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FIDEL LIBRE COMO EL VIENTO, INDEPENDIENTE Y SOBERANO III

ANÉCDOTAS SOBRE FIDEL DE UN LIBRO EN PREPARACIÓN (III)

De un libro en preparación sobre numerosos viajes de Fidel Castro Ruz al exterior, el compañero Ovidio Cabrera García, jefe del grupo de la Prensa Cubana, quien lo acompañó en muchos de ellos, nos facilitó estos relatos que ponemos a su consideración y que nos muestran a un Fidel cada vez más grande, como homenaje a él, en el quinto aniversario de su desaparición física.

VOY O NO VOY

En 1992 se efectuó en Madrid, España, la Segunda Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno.

Fue tal vez la más compleja de todas las cumbres, donde el Jefe de la Revolución cubana desarrolló, en un ambiente nada favorable, una lucha extraordinaria para defender la unidad, soberanía e independencia de los pueblos de Iberoamérica.

Frente a las pretensiones apetitosas contra el socialismo, provocadas por Estados Unidos y sus lacayos, aprovechando la reciente caída de la Unión Soviética y el Campo Socialista, los argumentos de Fidel constituyeron un muro infranqueable para aquellos que celebraban el llamado fin de la historia.

En la madrugada del 25 de julio, como a las doce y treinta de la noche, ya había terminado la Cumbre y recibo una llamada de José Ramón Fernández desde el Hotel Ritz, donde se hospedaba la Delegación Cubana, en la cual me decía que el Comandante quería hablar conmigo, que me esperaban. Él en ese viaje fungía como una especie de ayudante especial, además de ministro de Educación invitado.

Cuando colgué el teléfono pensé que Fidel querría saber detalles del abandono de un editor del equipo de Prensa, una traición y único caso en la historia en este tipo de viajes.

Al poco rato, en compañía de Héctor Argilés, jefe del Centro de Prensa Internacional del MINREX (Ministerio de Relaciones Exteriores), en Cuba, estaba frente a la puerta de la habitación que ocupaba el Comandante. Fernández abría para que entráramos.

La primera imagen fue verlo cuando se levantaba de una de las butacas del cuarto para recibirnos.

Después de los saludos habituales, me adelanto a decirle: " Comandante, como de seguro sabe, presumimos que un editor del Grupo de Prensa nos abandonó y traicionó...", no me dejó terminar y acotó: "Sigan buscándolo por si ha tenido algún problema, pero no es para eso que les mandé a llamar.

“Las Olimpiadas deben inaugurarse en Barcelona y están invitados todos los presidentes. Los que nos cuidan y una buena parte de los que me acompañan dicen y me aconsejan que no debo ir. Qué tú crees. ¿VOY O NO VOY? “

A cualquiera ante esa pregunta, por lo que implicaba, se le helaría la médula espinal. Yo no fui la excepción, pero en fracciones de segundos respondí con los argumentos que después me dieran la razón:

"Con el respeto debido a todas las demás opiniones, yo creo que debe ir Comandante", y no esperé a que me preguntara por qué.

"Sería muy significativo que la personalidad más prominente de la Cumbre no fuera a la inauguración de las Olimpiadas.

“Tampoco sería del agrado del Gobierno español y constituiría un desaire. Pudieran pensar que Fidel Castro tiene miedo y daría motivo a una gran campaña contra Cuba.

“Y perderíamos la oportunidad de amplificar su imagen, que es la de Cuba, a todos los países del mundo, porque las televisoras que transmiten en vivo no pueden evitar ponerlo cuando hagan una toma a la Presidencia.

“Imagínese el revuelo que se armaría si usted no va. Yo creo que debe ir, tomando todas las medidas de seguridad".

A lo que repuso: "Sí, debemos ir. Muchas gracias".

La sencillez, la humildad de Fidel se ponía de nuevo de manifiesto cuando aplicaba con nosotros su excelente método de consultar con sus compañeros las decisiones más importantes.

A la inauguración de las Olimpiadas no fue ningún compañero del Grupo de Prensa. Esa cobertura la dejamos en las manos de Roberto Chile, su camarógrafo acompañante, y de los periodistas cubanos que estaban cubriendo ese evento deportivo en el lugar.

Sin embargo, lo que se predijo ocurrió. Fidel asistió y fue uno de los participantes más nombrados y seguido por los periodistas que allí estaban.

Su imagen en la Presidencia, con su habitual y característico traje verde oliva, recorrió las páginas de periódicos, pantallas de televisión y sonidos de las radios de todo el mundo.

Unas semanas después, el 10 de agosto, en La Habana, en su discurso de recibimiento a los atletas cubanos que compitieron en las Olimpiadas de Barcelona, Fidel decía:

“Nuestro país ha quedado por encima de todos los antiguos países socialistas del Este de Europa –excluyendo la URSS, cuando decimos países socialistas de Europa no se incluye la antigua URSS-. Por encima de todos.

“Y nuestro país ha quedado por encima de la Comunidad Económica Europea, con excepción de Alemania, que heredó el enorme potencial deportivo de la antigua RDA.

“Hemos estado por encima de países ricos y poderosos como Francia, Italia, Inglaterra, Japón y otros que tienen 40, 50, 120 millones de habitantes y enormes recursos de todo tipo”

Además, expresó: “Si comparamos la actuación de nuestra delegación con los resultados obtenidos por los demás países hermanos de América Latina, vemos que por cada medalla en total que obtuvieron América Latina y el Caribe, nosotros obtuvimos más del doble de medallas que todos los países de América Latina y el Caribe juntos”.

                       

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