TELEVISIÓN CUBANA 78375311 , 78369248 , 78316030 opinionpublica.tvc@icrt.cu
 
CARTELERA
DE LOS CANALES NACIONALES

Los primeros pasos hacia las telenovelas cubanas

 

El año 2022 nos convoca a celebrar el primer siglo de la radio cubana, pero también a homenajear el 70 aniversario del primer espacio televisivo habitual donde, por casi un semestre continuo, se difundieron las primeras novelas del video en el formato continuo de lunes a sábado.  

La primera televisora cubana (UNIÓN RADIO TV. Canal 4)  comenzó a emitir su programación habitual el propio 24 de octubre de 1950, cuando se inaugura oficialmente. El 18 de diciembre, de ese propio año, le sigue el Canal 6 (CMQ TV), que se inauguraría oficialmente el 12 de marzo,  cuando tenía lugar la efeméride de CMQ Radio, casa matriz del consorcio CMQ S.A.    

 

La investigación realizada durante años nos permite hoy identificar al primer espacio de telenovelas cubanas: LA NOVELA EN TV, emitido desde el mes de octubre de 1952 y al aire por casi un semestre en el Canal de CMQ TV.

El debut de CMQ TV en este género se inspiraba en el éxito resonante de nuestra  radionovela durante los años 40 y 50 en Cuba y en toda la Región.

El hecho de que la NOVELA EN TELEVISIÓN fuera considerada por su televisora un ensayo o experimento, condicionó entre otras prácticas mediáticas las siguientes:

  • Al prescindir de patrocinadores externos, todo su financiamiento recayó en esta planta.
  • El proyecto se redujo a un semestre.
  • En contraposición a las prácticas generalizadas entonces, durante su realización se ensayaron numerosas prácticas mediáticas: Una de ellas fue que su emisión no se produjo en vivo –tiempo real-, sino que fue filmada en cintas de kinescopio y luego transmitida desde el estudio-foro.

La telenovela no fue el primer proyecto dramatizado de CMQ TV:

Vale la pena recordar que durante el primer día de sus emisiones regulares –el 18 de diciembre de 1950- esta planta escenificó, en tiempo real, un unitario de suspenso -inspirado en las series norteamericanas- denominado TENSIÓN EN EL CANAL 6, escrito por el experimentado y talentoso escritor de radio y televisión Marcos Bhemaras.

Cuando Gaspar Pumarejo Such –Director General del Canal 4 UNIÓN RADIO TV – presencia que su competidora se inaugura con las escenificaciones, prepara las condiciones para competir con su rival.

Naturalmente no repite la experiencia de CMQ TV con las series de suspenso, sino que establece otra primacía exitosa en el ámbito de los dramatizados; al estrenar los primeros teleteatros de nuestra pantalla chica donde alterna las versiones unitarias y seriadas.   

En este empeño, Pumarejo tuvo el privilegio de contar con dos notorios dramaturgos en su nómina, quienes con este objetivo simultanearon los roles de traductores, adaptadores, guionistas, directores de escena y de televisión: Antonio Emilio Vázquez Gallo y Cuqui Ponce de León.

También le favorecieron excelentes actores y actrices en su plantilla como Raquel Revuelta y Margarita Balboa, quienes, como muchos de sus colegas, poseían vasta experiencia en las escenificaciones pues habían transitado por las salas de teatro habaneras, la publicidad, el cine y la radio.  

Desde entonces, la asombrosa diversidad de los géneros-formatos  dramatizados más variados sirve de férreo entrenamiento a escritores, directores-realizadores y actores-actrices, y se erige como uno de los ejes productivos y creativos básicos del sistema televisivo privado que entonces competía ferozmente en el mercado habanero por anunciantes y  televidentes.

Nuestra investigación nos permitió identificar progresivamente todas las  telenovelas cubanas emitidas en nuestra televisión entre octubre de 1952 y 1960, y cuando los cambios socioeconómicos generados por el triunfo de la Revolución, en enero de 1959, produjeran gradualmente las condiciones para sustituir el  modelo de gestión televisiva con fines comerciales por el de servicio público que hoy disfrutamos.  

Tras el estreno de LA NOVELA EN TELEVISIÓN, el formato de la telenovela cubana se regó como la pólvora en las televisoras habaneras. Su adopción por parte de aquellas plantas audiovisuales que habían fundado las primeras cadenas interprovinciales permitió,  desde el propio 1952, que los televidentes radicados en las provincias más distantes de La Habana también seleccionaran a las telenovelas como uno de sus géneros preferidos.

Del Canal 6, el género transita al Canal 4 (entonces propiedad de la empresa TELEVISIÓN NACIONAL) en el espacio LA NOVELA DE LAS 9, así como otras variantes y modalidades.

Finalmente, el Canal 2 (TELEMUNDO) intentó determinados proyectos de  telenovelas, antes de concentrarlas en un espacio que la potenciaría exitosamente: la revista variada HOGAR CLUB, de la productora ESCUELA DE TELEVISIÓN liderada por Gaspar Pumarejo.

Justamente en este espacio, por mucho tiempo el director de controles remotos y de otros programas televisivos, Erich Kaupp, redimensionó su experiencia y dominio en la dramaturgia escénica del género.    

Vale recordar que cualquier investigación actual con perspectiva teórica – histórica sobre los medios de comunicación cubanos -al carecer de los archivos originales de las empresas televisivas que produjeron estas obras- se centran fundamentalmente en las publicaciones periódicas y en los archivos personales de sus protagonistas. 

Por lo cual se puede comprobar que las diversas tendencias y variantes de telenovelas ensayadas por el mercado habanero -dividido en televisoras pertenecientes a empresas propiedad de diversos dueños- se replican, poco tiempo después, en la televisión boricua, brasileña, venezolana, colombiana y hasta en la estadounidense.

Los cambios socioeconómicos generados por el triunfo de la Revolución de enero de 1959 produjeron paulatinamente la necesidad de sustituir el  modelo de gestión televisiva con fines comerciales por el de servicio público;  lo que trajo consigo el abandono de la producción de este  tipo de telenovela y, en consecuencia, del mercado latinoamericano donde se había consolidado nuestra creación mediática cubana.  

No obstante, ello no anula el valor cultural de las primeras telenovelas cubanas, sus aportes a la historia televisiva en habla hispana y su condición de patrimonio cultural inscrito en la memoria colectiva y en el imaginario de Cuba y del continente americano. Pero esas son otras historias.

 

 

 

Portal TVC