TELEVISIÓN CUBANA 78375311 , 78369248 , 78316030 opinionpublica.tvc@icrt.cu
 
CARTELERA
DE LOS CANALES NACIONALES

La música marca la realidad de Los hijos de Pandora

 

Raúl Paz nos tiene felizmente acostumbrados a asumir bandas sonoras que nos atraen y atrapan hacia la fuerza dramática de la pieza audiovisual que acompañe. La telenovela ha sido un ejercicio en ese sentido, y la unión de Raúl Paz con el director Ernesto Fiallo dentro del género sigue dando, para  bien, mucho de qué hablar.

En esta oportunidad, Los hijos de Pandora no constituye la excepción pues el tema de presentación, de despedida y algunos interiores, muestran de manera desencarnada la responsabilidad de los padres en el comportamiento y compromiso presente y futuro de los hijos.

Una letra clara, al estilo de Paz, aun cuando no es el único responsable de la música en esta propuesta, resulta, sin dudas, un importante condimento de esta telenovela que, como historia de familia, se centra en las relaciones hacia el interior  del núcleo familiar como la principal mirada de atención.

Como una de sus principales fortalezas autorales, Paz regala textos cuyas imágenes resultan especialmente vívidas, y constituyen el primer soporte de anticipación e interés en lo que podrá ser contado en la trama.

Estas imágenes, reitero, a nivel de palabra, son totalmente conceptuales y reafirmadas desde la presentación, a través del énfasis en el uso del primer plano en el trabajo de los rostros. Estos retratos sin nombre, en blanco y negro, con los cual se refuerza la carga emotiva, acentúan desde su aparición la atmósfera de universalidad que defiende la propuesta dramática. Una propuesta en la que uno se convierte en otros (muchos), dada la naturaleza de las problemáticas que se abordan.

En ese sentido, una vez más, el diseño sonoro y  el estético marchan perfectamente de la mano. El tema de presentación es la causalidad de lo que responde el tema de despedida, que acentúa lo que es el presente como resultado de las historias vividas, en las cuales lo no dicho o hecho por convenciones, miedos, traiciones, venganzas, finalmente tiene respuesta.

Los personajes irán dilucidando cuál es el camino. Mientras tanto, otra vez el aplauso para la elección atinada de la banda sonora de un proyecto dramático y, mejor, cuando desde los primeros acordes, esta es capaz de “parar las antenas” de la complicidad del receptor, quien a la par del tarareo, también reflexiona.

 

 

Hugo Portal