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CARTELERA
DE LOS CANALES NACIONALES

Prácticas televisivas olvidadas  

 

El arribo de mi hermano desde mi natal Guantánamo me sumergió en un maremágnum de noticias sobre viejos conocidos perdidos durante la pandemia, recortes de periódicos de sitios patrimoniales de mi ciudad y dos artículos impresos de un entrañable amigo que nos dejó hace años:    Se trata de Rafael González Cardona, un ser humano sincero, agudo e irreverente, pero respetuoso, cálido y afectuoso. Narrador por excelencia, [1] alternaba su fecundo rol de promotor cultural [2] con un acucioso acercamiento investigativo.

Rafelito –como le decíamos muchos – dominaba la caracterización de personalidades, sitios y costumbres de la cultura popular de esa ciudad oriental. A su talento innato, sumaba un estilo coloquial y una osadía que hacia vibrar sus semblanzas de personalidades o sus crónicas culturales locales.

En su texto de 2017, An armed forces Radio and Television services,[3] conocí su análisis de una zona inédita de la televisión emitida en nuestro país. Al leerlo, me reencuentro con el cronista excepcional de la memoria colectiva guantanamera, esta vez devenido investigador que rescata para el futuro y para la memoria una práctica cultural compartida por muchos de sus contemporáneos.  

Guantánamo es una provincia singular, entre otras cosas, por estar situada en uno de los extremos del caimán criollo y por la tristemente célebre circunstancia de que gran parte de su bahía está ocupada por una base naval foránea.     

Para quienes vivimos nuestra juventud en Guantánamo son comunes muchas prácticas socio-culturales que para el resto de los cubanos son desconocidas: Entre ellas está el hecho de que mucho antes de 1959, y por varias décadas ulteriores, numerosos coterráneos entraban cada día a ese enclave militar para realizar sus labores y en las tardes retornaban a sus hogares en la ciudad aledaña.   

Tan real como esa base naval que nos reta cada día fue la señal televisiva que desde ella emanaba. Sí amigos, porque para muchos guantanameros ver la televisión americana era una práctica cultural común integrada al patrimonio colectivo y a la memoria popular.

Quienes inclinaban su antena hacia el noroeste veían la programación nacional y quienes lo hacían hacia el sur encontraban al Canal 8 norteño, destinado a informar y entretener a los oficiales, infantes de la marina y familiares radicados en esa instalación. 

Nos refiere el articulista que su transmisor de baja potencia solo cubría unos 30-40 kilómetros a la redonda, alcanzando su mayor nitidez en el poblado marino de Caimanera y en las zonas circundantes a la ciudad.

El autor destaca en su programación habitual en inglés, las series televisivas -género y formato mediático que el resto de los cubanos conocieron a través de las cadenas habaneras y de una planta camagüeyana afiliada entonces al Canal 2 (TELEMUNDO); sobre todo porque suministraba las producciones norteñas de su socio, el Canal 10 capitalino.  

Canal 8. Programación habitual. [4]

Ejemplos:

Series: GUNSMOKE (1955-1975), STARKY AND HUTCH, LOS ANGELES DE CHARLIE.

(Desde 1976) STAR TREK, EXPEDIENTES X, LA ISLA DE LA FANTASIA, DINASTY, THE LOVE BOOT, BONANZA.

(1959-1973) La primera a color, se veía en receptores especiales, THE HIGH CHAPARRAL, MISSION IMPOSSIBLE, LOS INTOCABLES, HAWALL FIVE O, KOJAK, CANNON, COLUMBO, COMBAT, 12 O CLOCK HIGH, LA LEY Y EL ORDEN, THE SIX MILLION DOLLAR MAN, GENERAL HOSPITAL, I LOVE LUCY. 

Infantiles: SESAME STREET y THE MUPETTS SHOW

THE CANDIDE CAMARA

Musicales:  THE TONIGH SOW, THE ED SULLIVAN SHOW, THE SOUL TRAIN, IN CONCERT, SOLID GOULD, SONY AND CHER  

A ellas se suman películas, eventos deportivos estadounidenses y, ocasionalmente, algún noticiario.

Refiere Rafael que la difusión directa al aire del Canal 8 se mantuvo hasta mediados de 1994, cuando los militares norteños lo sustituyeron por la televisión por cable.

El artículo no refiere la fecha exacta de la génesis de estas emisiones desde la planta radicada en el área estadounidense de la base naval, pero el volumen de su programación habitual y el prolongado tiempo de exposición a la misma deben haber impactado significativamente a nuestra ciudadanía.   

La ruptura de relaciones diplomáticas entre ambos países desde 1961[5] y los posteriores incidentes políticos-migratorios redimensionaron los habitas de teleaudiencia de una televisora, donde, además de hallar productos simbólicos novedosos, muchos guantanameros se entrenaron en el dominio del idioma inglés.  

Un análisis comparativo ulterior nos hace observar que mientras la emisión de productos estadounidenses en nuestras televisoras se interrumpió por razones obvias desde 1960, la vasta programación del Canal 8 yanqui siguió emitiendo la misma desde la base naval de Guantánamo -sin control o censura alguna-hasta la medianía de los años 90 del pasado siglo.   

Esto bastaría para fundamentar cualquier investigación ulterior sobre el impacto de la vasta y prolongada oferta artística, deportiva e informativa estadounidense en la ciudadanía guantanamera. 

  

 

[1] Bibliografía activa:

2002: Zoom-ing.

2009: Informe del tiempo. Colaborador en COLUMNA, EL CAIMÁN BARBUDO, DEBATE, EL MAR Y LA MONTAÑA y LA GACETA DE CUBA.

Bibliografía pasiva: Cuentos, relatos y crónicas suyos en:

1974: Del 57 al 64 –Antología de cuentistas orientales- de la santiaguera EDITORIAL ORIENTE.

1977: replicado en ARTE Y LITERATURA (1977).

2004: en VIENDO CABALLOS ROJOS EN EL MAR; de Virginia Jalice Rodríguez. Editorial EL MAR Y LA MONTAÑA. 

Medallas: XX Aniversario de la Asociación Hermanos Saíz y Raúl Gómez García.

2008: Premio Dinosaurio. Asociación Hermanos Saíz y Centro Onelio Jorge Cardoso.

[2] Narrador costumbrista. Fundador de talleres literarios (1968), cine-debates (Años 70). Promotor literario del Instituto del libro y presentador de textos.

[3] Tras infructuosos intentos suyos por enviármelo, llega a mis manos años después de su partida, como destino manifiesto que exige recordar una zona de mi realidad juvenil que había olvidado.

[4] Esta compilación responde a la selección realizada por su autor.

[5] La afrenta a nuestra soberanía suma en los últimos años la conversión de esta base en cárcel internacional. 

Mayra Cue Sierra