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CARTELERA
DE LOS CANALES NACIONALES

De no haber existido la Revolución ni Solás, no hubiera Adela Legrá

 La joven de origen campesino que deslumbró al cineasta Humberto Solás está celebrando 80 años

Encontramos a Adela Legrá en el Hogar de Abuelos “90 y más”, en Santiago de Cuba, y con evidente emoción y su peculiar personalidad habló de Fidel, de sus cuatro hijos, de Solás y de la Revolución Cubana. Confesó que su proyecto ahora es dedicarse a vivir más y a repensar la manera de hacer por Santiago y por Cuba.

“Recuerdo cada día a Solás, si él no hubiese existido yo no fuera quien hoy muchos conocen como Adela Legrá”.

Mantiene el mismo rostro reacio y los gestos de mujer segura, de cuando la encontró Humberto Solás en Baracoa. Adela Legrá celebra ocho décadas de existencia y no siente pena al decir sus años vividos: “Yo estoy orgullosa de mi edad, pues nadie me quita lo baila’o”. Así declaró, con una media sonrisa en el rostro, los ojos muy abiertos y el ademán de lucha contra los molinos de vientos que quizás tiempos atrás la perseguían.

Ella acaba de celebrar sus ochenta lunas y soles en el referido Hogar de Ancianos, su “círculo infantil”, como bien lo define. Entre canciones de Silvio Rodríguez y algunos temas de la vieja trova santiaguera, rodeada de nuevos amigos, Adela cantó y lideró el coro improvisado. En exclusiva para el Portal de la Televisión Cubana La Legrá de Humberto Solás comentó sobre su vida singular e intensa: “Tengo cuatro hijos y tres de ellos los tuve en la casa, con las llamadas comadronas. Ellos son parte de mis mejores momentos. Recuerdo cada día a Solás, si él no hubiese existido yo no fuera quien hoy muchos conocen como Adela Legrá; si no existiera esta Revolución, yo no estaría aquí. Era una guajira desconocida hasta que hombre y Revolución llegaron a mi vida y, aunque muchos no querían que yo hiciera las películas, Solás dijo que sí”. Tales confesiones hizo la icónica actriz cubana con el orgullo de un cabello matizado en canas y también con las memorias de tantas épocas vividas.

Otro periodista le exhortó a recordar su mejor conversación y la mujer fuerte de pronto se volvió débil y los ojos le nadaron en recuerdos y nostalgias: “El conversar con Fidel, fueron como dos horas, fue mucho tiempo y, al final, me convenció, al final hice lo que me decía. Hablamos de mi superación y del futuro, pero esa conversación me sigue como una de las cosas mejores de mi vida”, contó la artista bravía.

Si le preguntan por la presencia de la mujer en la cinematografía cubana, dice que todo está bien; si le preguntan por Cuba, no espera a terminar a quien interroga y agarra el micrófono: “la Revolución hace mucho por nosotros y después exigimos de ella, y no somos parte de los cambios para salir adelante. Si yo deseo cosas no puedo esperar a que otro haga lo que yo quiero disfrutar. Mientras tanto pienso que hice con deseo todo lo que me propuse y seguiré así, siendo frontera y libro abierto para los que quieran aprender de lo poco que sé”. Esta es la respuesta de una mujer con un lirio en el pelo y la sonrisa a medias, la admirable Adela Legrá.

 

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