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CARTELERA
DE LOS CANALES NACIONALES

Desde el estudio, complicidad y música

Entre las producciones de musicales de Cubavisión, una en especial apuesta por grabar en directo, se trata de Desde el estudio con notables intérpretes de la canción contemporánea, y también de agrupaciones de gran formato de música popular bailable, una osadía que bien puede asegurar el éxito de la misma.

De ahí que ese colectivo creativo haya decidido recrear un ambiente íntimo, distendido en el sugestivo diseño de luces; desinhibido, libre de formalismos y ataduras, desde su concepción, hasta la conducción de Marlon Pijuán, tanto más coloquial y distendida en el diálogo con cada invitado.

Los estudios Abdala se han transformado y adaptado a las maratónicas jornadas de grabación y montaje de 26 programas, con un ritmo que aún asombra a sus directores Juan Gabriel Gordín y Roylán Pardo Cabrera, quienes remarcan, constantemente, la profesionalidad de técnicos y especialistas en fotografía, sonido y luces.

Todos dispuestos en función de recrear un ambiente íntimo en el que los televidentes puedan experimentar el acceso a ese espacio vital donde se gestan las producciones discográficas y detallar en dinámicas que usualmente no están en televisión.

Desde el estudio es un programa que, entre los principales presupuestos que ha tenido, pretende precisamente mostrar la música en vivo desde un escenario que no es el habitual donde están los músicos: el gran escenario, el gran espectáculo, sino el estudio, que es el espacio de grabación, de trabajo, -comenta en exclusiva Roylán Pardo.

A propósito de la idea germinal y de la cercanía pretendida, Juan Gabriel Gordín, detalla que esa sinceridad que fluye entre Marlon, que es el presentador, y cada una de las bandas o artistas que están en el programa, constituye un sello, lo mismo que el sonido directo.

Cuando discutían los distintos criterios de selección, Gordín destaca que en un primer momento estarían enfocados en escuchar a los representantes de la EGREM, de Bis Music, de Abdala, y que estos propusieran a los artistas de acuerdo a sus intereses, especialmente en atención a lo que estaban grabando, lo que resultaba bastante complicado por las condiciones derivadas de la pandemia.

El programa, tiene como objetivo igualmente, señala Pardo Cabrera, presentar una producción discográfica en particular: la idea también es conversar, crear un diálogo a partir de la producción o de lo que se está haciendo, o lo que recién se hizo y, a partir de ahí, hablar del valor del disco y también acercarnos a un plano más personal del artista.

Ambos realizadores subrayaron su intención de contar con artistas que, además de una buena obra musical, tuvieran la empatía de integrarse al show y, como ha sucedido, al llegar al estudio y ver la dinámica, sientan los deseos de hacer sugerencias, de modificar escenas o secuencias preconcebidas.

Independientemente de que estamos hablando de las producciones discográficas, explica Juan Gabriel Gordín, les hemos dado también a los artistas la libertad de que ellos escojan su repertorio y que puedan presentar un tema antológico, u otro que les haya marcado.

Muchos de ellos no han venido en el formato en el que habitualmente se presentan, sino que han escogido u optado por una versión reducida, para hacer una música más acústica, más íntima, más de descarga, precisó Roylán Pardo.

Una propuesta de ese calado debía presentar trova, música popular bailable, rock, jazz, música tradicional; al momento de realizar este reportaje ya se incluían en la producción agrupaciones y solistas como Toques del Río, Polito Ibáñez, Kelvis Ochoa, La Barbarie Semiótica. Emilio Morales, Waldo Mendoza, Habana D’Primera, Liuba María Hevia, César López, Haydée Milanés, Maykel Blanco, y Buena Fe.

Mientras, se habían confirmado para las próximas sesiones de rodaje al Dúo Iris, David Torrens, Ivette Cepeda, David Blanco, Raúl Paz, Luna Manzanares, Van Van Primera, Haila, y el Septeto Habanero.

El programa se ha organizado en poco tiempo gracias al apoyo del canal y de otras instituciones con la EGREM y los propios estudios Abdala; y de manera esencial, al trabajo de los distintos equipos: Los Negrones, en las luces; Yasser y Palmero en las cámaras, liderados por David González del Valle; y a todo el equipo de Ana Laura Vilaragut, de Abdala, cuya profesionalidad ha garantizado la calidad del sonido directo.

Sus directores anhelan que tanto esfuerzo sea evidente una vez esté en el aire, que precisamente la fotografía y las luces logren transmitir la calidez necesaria para que el televidente se inserte de manera agradable, y que los artistas puedan ver complementada su obra en la calidad visual y del sonido.

Vivir el sonido en directo

Una de las singularidades de esta producción televisiva, lo ha sido, sin duda alguna, la grabación del sonido en directo. De su calidad depende el prestigio del artista y también el éxito de la propuesta.

Para la ingeniera de sonido, Ana Laura Vilaragut, el proceso de grabación significó la posibilidad de trabajar con artistas que no conocía, vivir desde dentro sus confesiones y respuestas a inteligentes preguntas; además de disfrutar su música con la magia del estudio.

La grabación fue para ella todo un reto, en tanto el proceso de grabación de un disco o un tema es mucho más calmado, y según la música o los arreglos se graba por instrumento o por secciones de instrumentos.

Para esta ocasión, explica Ana Laura, el objetivo era grabar a todos los músicos juntos, tocando a la vez y en muy poco tiempo, en ese sentido, se utilizó prácticamente toda la tecnología que tenemos en Abdala en función de hacer una grabación de estudio con los requisitos que este conlleva, y a su vez estar muy avispado para resolver las posibles dificultades técnicas que pudieran salir en el proceso de grabación. Más bien, fue como un híbrido entre un proceso de grabación musical y una presentación en vivo.

También para ella, acostumbrada a crear música dentro del estudio, el proceso televisivo resultó una experiencia diferente, aunque considera que ayudó a crear un ambiente más distendido entre los músicos.

La mayoría de los que pasaban por el estudio llevaban casi dos años sin tocar juntos, por la Covid-19. Hubo una energía muy linda desde la primera grabación, incitada también por la magnífica escenografía de luces, que aportaba intimidad al estudio y eso, por supuesto, hacía que la música fluyera, apuntó la joven especialista

“La forma de grabación de coincidir todos en la cabina no se permitía, por tanto, mi enfoque fue captar un sonido lo más limpio posible, y hacer los procesamientos del audio desde el momento de la grabación, dejando con menos carga el proceso de mezcla y master. Tratamos de sacarle el máximo provecho a las tecnologías del estudio y tratar de plasmar el concepto musical de cada grupo desde la sonoridad”, precisó.

En ese sentido, la calificó como una grabación inusual, como las que no se acostumbran a hacer en los estudios desde que las tecnologías han avanzado e influido en la perfección de la música e interpretación, sobre todo en cuanto a la afinación y las correcciones en la postproducción, un tanto habituales en una grabación de estudio.

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