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CARTELERA
DE LOS CANALES NACIONALES

Una vez más: IMPORTANCIA DE LA FICCIÓN EN EL TRATAMIENTO DE TEMAS PUNZANTES

 

En más de una oportunidad he recordado cómo La cara oculta de la luna (2005) impulsó a que una buena parte de la población cubana en riesgo se realizara los análisis del VIH y que de alguna manera se aprendiera y aprehendiera mejor sobre esa enfermedad.

Pasará el tiempo y los televidentes, atrapados por la telenovela Vuelve a mirar, recordarán cómo una hija engatusó al padre y le vendió la casa para ella tomar parte del dinero, un claro acto de violencia.

Y, acabada de retransmitir, en Bajo el mismo sol fue explícita la violencia de género familiar contra la mujer.

Este año se estrenó uno de los mejores productos audiovisuales de los últimos tiempos: Rompiendo el silencio, en su segunda temporada y se retrasmitió la primera.

Rolando Chiong y Legna Pérez Cruzata, directores de la serie, en una entrevista, me dijeron: “Si bien el tema de la primera temporada de la serie Rompiendo el silencio fue la violencia hacia las mujeres y niñas, por ser la más extendida, frecuente y grave de las violencias de género, en esta ocasión nos proponemos tratar la violencia de género en un sentido más amplio. Abordaremos tanto la ejercida desde los hombres hacia las mujeres como desde las mujeres hacia los hombres (violencia intergénero). De igual modo, existirán historias que reflejen la violencia ejercida de mujer a mujer y de hombre a hombre (violencia intragénero)”.

Sobre los asuntos de la serie, destacaron el “bullying homofóbico, el tránsito de la mujer víctima a victimaria, la violencia simbólica, la homofobia vivenciada desde la paternidad, la violencia de género sicológica/física/sexual”, y agregaron que “asumir una segunda temporada fue un reto después del impacto que tuvo en los públicos y la crítica especializada la primera, que superó nuestras expectativas.

“Los capítulos de la serie Rompiendo el silencio, a partir de la demanda de las personas que trabajan este tema en el país, derivó en una metodología para el análisis y la reflexión grupal, convirtiéndose actualmente en una herramienta de trabajo necesaria para el debate grupal sobre la violencia de género a lo largo de toda la Isla.

“En esta ocasión, en nuestro afán de ampliar la muestra de las diferentes formas de la violencia de género, convocamos a nuevos escritores a participar en el proyecto, los cuales participaron previamente en un taller sobre violencia de género, impartido por los especialistas del Centro Oscar Arnulfo Romero (que coordina, junto a la Federación de Mujeres Cubanas, la Campaña nacional por la no violencia hacia las mujeres y las niñas en Cuba)”.

Llevar estos asuntos al audiovisual como propuestas de ficción, no es “un invento” cubano, es una práctica común. Por ejemplo, en 1994, bajo la dirección de Barry Levinson, con Demi Moore y Michael Douglas como protagonistas, se filmó Acoso, drama en el que realmente era acosado el hombre. De todo hay en la viña del señor, como reza un refrán.

“Práctica ejercida en las relaciones personales consistente en un trato vejatorio y descalificador hacia una persona, con el fin de desestabilizarla psíquicamente”, es la definición de la Real Academia de La lengua sobre el acoso.

Desde hace unos lustros en el planeta, en Cuba de forma más reciente, el ciberacoso se ha convertido en una práctica que, en un por ciento significativo en nuestro país, se dirige contra internautas con posiciones revolucionarias.

Pero, teniendo en cuenta esta realidad no se puede obviar otra: a pesar de los decretos, leyes, logros de la mujer “una revolución dentro de la revolución”, vivimos en una sociedad patriarcal y machista, que tolera acciones de acoso, sin darse cuenta que se trata de un delito. Sí, un delito, que esperemos quede clarificado totalmente en el código de las familias.

Estos temas, ciertamente, son tratados en la televisión: Hacemos Cuba, Palabra precisa, Cuando una mujer, pero esos espacios, por muy buenos que sean, no tienen un atractivo especial para una parte de los televidentes. Ejecutivos y artistas de la TV deben propiciar la realización de telenovelas y series que muestren el acoso (en todas sus variantes) como tema, sin que necesariamente sea su asunto central.

Series como Rompiendo el silencio son necesarias en una sociedad cada vez más abierta al exterior por el turismo, la posibilidad de viajar y el acceso a ese ciberespacio, que puede ser tan útil como dañino. Por suerte, tendremos en unos meses una propuesta atravesada por el ciberacoso, Primer grado, del experimentado y polémico Rudy Mora. Apuesto porque será un tema de debate.

 

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