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CARTELERA
DE LOS CANALES NACIONALES

El crecimiento artístico de Andro Díaz

 

La recién finalizada serie Promesas nos regaló un episodio estremecedor: Virgilio, un joven de 15 años desenlazaba trágicamente su conflicto, seducido por la ambición desenfrenada como alternativa viable para la satisfacción personal. Su intérprete, el joven actor villaclareño Adro Díaz –a quien ya conocemos por su excelente rol desempeñado en LCB2 y el teleplay Juegos de Vida– concede vital importancia al camino trazado con el objetivo del crecimiento artístico, y a la verdad absoluta que siempre defiende en las misiones actorales.

Virgilio fue su incursión en el ámbito televisivo: una piel que le abrió las puertas a una carrera sólida y prometedora.

Quienes aplaudíamos al miliciano Isaac, y la disyuntiva entre la sangre y la defensa de sus  convicciones, reafirmamos en Promesas a un Andro versátil y consagrado que, con aquel impacto físico de adolescente iluminando por el destello inocente de sus ojos, enamoró a la directora Mirta González Perera, quien confió en él para defender este personaje: un espejo para la generación juvenil y la familia toda, con un mensaje de análisis y cuestionamiento sobre la colocación errónea de la riqueza material sobre el espíritu humilde y cultivado, la vieja pugna entre la conformidad con "migajas" y los métodos ilimitados para ascender económicamente.

El modo en que la temática fue llevada a la pequeña pantalla, y su meritorio sostén de realización y actuaciones magistrales, aportó un enfoque diferente de asimilación y enseñanza para Andro Díaz, a quien tendremos la oportunidad de disfrutar próximamente en la telenovela , bajo la dirección de Lester Hamlet, y más adelante, a mediados de 2022, en el rol protagónico de la telenovela Asuntos Pendientes, de la mano de Felo Ruíz y Tamara Castellanos.

Recientemente disfrutamos de tu actuación como Virgilio en la serie "Promesas". ¿Fue ese tu primer trabajo en televisión?

_ Sí, la primera vez delante de una cámara.

“Me encontraba en tercer año de la Escuela de Arte... transcurría un día normal, hasta que supe que había casting en la Casa Productora. Lo pensé así, sin más; dejé a un lado la clase de Matemáticas y me escapé de la escuela. Fui con la corazonada de que aquel podía ser mi día.

“Recuerdo estar sentado en el lado oscuro de la guagua, en los asientos del final, y deseando por todo el camino que valiera la pena. «Porfa, Andro» ¡Que valga la pena! Y gracias a Dios, así fue”.

Promesas marcó el debut en televisión de Andro Díaz (Foto tomada de la página oficial de Facebook de la serie)

Después de Promesas has asumido otros personajes en televisión, por lo que me atrevería a decir que tienes una mayor experiencia en el medio. ¿Te sientes satisfecho con el resultado de esa primera actuación?

_ Considero que, para existir, para llegar a crear una obra como “El jardín de los cerezos”, “La gaviota”, existió primero un “Ivánov” ...

“Todo forma parte de un crecimiento, una evolución, de un camino en el cual se tiene como objetivo principal el crecimiento artístico y la búsqueda de la verdad absoluta, en cada uno de los «enfrentamientos desnudos» que uno hace en el arte. Cuando digo “desnudos” me refiero al alma, que es lo más importante en este universo.

“Y abogando por esa sinceridad, diría que sí... estoy muy satisfecho con el resultado. Aún más contento con el proceso, porque fue mi primera vez en televisión, y la actuación también tiene esa mirada de la «primera vez», que marca y nunca se olvida”.

Cuéntanos sobre tu experiencia al trabajar junto al actor Carlos Gonzalvo, ¿cómo lograron esa química apreciada en pantalla?

_ Conectamos desde el primer día. Fue una bendición, un sueño cumplido estar al lado de un gran actor de este país, que lo ha demostrado siempre.

“Gonzalvo es una persona con una vasta cultura sobre el teatro, la literatura, el cine... pasábamos horas hablando sobre cine: detrás de cámara, en maquillaje, vestuario. Comentábamos acerca de nuestros directores favoritos. Me contaba además sobre los grandes cómicos de la historia latinoamericana, esas personas que marcaron un hito y que son olvidadas, él las tiene presentes todo el tiempo. Y me hacía chistes, cuentos. Una vez que dijeron ¡acción!, no se pudo negar, fue imposible opacar esa química que ya estaba... Fue todo muy bonito”.

Andro Díaz junto a Carlos Gonzalvo en una de las escenas del cuarto capítulo “Julián” de Promesas (Foto tomada de la página oficial de Facebook de la serie)

¿Dejaron Virgilio y su familia alguna enseñanza?

_ Muchas... Ante todo, doy gracias a la familia que tengo, que siempre ha estado presente en cada uno de los procesos a los que me he vinculado. Este trabajo sirvió para observar a mis amigos más cercanos desde otro punto de vista, y mirar sus problemáticas, conflictos, sueños y miedos. La serie hizo que esa mirada fuese con el microscopio, que llegara hasta los detalles y puntos que me permitirían encarnar a este personaje de una manera orgánica, donde el telespectador se sintiera identificado.

¿A qué crees que se deba que la serie, en especial este capítulo, haya tenido tan buena acogida en la teleaudiencia?

_ Pienso que el capítulo es un gran lienzo con el que uno se identifica, que toca las fibras, y es capaz uno de emocionarse y reflexionar con aquello que conectó, que le llegó e hizo detenerse por un segundo a mirarse por dentro. Es algo personal, una búsqueda constante de sí mismo. Creo que ese es uno de los aciertos, algo que agradezco al audiovisual, que lo permite.

“Siento que el acierto no fue mío, ni de alguien en particular, simplemente es coral, de grupo... Cada cual aportó su “granito de arena”, lo mejor que tenía, tanto el equipo técnico y de realización como el elenco de actores de toda la serie. Fue un trabajo de comunidad”.

La interpretación de Andro Díaz como Virgilio en la serie Promesas fue agasajado por la teleaudiencia y la crítica especializada (Foto tomada de la página oficial de Facebook de la serie)

 

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