara la imagen de sus presentadores, menos podrá exigir o controlar la calidad de la imagen de los mismos.”  

Le doy toda la razón a la experta. Si la imagen es imprescindible en la televisión, entonces tiene que existir un especialista para que oriente usar las ropas adecuadas no sólo según el horario sino las tallas, el color del pelo, la piel y que debe llegar hasta estar pendiente del color de los fondos. Vuelvo a tomar a mi amigo Marino como conejillo de indias: se pone una camisa bellísima, de mangas largas y lo sientan con un fondo casi del mismo color de la prenda de vestir. Parecía que el rostro salía de la pared. Además esos preciosos muebles de Mediodía en TV,una donación de Blondín, resultan incómodos para presentador e invitados. Creo que el especialista , con gusto reemplazaría el mobiliario si se le explicara estas razones. Y estoy hablando de un espacio que ha cambiado para bien su escenografía, con un par de excelentes locutores (Marino y Bárbara Sanchez Novoa, también bien vestida), una presentación digital hecha con gusto y funcional, en fin un programa al que le dedicaré con placer una columna porque, en vivo, diario y “a pulmón” tiene muchos más puntos a favor que en contra.

Y hasta ahora sólo he (hemos) escrito de conductores y locutores, pero esto es válido para todos los profesionales que viven de un talento y, además, de su imagen: cantantes, actores, actrices, músicos de instrumentos o comentaristas especializados: a todos hay que estudiarlos para “vender” su imagen. En eso los vecinos del norte son maestros: toda persona –gorda, flaca, fea, vieja, joven- puede salir en la televisión pero con la ropa, peinado, maquillaje y maneras adecuadas, a partir de la hora y el público al que se dirigen.

Repito: conozco no de la escasez sino de la pobreza de recursos en la TV, lo he dicho decenas de veces, pero si ese se administra como debe ser, seguro que todos los programas se disfrutarían mucho más.

 

 

 

 

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