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NORMALIDAD, BICHARRACO Y TELEVISIÓN

 

Las cifras del bicharraco (SARS-CoV-2) bajan. ¡Qué felicidad!, parece que esta vez sí contendremos a la pandemia. Se anuncia una apertura de los aeropuertos (¡buenísimo!), el turismo puede crecer y la economía tener un respiro. Pero…

¿Hemos derrotado al bicharraco? ¿Estamos fuera de peligro con las Soberanas y la Abdala? La respuesta es No. 

El esfuerzo ciclópeo de hombres y mujeres de la ciencia, de la Salud Pública, de transportistas, de las FAR, en fin, de casi todos los ministerios por conseguir la buena marcha de la vacunación, se puede ir abajo por nosotros mismos.

Las vacunas, se dijo desde el principio, consiguen que, de contagiarnos con el bicharraco, nos de “suave” la enfermedad, mas no nos inmunizan totalmente.  Entonces el nasobuco, el distanciamiento y el lavado de manos se deben mantener si no queremos contagiarnos.

Este viernes Yosley Carrero en su sección Palco indiscreto del Canal Habana, realizó un comentario acerca de lo que vio en las Playas del Este. Aseguró que, a las cuatro de la tarde, la zona de Guanabo se vuelve intransitable por la cantidad de personas que disfrutan de la arena y caminan fuera del agua ¡sin nasobuco!

Imágenes como las que describió Yosley las vi en un reportaje televisivo que mostró la alegría de las personas… y no hubo un solo ejemplo de un inspector poniendo una multa por la ausencia del nasobuco o su uso como babero.  Si se muestra algo que es muy bueno: el mar, la risa, los juegos, que también las cámaras tomen las acciones que enseñan la imposición de multas para quienes incumplen las medidas de protección.

¿Otro detalle?  Días atrás mi casi nieta estaba sentada viendo TV, y me llamó la atención: “mira a ese locutor. Está pegadito al hombre con el que habla”. Es cierto. De vez en vez, en la pantalla aparecen imágenes de personas que por sí mismas son líderes de opinión y no cumplen con las medidas mínimas de protección, especialmente con el distanciamiento, cuando no llevan nasobuco.

Un buen ejemplo es que el Dr. Francisco Durán y la periodista Gisela García, en la mayor parte de las transmisiones, hablan desde cabinas diferentes y usan nasobuco. 

Los locutores de los noticieros aparecen con el objeto protector y luego se lo quitan, otros comunicadores hablan todo el tiempo con ese aditamento bien colocado y esas actitudes transmiten una imagen para quienes los vemos: hay que seguir cuidándose.

Aplaudo el esfuerzo de la televisión por mantenernos informados acerca de la pandemia, a veces desde la propia zona roja o con comentarios como el reciente de Abdiel Bermúdez sobre las vacunas y los numerosos que ha realizado la propia Gisela, pero creo que los directores de los espacios deben estar atentos a que los conductores cumplan en cámara con el distanciamiento, e indiquen sin decirlo, con un gesto, la importancia de portar el tapabocas.

La televisión informa, pero puede contribuir a formar hábitos. Ese también es su fin. Lo muestra Luciano Castillo en su comentario del programa De cierta manera que termina con esta frase “usa el nasobuco”.

 

 

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