TELEVISIÓN CUBANA 78375311 , 78369248 , 78316030 opinionpublica.tvc@icrt.cu
 
CARTELERA
DE LOS CANALES NACIONALES

La ópera en la televisión

 

La escena cubana legó a nuestra radio un caudal invaluable de óperas, operetas y zarzuelas.   

Desde sus primeras décadas hubo radioemisoras que difundían, en tiempo real, las temporadas líricas celebradas en el Teatro Martí y en otros escenarios capitalinos, y desde sus estudios: fundadores del movimiento musical nacionalista propagaron, en programas propios, la música y el teatro líricos.  

Nuestras televisoras, entrenadas en la difusión  de  dramatizados complejos en tiempo real, en diversos géneros y formatos, no titubearon para realizar espectáculos como los ballets, las zarzuelas, las óperas y las operetas, donde se fundían la actuación, la música y la danza. 

En 1952, RADIO TV EL MUNDO S.A. -cuyo accionista principal era el italiano Amadeo Barletta- adquirió el Canal 4 y la cadena nacional UNIÓN RADIO. El 18 de febrero de 1953, esta empresa inaugura el Canal 2 (TELEMUNDO), apropiándose de los artistas, especialistas y programas más exitosos de su socio empresarial: el Canal 4 (TELEVISIÓN NACIONAL).

En fecha tan reciente como marzo de 1953, LA GRAN REVISTA TELEMUNDO incluye segmentos de ópera en sus contenidos y, para 1954, el maestro Ernesto Lecuona interpreta en los canales 2 y 4 arias del más depurado repertorio operístico. Pero aún no estaban listos para acometer el monumental esfuerzo productivo y creativo que significaba escenificar las complejas óperas europeas en nuestros estudios. 

El 17 de diciembre de 1955, el estelar espacio NOCHES DE AMBAR MOTORS, del Canal 2 (TELEMUNDO), escenifica por vez primera - de manera  íntegra-  una ópera italiana en nuestra televisión:

La Bohème  de Giacomo Puccini tuvo como protagonista a la cantante lírica cubana Ana Menéndez, quien, al simultanear la dirección artística de la puesta en escena, devino la primera mujer de habla hispana que ejerció esta función televisiva. A esta obra le seguirían otras famosas óperas italianas como La traviata de Giuseppe Verdi.

En este empeño colaborarían el maestro Sánchez Ferrer –director musical- y Miguel de Grandy, asesor artístico de la planta.  

Con ello, Barletta obtuvo una ventaja significativa en el competitivo mercado mediático habanero y logró complacencia propia al potenciar sus raíces culturales. 

El 18 de abril de 1957, la revista musical JUEVES DE PARTAGÁS -dirigida por Amaury Pérez García- escenificó un acto de Sor Angélica.

Espacios teatrales de esta televisora, como el GRAN TEATRO LÍRICO ESSO y EL GRAN TEATRO DEL SÁBADO, también difundieron, desde 1955, lo mejor de la dramaturgia universal, ballets, zarzuelas, óperas y operetas. 

Su horario privilegiado, al cierre de la planta, permitía una extensión temporal inédita y su escenificación íntegra en tiempo real, generalmente cada dos semanas.  

En junio de 1956 se emite LAS BODAS DE FÍGARO, de Wolfgang Amadeus Mozart, con la dirección musical de Paul Csonka y la escénica del maestro Sergio Vermel, el pianista Lawrence Davies.

Respaldados por el coro de la Compañía de la Ópera, estuvieron  intérpretes como José Le Matt, María T. Carrillo, Marta Pineda, Rosaura Biada, Humberto Lili, Lucerito y El chaval, Ana Menéndez, Ramón Sainz, Daniel Escudero, Moisés Albert y Berta González.

En  julio de 1957 se estrena una versión de Gianni Schicchi,  dirigida por Sergio Vermel.

Y el triunfo de enero de 1959 potencia nuestra tradición:

Durante los años sesenta, la sección SALA DE CONCIERTOS del Programa de Osvaldo Farrés, difunde cada semana segmentos de óperas dirigidas por el maestro Paul Csonka.

En VIERNES DE GALA de CMQ TV, durante todo un año -hasta 1963-  el maestro Gonzalo Roig Lobo representó 12 obras clásicas para disfrute de todo un pueblo; práctica extendida a PALCO I, liderado por Armando Soler.

Las compañías de ballet, teatro lírico y las orquestas sinfónicas salen de los  escenarios televisivos y teatrales y se vuelcan a las plazas abiertas y a los campos de zonas recónditas.

Artistas como Armando Soler –Cholito- fomentaron prestigiosos proyectos liricos en ciudades como Matanzas y Holguín, los cuales aún perviven.

La representación y difusión en vivo de las obras teatrales, musicales y literarias realizadas por nuestra televisión,  enriqueció el intelecto y el universo espiritual de miles de cubanos de todas las capas sociales en todo el país.    

Hoy -cuando la experiencia y la tecnología acumulada y diversificada en estos 70 años de televisión facilitan la realización de tareas muy complejas- aun asombra la proeza realizada entonces, al escenificar directo al aire, varias veces al mes, obras tan complejas.

 

 

Mayra Cue Sierra