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CARTELERA
DE LOS CANALES NACIONALES

Nutrir la inteligencia lectora

Valoraciones sobre programas, estrategias que influyen decisivamente en captar audiencias desde la riqueza de ideas y una perspectiva formativa del gusto mediante la calidad artística

Las pantallas se multiplican vertiginosamente por doquier, los públicos –más perceptores que receptores– no se mantienen solos ni aislados, existe una mediación compleja de instancias comunicativas, pues en la esencia de todo acto narrativo ocurre una transformación de sentido ante diferentes realidades, variados modos de contar.

De ningún modo entretenimiento y cultura tienen que ser un par antagónico en la TV tradicional. Tampoco debe reducirse el disfrute a la opción del gusto, hay que educarlo desde edades tempranas. Descubrir nuevas temáticas, tendencias estéticas, innovaciones formales, influye en el enriquecimiento del ser humano.

Programas como Bravo (CE, lunes, 8:45 p.m.) y La pupila asombrada (Cubavisión, jueves, 10:15 p.m.) propician el reconocimiento del arte proveniente de varias latitudes, sin límites de épocas o asuntos. Esa mirada amplia, compleja, abre nuevas vías al saber a partir de un flujo dinámico.

La oportuna retransmisión de la telenovela cubana Oh, La Habana (Cubavisión, martes, miércoles, jueves, 3:15 p.m.) socializa conflictos, circunstancias, frustraciones, angustias, alegrías, esperanzas, sentimientos íntimos de seres humanos a veces anclados en prejuicios, actitudes negativas. El equipo de realización es consciente de que la comunicación televisual constituye una mediación social, político-ideológica, cultural, estética, que aporta en el siglo XXI nuevas destrezas, lenguajes, escrituras audiovisuales e informáticas.

En tanto servicio público, el medio transmite códigos, democratiza el acceso al conocimiento. El acelerado desarrollo de la ciencia motiva a creadores de varios países empeñados en enriquecer el pensamiento de las audiencias.

Dos artistas prestigiosos: Caridad Martínez y Alberto Luberta Noy, compartieron una opinión en exclusiva para BOHEMIA: “Ver en la TV nuestras realidades y aspiraciones siempre despierta el interés. Seducir a los públicos exige estudios, talento, investigaciones, magisterio por parte de quienes intervienen en cada puesta”.

Tampoco perdamos de vista que circulan de mano en mano películas, series, las cuales responden a lógicas mercantiles del consumo, a la banalidad apenas sin espacio para la meditación reflexiva.

La revalorización de los géneros ficcionales defiende el derecho del televidente a establecer juegos con la fantasía que nunca se agota si la propuesta descuella por la renovación artística.

Ocupar el tiempo frente a los distintos artefactos audiovisuales tiene consecuencias en la percepción del entorno; cada persona debe ejercer la práctica lectora desde una perspectiva analítica, con plena conciencia de sus necesidades e intereses, y ser activa contribuyente a la interpretación de los mundos simbólicos.

Las relaciones entre calidad, identificación emocional, memoria, validan categorías estéticas, jerarquías culturales, sobre todo el posicionamiento indispensable para reactualizar el dominio de narrativas contemporáneas que solo cautivan a las mayorías si están bien hechas. Pensemos en esto.

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