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CARTELERA
DE LOS CANALES NACIONALES

A otro con ese cuento: la misión del tele-chiste

 

El humor televisivo en Cuba siempre ha gozado de gran popularidad y ha dividido a los públicos en dos bandos muy reconocibles: los que prefieren un humor más elaborado y crítico, y los que eligen ligereza en los planteamientos y una visualidad más fresca y acorde a los nuevos tiempos. Las demandas de ambos bandos son totalmente legítimas y merecedoras de toda la atención del medio y sus realizadores.

Mientras que una comedia de situaciones se encarga de articular un relato con algunas fórmulas preestablecidas y hasta cierto punto inalterables, la revista humorística se encarga de aglutinar, en un mismo espacio, varias situaciones relámpagos que en muy breve tiempo deben desarrollar el gag que conduzca a la risa.

A simple vista parecería fácil la misión del tele-chiste, un subgénero dentro del humor que no siempre es puesto en el lugar que se merece, pero que sin dudas tiene particularidades que lo hacen complejo y eternamente efectivo.

Durante más de 10 años, un programa dominical de Cubavisión ha reivindicado al género y a sus exponentes, y nos ha puesto a exclamar junto a ellos: ¡A otro con ese cuento!

Nacido de los destellos de un programa anterior, tan popular e ingenioso como el que nos ocupa, A otro con ese cuento ha contado todo este tiempo de transmisión con humoristas probados, talentosos, especializados sobre todo en la concreción e inmediatez con que se debe asumir el tele-chiste.

En pocos segundos el intérprete debe desarrollar un arco dramatúrgico que haga explotar el contenido humorístico del chiste, aunque a veces dicho contenido sea pobre e incluso mediocre; pero un buen humorista siempre sabrá salir airoso de un material de dudosa calidad.

Muchos son los que desaprueban lo estereotipado de algunos personajes regulares en el programa, pero solo desde ese trabajo “externo” se pueden lograr resultados tan inmediatos. El absurdo y la aparente banalidad sirven como una solapada sátira y denuncia a una sociedad de consumo ajena a nuestros intereses socioculturales, pero que el programa asume como un juego. 

Ese perenne aire veraniego del espacio le sienta muy bien, sobre todo por el día y la hora en el que es transmitido. Tal vez el cuidado en rubros como vestuario y ambientación debiera ser mayor, pero hasta esos detalles funcionan como un sello estilístico que definen al proyecto, que lo diferencian de otros espacios dentro y fuera de la Isla.

A otro con ese cuento es un programa con una capacidad (no siempre explotada) de reinventarse. A su favor tiene el tiempo y el público, pues ninguno de estos dos elementos se quedan estáticos, siempre están en constante cambio y evolución, la misma que con los años ha tenido este proyecto, ya no tan nuevo, pero siempre empeñado en sacarnos una amplia sonrisa.

 

 

 

 

 

Hugo Portal