Cartelera de la TV Cubana

Protagonistas

Aniversario 70 de la Televisión Cubana: GUILLERMO VILAR, KIKI CORONA y JOSEPH ROS

  El 24 de Octubre la televisión cumple 70 años. Cada día el portal presentará a tres   de  sus protagonistas

GUILLERMO VILAR 

(El Guille Vilar con su andar lento de siempre  es  una de las personas más autorizadas para hablar de música. No sólo porque la conoce sin o por que no ha sido “fundamentalista” con esa expresión cultural. Guionista y director de A capella y Música del mundo, con su tesón ha permitido que muchos importantes músicos se conozcan en Cuba)

¿Cómo se fue armando ese amor tan singular con las diferentes melodías?

En animada conversación con una venezolana durante finales de los años noventa, ella me preguntó que cuáles eran mis  raíces musicales, y yo le dije que Los Beatles. No conforme, y conociendo bien las profundidades de mi amor por esta tierra, vuelve a la carga, para entonces en esta oportunidad averiguar qué significaba el Trío Matamoros para mí. Del mismo modo que la primera pregunta, sin pensarlo dos veces le respondí

que me hacían sentir cubano. Efectivamente, nunca he visto ninguna contradicción en tales puntos de vista. Mi cercanía al Trío Matamoros viene por esos momentos tan decisivos durante la infancia, cuando el muchacho, como una esponja, absorbe

todo lo que hacen sus mayores más cercanos. En cuanto a Los Beatles, pues como a muchos de mi generación, me pasó lo mismo. Yo con catorce o quince años iba a fiestecitas de amigos donde se bailaba con el rock and roll de Little Richard o

de Bill Halley y sus Cometas, y hasta con Los 15 de Paul Anka, melódico cantante canadiense que se hizo muy popular, incluso en Cuba, por este disco que no faltaba en ninguna reunión de ese tipo; mas al escuchar el primer disco de Los Beatles mi

acercamiento a la música fue distinto. Durante mucho tiempo era oyente habitual de un programa dedicado a Los Cinco Latinos, hasta que aparecieron los Chicos de Liverpool y sus contemporáneos. Todo cambió.

¿Cuándo llegaste a la radio? ¿Fue por la música?

Quien creció junto a la obra de Los Beatles iba cambiando sus perspectivas en relación con la música del mismo modo que ellos. El que conoció a Los Beatles de She loves you y And I love her no podía ser el mismo que aprecia, en su justa dimensión, la profunda transformación conceptual ocurrida en este grupo si tenemos en cuenta piezas de una etapa posterior como For no one, A day in the life o Something. Y por supuesto, que en esta especie de consolidación en nosotros de una estética para la vida no solo fueron determinantes Los Beatles, sino otras agrupaciones como Emerson, Lake and Palmer, Yes o Pink Floyd, además de la Nueva Trova y hasta los conciertos con la Sinfónica los domingos en el teatro Amadeo Roldán. Con este background, al graduarme de la especialidad de Historia del Arte en la Universidad de La Habana,

me ubican en Radio Progreso en 1976, primero en el bloque de novelas como asesor, y al poco tiempo me cambian para la Redacción de Programas Musicales, momento en

que realmente comienzo a desarrollar mi carrera profesional, donde hasta incluso me pagan por trabajar en lo que me ha gustado siempre: la música. 

Cómo se hace un buen programa musical: ¿complaciendo a los oyentes o difundiendo lo que el director considera válido?

Para empezar, creo que todo el mundo tiene su librito; por lo tanto simplemente me remito a leerte algunas páginas del mío de cómo hacer un programa musical como «Juventud 2000». Considero que uno debe tratar de acercarse a una media donde puedas complacer a ese oyente tipo que tú sabes vas a llegar con una selección lo más abierta posible, pero sin que caigas en la trampa de que todo lo por ti seleccionado para salir al aire sea rigurosamente artístico. Si queremos ser marineros de cubierta, no se puede pretender permanecer todo el tiempo con la ropa seca. Lo más normal es

que te mojes y no necesariamente con agua limpia. A veces he puesto algunas canciones de moda que me dan ganas de salir corriendo al zoológico para alimentar a los leones; pero esa es la línea de «Juventud 2000» y es lo que esperan los oyentes de mí.

A capella fue en su momento un programa que rompió normas. ¿Por qué crees que tuvo tan alta aceptación? ¿Qué te aportó ese espacio?

A solicitud de la Redacción de Musicales de la televisión cubana de finales de los años ochenta nos reunimos el salvadoreño Jorge Dalton y yo para crear un programa de veintisiete minutos que fuera como una especie de noticiero sobre el quehacer de la música, tanto nacional como extranjera.

Realmente, como tú dices, en A capella se rompieron unos cuantos esquemas acerca de lo que se concebía como un programa musical para aquellos años. En primer lugar, el talento seleccionado se salía de la media de entonces, con videos de agrupaciones o solistas que han definido con su obra la evolución de géneros como el jazz y el rock, además de incluir a personalidades cubanas que incluso se entrevistaban mientras ensayaban para un concierto, o cuando llegaban de una presentación por el extranjero, hechos absolutamente normales. Por aquellos tiempos no era una práctica habitual en la televisión, por insólito que pudiera parecer. También al incluir entre toda esa modernidad desplegada a videos de clásicos como Bola de Nieve, el Trío Matamoros o Benny Moré, tengo la impresión que fue una influencia para el surgimiento de magníficos programas como Te quedarás.

En sus inicios el espacio apostó por una conducción tan desenfadada que con el tiempo aparecieron otros programas con intenciones similares. En tal sentido, hasta cambiamos el solemne esquematismo de los créditos de realización con saludos

para los televidentes, o cualquier otra ocurrencia, al punto de que los créditos eran tan esperados como cualquier video.

Por supuesto, que al cabo de más de dos décadas de estar en el aire, aquella euforia juvenil se ha ido atemperando en estos casi mil programas realizados, donde conservamos esa disposición de grabar el programa lo mismo en un tanque de

guerra que en una grúa de los bomberos, hasta en el pleno vuelo de un paracaídas o en exposiciones de nuestros pintores, además de no repetir el elenco en cada programa y no ceder en la rigurosa selección de los materiales escogidos.

Después de la breve pero importante experiencia del programa Perspectiva, con guion y conducción de Jorge Gómez y asesorado por mí, quienes me conocen de cerca afirman que soy A capella, porque se hace evidente que los videos escogidos no funcionan para rellenar el espacio de cada semana, sino que responden a una intención estética de mostrar parte de lo mejor que se ha hecho en la música rock, con videos habitualmente excepcionales. Es la voluntad de provocar la mayor emoción en el televidente, la misma que siento cuando descubro un buen concierto en cuestión. El día que le llegue su fin, como a todo, junto con el programa se irá una parte de mí, no lo dudes.

Háblame del nacimiento de Música del mundo. ¿Consideras que es un espacio para varios años? ¿Por qué?

Todo comienza cuando la periodista Amada Montano, como directora del flamante Canal Habana en 2005, me preguntaba si tenía algún proyecto de programa que proponerle, y de inmediato le presenté una idea de lo que podría ser «Música

del mundo», con videos que ya había presentado ocasionalmente por «A capella», pero que no era su espacio precisamente.

Como un axioma matemático, si algún video musical lo sorprende a uno, este material también puede sorprender a muchos más. Esto es lo que ha ocurrido con Música del mundo y los televidentes. Es extraña la ocasión en que al estar conversando con una o más personas, no me hablen de un programa donde «se pone música árabe o africana»; que les gusta mucho al disfrutar de artistas magníficos, pero que son verdaderos desconocidos. Es la reacción normal del individuo que se siente respetado al tener la posibilidad de comprobar que el mundo sigue siendo inmenso, a pesar de la

vertiginosa comunicación por internet, y que además de Elton John, Andrea Bocelli o Los Beatles, hay un montón de artistas más que se merecen también nuestro mayor respeto por la calidad que los distinguen, sean de Egipto, Benin o Nueva Caledonia. Es un sentimiento de libertad que se agradece en estos tiempos donde las transnacionales de la música se empeñan en darnos cada vez más de lo mismo como si fuera lo único que existiera, y lamentablemente esas canciones, en su mayoría, son de pésima calidad. De que cuánto puede durar «Música del mundo», creo que es una posibilidad abierta al infinito, pero los programas pueden terminar por muchas otras razones. Ojalá que este no sea el caso.

Un director de programas musicales debe saber música, por supuesto. ¿Qué otras condiciones debe tener? ¿Hasta dónde influye la ética en que se difunda lo mejor de Cuba y de otras partes del mundo y no aquellos  números que beneficien al director del espacio?

Con el mayor respeto, permíteme discrepar en cuanto a que si un director de programas musicales debe saber música. Si tiene conocimientos musicales, qué bueno, pero no es imprescindible. Por supuesto que debe de tener una formación profesional que implica el dominio de la historia de la música en su mayor acepción para que comprenda la evolución que esta ha tenido y la que tendrá en el futuro. Un director de programa, al seleccionar una canción, no puede sentirlo como haber marcado un corte cualquiera del disco escogido, sino debe de ser apasionado con todo lo que hace en esta profesión.

Esto quiere decir que quien se limite a programar las siete canciones de su espacio y mire al reloj para irse a la casa, ese será siempre un asalariado que puede hacer programas del mismo modo que vender mangos en el agromercado.

Para ser director de programas de radio o de televisión debes en primer lugar de querer mucho, de respetar al pueblo para el que trabajas. Igual que en la antigüedad, somos unos privilegiados que estamos encargados de satisfacer las necesidades espirituales de quienes nos debemos, inmensa responsabilidad que va mucho más allá de la rutina de nuestra cotidiana labor. Para seleccionar una canción o escribiracerca de algún músico en particular, no podemos vivir ajenos a lo que pasa en el mundo; debemos intentar involucrarnos lo más que podamos en problemáticas tan diversas como el cambio climático, la crisis económica o las guerras. Por otra parte, la cultura de la nación no puede verse como estancos aislados que pudieran resultar de interés relativo para cada cual, porque cada uno de ellos deja en nuestra sensibilidad huellas que de múltiples maneras reflejamos en los programas.

Los directores de la radio y de la televisión somos tan artistas y profesionales como aquellos artistas con quienes trabajamos; pero ese respeto hay que ganárselo en el día a día, sin pretender llegar a ningún lugar que no sea el de trabajar cada vez más y mejor.

¿Cuál es la buena música y cuál la mala?

Para no tener que caer en la relatividad de los gustos, prefiero que sea la naturaleza quien te dé la respuesta. Hay un científico japonés que ha fotografiado la reacción de las moléculas del agua en un microscopio ante determinado tipo de música. Cuando en el local que estaba el recipiente con el líquido se escuchaba una grabación con música de Chopin o de Mozart, el diseño de los cristales de las moléculas adquiría la belleza de esa imagen propia de un calidoscopio. En cambio, si se escuchaba la pieza de algún grupo de trash metal, la imagen de esas moléculas no solo era irregular, sino bastante grotesca. Saque usted sus propias conclusiones. 

KIKI CORONA

(El compositor e interprete Kiki Corona tiene  36 discos editados con diversos grupos a los que considera como escuelas en su formaciòn.  Es el responsable de la sonoridad que integra una nueva visualidad en Cubavision)

¿Por qué la música? Y dentro de la música ¿por qué la guitarra?

–No llego por casualidad, los años sesenta estuvieron llenos de influencias, aprendizajes y emociones relacionadas con la música en nuestro hogar familiar primigenio de la calle 70 y 7ma-B. Los fines de semana, invariablemente, se reunían en casa todos a los que llamaba por aquel tiempo tíos: César Portillo de la Luz, José Antonio Méndez, Chucho Valdés, Chicho Manfugaz, Teresita Fernández, Ñico Rojas, Manolito Armesto, Calandraca, y muchos trovadores, cantores e intelectuales, que realizaban sus tertulias sabatinas desde la tarde y hasta la madrugada. Así comenzó todo. Allí, y junto a mis hermanos, fui dulcemente convocado a cantar canciones acompañado a la guitarra por mi padre, con apenas 6 o 7 años. Papá, quien en los años 40, formó parte del Trío Habana y del Trío Urquiza, aunque definitivamente después se dedicó por entero a su profesión de jurista, fue un cantor y guitarrero impresionante.

¿Cuál fue tu primera canción interpretada? ¿Y compuesta?

–Ja jaja. Si te refieres a la primera primerita: “La Guantanamera”, ahora bien, si te refieres a mi primera composición cantada y apelando a mi memoria, debo referirme a un intento de balada que compuse en el 78, titulada Corazón y de la cuál ni me acuerdo o no quisiera recordar –qué más da–, seguro era un desastre de adolescente herido por quién sabe qué amor, ja jaja.

Parte de tu obra está dedicada a los niños ¿Por qué?

–Primero fue una sugerencia de tres de las más importantes creadoras que tuve el privilegio de conocer: Celia Torriente, Enriqueta Almanza e Ileana Vázquez. Las primeras canciones fueron “ensayoy error” en el acercamiento a la música para niños. Alguna de aquellas primeras canciones por estos días están cumpliendo 35 años de edad, es el caso de “La nana de las mariposas.

Me preguntas por qué y no sabría responder bien, pues si hubo un motivo entonces, hoy está tan impreso en mis deseos y querencias, que ya a estas alturas de mi vida forman parte indisoluble de mi arquitectura como creador. Lo cierto es que no podría existir ni expresarme enteramente si no lo hago con una canción infantil.

Tienes una buena cantidad de obras televisivas con tu música o con tu banda sonora ¿Cuál fue la primera? ¿Cuáles te gustan más?

–La primera fue la música y las canciones para una pequeña serie juvenil en cinco episodios titulada Permiso para hablar. La cabecera fue una canción que luego navegó con inusitada suerte: La vida es

un juego. Luego llegó Hola mar y después muchas aventuras, series infantiles, policiacos y cuentos. Por todas estas puestas tengo un cariño especial, el televidente es quien debe contestar tu pregunta, yo  humildemente no podría. Las quiero a todas por igual

Eres el responsable de la sonoridad en el cambio de visualidad de Cubavisión ¿Qué tiempo llevas en ese trabajo? Lo de recrear Cuba, qué linda es Cuba, ¿es idea tuya? ¿Quiénes trabajaron contigo en esta difícil misión?

–Constituye para mí tremendo honor y responsabilidad haber sido seleccionado y convocado para tamaña tarea de creación y recreación musical, en apenas un mes de labor. Todo el trabajo lo hemos realizado a distancia. El responsable de la nueva, impresionante y tremenda imagen de la letra y sus agregados para Cubavisión ha sido un colectivo de realizadores presidido por Víctor López, con su equipo de Remache, al cual aún no conozco personalmente. Seguro pronto nos veremos para apretar fuerte su mano derecha y agradecerle la visualidad que ideó. Trabajé aquí en mi estudio, solo y desde casa, hacíamos los transfers de música vía internet para la composición final de cada corte y momentos de promociones, etc.

¿Me hablas de otros trabajos tuyos por disfrutar?

–Con tu pregunta final me obligas a hacer un viaje por la historia y el presente. La vida es… En los años 80 fui parte de un taller de creación que presidía la profesora Mirtha González. En aquellos años de muchas luces para la televisión cubana, el equipo estaba compuesto por actores, realizadores, músicos, escritores y con las asesorías de profesoras de la talla de Migdalia Calvo, Vilma Montesinos, Elsa Hernández, Ernesto Piñero Padrino, en fin, una pléyade de hartos conocedores  profesionales del medio, quienes con sus “dulces rabias” nos conducían por caminos de ingenio, disciplina y trabajo constante.

Pues bien, hace aproximadamente cuatro años tuve la oportunidad y el privilegio de ser convocado por otro equipo exactamente igual de soñadores, esta vez constituido por jóvenes incansables, talentosos y con un apetito voraz de realizar sueños casi impensables y con escasos recursos desde el Canal Habana. Rafael Pérez Ynsua, hoy director de Cubavisión, respaldado por otro valiente equipo de iguales talentosos y soñadores creadores, me invitó a realizar la tarea. No puedo más que agradecer en dos tiempos tanta fortuna y compromiso. Rafael fue el gestor e impulsor de la idea de versionar Cuba, qué linda es Cuba para la imagen sonora principal canal. Su decisión fue muy acertada y, desde luego, seguirá contando en el futuro cercano con todo mi modesto apoyo y compromiso. Vienen muchos sueños por realizar, otras aventuras que emprender, me queda aún mucho que decir. Espero que la vida me otorgue la posibilidad de hacerlo. No puedo adelantar más. De todos modos, gracias a ti y  a tus lectores. 

JOSEPH ROS

(Conocí a Joseph Ros cuando era un chamaquito de unos catorce años que llevaba dibujos o historietas a la Editora Abril. Ya entonces merodeaba por el ICRT.  Joseph es un producto genuino del proyecto Lucas y un hijo putativo de Orlando Cruzata)

 -A qué edad comenzaste a dibujar comics ¿tenías 13 o 14 años? ¿Cuántos hiciste?

-Comencé a ilustrar en sentido general cuando tenía solo 12 años. Fue justo después de salir al aire en televisión mis primeros experimentos animados en el espacio televisivo de Lucas de aquel entonces. Luego de eso es cuando en el departamento de animación del ICRT conozco a Maikel García, un historietista de la revista Pionero y el me pide que le de una ilustración del Logo de Lucas para un artículo sobre este programa que saldría en el número que preparaban por la fecha. Esa fue mi primera ilustración publicada en plana, en papel, y luego en la misma Revista Pionero me dieron espacio para otros comics e ilustraciones. Después de ese momento ilustré para muchísimas publicaciones como sé que sabes: El Caimán Barbudo, Juventud Rebelde, Somos Jóvenes, Alma Mater entre otros, incluso fuera de Cuba.

-¿Cuándo empezaste a meterte en el audiovisual? ¿Fue primero en el animado?

-Exacto, mis primeros spots fueron animados, cortinillas, ilustraciones animadas para Lucas y diferentes programas infantiles como El Camino de Los Juglares, Sombrilla Amarilla, Sopa de Palabras entre otros más.

Luego como asistente de dirección y más tarde como director asistente (en este caso el orden del factor si altera el producto) del Proyecto Lucas, y es de ahí que trabajé muy de cerca con la creación de grandes galas para la TV y conciertos en vivo relacionados al proyecto o al Cubadisco. También trabajé de cerca en proyectos de algunos clips que se produjeron en esa época de otros directores como Bilko Cuervo, Arturo Santana, etc. Hice muchísimas campañas de publicidad para varios eventos que se transmitieron en tv.

-¿Cuál fue tu primer clip? ¿Quién confió en ti? ¿Qué no harías ahora?

-Como consecuencia de ser un gran fans del género y  la música, mi primer video fue en el 2007 para una agrupación de Hip Hop que se llamaba La Unión. En aquel entonces había valorado hacer videos con un montón de artistas, pero me incomodaba mucho la actitud ventajista de algunos músicos establecidos que se creían con el derecho de pensar que  me brindaban “la gran oportunidad”. Aunque me quedaba por demostrar mucho, me estimulaba más la idea de apoyar creadores que estuvieran con menos condiciones para afrontar la producción de un video que otros más populares. Me interesaba apoyar artistas que tuvieran un discurso más comprometido y géneros más alternativos. Al final, elementos más cercanos a mis gustos personales. Con ese trabajo no pretendía realizar un movimiento audaz de marketing, sino encontrar un espacio de expresión artística.

Por aquel entonces tenía muchos amigos en el mundo del Hip Hop, y uno de ellos, Wilder Zero 1, muy talentoso como rapero e improvisador por demás, tenía esta agrupación llamada La Unión. En el video intervenían otros amigos de ese movimiento como Kumar o los artistas de Reggae Melito, Sandor y Yasiel, también cercanos a los integrantes de la agrupación.

Ese proyecto fue muy satisfactorio. Fue un clip que obtuvo varias nominaciones a los Lucas del 2008 y hasta un premio.

Aquel fue un proyecto noble, y por eso no creo que cambiaría nada. Pienso que hoy en día soy muy consecuente con la idea que me movió a hacer ese proyecto y no me gustaría nunca renunciar a ese concepto.

-¿Cuántos clip has filmado hasta ahora?

-He realizado más de una centena de proyectos y por supuesto, la gran mayoría son video clips.

-¿Cuántos Premios Lucas? ¿Cuál fue el primero?

-Si soy honesto, no llevo la cuenta de cuantos premios han sido. Desde el primero que fue el de Opera Prima en 2008, han pasado casi diez años compitiendo con varios videos en cada certamen, en los cuales siempre son un montón de nominaciones y de esas un número importante de premios. Recuerdo significativamente que en 2012 fueron muchísimos galardones por varios videos. Posiblemente en ese año recibiera tantos o más premios que en este recién concluido ciclo de competencia que también fueron muchos y de igual importancia. Dígase: video del año, dirección, fotografía, dirección de arte, entre otros apartados.

-¿Qué es un video clip para ti?

-El video clip, para mí, es el género audiovisual con más impacto comunicativo que existe. Su combinación extraordinaria entre arte, publicidad y cine, lo convierte en un terreno fértil para la experimentación de nuevas formas, tanto estéticas como comunicativas.

 -¿Ya puedes decidir lo que haces o aún quienes te contratan lo deciden todo?

-Yo creo que siempre he sido un privilegiado con mis proyectos. Casi siempre he tenido total libertad creativa, solamente limitada por los recursos.

-¿Qué elementos no puede faltar para conseguir un video clip?

-Una buena pieza musical, un diálogo inteligente, intérpretes osados, una atmósfera creativa saludable, un equipo enfocado y comprometido con el resultado, muchas ganas de hacer y de decir.

-¿En qué punto está ese movimiento: estancado, hacia atrás o en ascenso?

-Siempre en ascenso. Cada vez hay más realizadores y especialistas. Cada vez hay más gente joven en el movimiento. El mundo de la música cada vez más necesita del audiovisual como soporte de difusión. Cada vez hay más espacios para el audiovisual y cada vez nuestro trabajo en Cuba es más internacional. Cada vez hay más experiencia en el género, partiendo de la idea de que es un género bastante joven aun… No veo nada negativo.

¿Qué hay muchos haciendo fórmulas mimetizadas del mercado internacional más comercial? Sí, es verdad, pero eso siempre ha existido y existirá. Siempre habrá más cosas mediocres que buenas… y eso está bien. Sería muy aburrido de lo contrario ¿no?.

-¿De qué números musicales no harías un clip?

-De mala música… o de intérpretes mediocres… o de productos con enfoques contrarios a mis convicciones (y aunque suene militante y panfletario, es muy cierto. No puedo trabajar con algo en lo que no creo. No me sale, sencillamente)

 

 

 

 

 

  El 24 de Octubre la televisión cumple 70 años. Cada día el portal presentará a tres   de  sus protagonistas

Por Paquita Armas Fonseca

 

GUILLERMO VILAR

 

(El Guille Vilar con su andar lento de siempre  es  una de las personas más autorizadas para hablar de música. No sólo porque la conoce sin o por que no ha sido “fundamentalista” con esa expresión cultural. Guionista y director de A capella y Música del mundo, con su tesón ha permitido que muchos importantes músicos se conozcan en Cuba)

¿Cómo se fue armando ese amor tan singular con las diferentes melodías?

En animada conversación con una venezolana durante finales de los años noventa, ella me preguntó que cuáles eran mis  raíces musicales, y yo le dije que Los Beatles. No conforme, y conociendo bien las profundidades de mi amor por esta tierra, vuelve a la carga, para entonces en esta oportunidad averiguar qué significaba el Trío Matamoros para mí. Del mismo modo que la primera pregunta, sin pensarlo dos veces le respondí

que me hacían sentir cubano. Efectivamente, nunca he visto ninguna contradicción en tales puntos de vista. Mi cercanía al Trío Matamoros viene por esos momentos tan decisivos durante la infancia, cuando el muchacho, como una esponja, absorbe

todo lo que hacen sus mayores más cercanos. En cuanto a Los Beatles, pues como a muchos de mi generación, me pasó lo mismo. Yo con catorce o quince años iba a fiestecitas de amigos donde se bailaba con el rock and roll de Little Richard o

de Bill Halley y sus Cometas, y hasta con Los 15 de Paul Anka, melódico cantante canadiense que se hizo muy popular, incluso en Cuba, por este disco que no faltaba en ninguna reunión de ese tipo; mas al escuchar el primer disco de Los Beatles mi

acercamiento a la música fue distinto. Durante mucho tiempo era oyente habitual de un programa dedicado a Los Cinco Latinos, hasta que aparecieron los Chicos de Liverpool y sus contemporáneos. Todo cambió.

¿Cuándo llegaste a la radio? ¿Fue por la música?

Quien creció junto a la obra de Los Beatles iba cambiando sus perspectivas en relación con la música del mismo modo que ellos. El que conoció a Los Beatles de She loves you y And I love her no podía ser el mismo que aprecia, en su justa dimensión, la profunda transformación conceptual ocurrida en este grupo si tenemos en cuenta piezas de una etapa posterior como For no one, A day in the life o Something. Y por supuesto, que en esta especie de consolidación en nosotros de una estética para la vida no solo fueron determinantes Los Beatles, sino otras agrupaciones como Emerson, Lake and Palmer, Yes o Pink Floyd, además de la Nueva Trova y hasta los conciertos con la Sinfónica los domingos en el teatro Amadeo Roldán. Con este background, al graduarme de la especialidad de Historia del Arte en la Universidad de La Habana,

me ubican en Radio Progreso en 1976, primero en el bloque de novelas como asesor, y al poco tiempo me cambian para la Redacción de Programas Musicales, momento en

que realmente comienzo a desarrollar mi carrera profesional, donde hasta incluso me pagan por trabajar en lo que me ha gustado siempre: la música.

 

Cómo se hace un buen programa musical: ¿complaciendo a los oyentes o difundiendo lo que el director considera válido?

Para empezar, creo que todo el mundo tiene su librito; por lo tanto simplemente me remito a leerte algunas páginas del mío de cómo hacer un programa musical como «Juventud 2000». Considero que uno debe tratar de acercarse a una media donde puedas complacer a ese oyente tipo que tú sabes vas a llegar con una selección lo más abierta posible, pero sin que caigas en la trampa de que todo lo por ti seleccionado para salir al aire sea rigurosamente artístico. Si queremos ser marineros de cubierta, no se puede pretender permanecer todo el tiempo con la ropa seca. Lo más normal es

que te mojes y no necesariamente con agua limpia. A veces he puesto algunas canciones de moda que me dan ganas de salir corriendo al zoológico para alimentar a los leones; pero esa es la línea de «Juventud 2000» y es lo que esperan los oyentes de mí.

A capella fue en su momento un programa que rompió normas. ¿Por qué crees que tuvo tan alta aceptación? ¿Qué te aportó ese espacio?

A solicitud de la Redacción de Musicales de la televisión cubana de finales de los años ochenta nos reunimos el salvadoreño Jorge Dalton y yo para crear un programa de veintisiete minutos que fuera como una especie de noticiero sobre el quehacer de la música, tanto nacional como extranjera.

Realmente, como tú dices, en A capella se rompieron unos cuantos esquemas acerca de lo que se concebía como un programa musical para aquellos años. En primer lugar, el talento seleccionado se salía de la media de entonces, con videos de agrupaciones o solistas que han definido con su obra la evolución de géneros como el jazz y el rock, además de incluir a personalidades cubanas que incluso se entrevistaban mientras ensayaban para un concierto, o cuando llegaban de una presentación por el extranjero, hechos absolutamente normales. Por aquellos tiempos no era una práctica habitual en la televisión, por insólito que pudiera parecer. También al incluir entre toda esa modernidad desplegada a videos de clásicos como Bola de Nieve, el Trío Matamoros o Benny Moré, tengo la impresión que fue una influencia para el surgimiento de magníficos programas como Te quedarás.

En sus inicios el espacio apostó por una conducción tan desenfadada que con el tiempo aparecieron otros programas con intenciones similares. En tal sentido, hasta cambiamos el solemne esquematismo de los créditos de realización con saludos

para los televidentes, o cualquier otra ocurrencia, al punto de que los créditos eran tan esperados como cualquier video.

Por supuesto, que al cabo de más de dos décadas de estar en el aire, aquella euforia juvenil se ha ido atemperando en estos casi mil programas realizados, donde conservamos esa disposición de grabar el programa lo mismo en un tanque de

guerra que en una grúa de los bomberos, hasta en el pleno vuelo de un paracaídas o en exposiciones de nuestros pintores, además de no repetir el elenco en cada programa y no ceder en la rigurosa selección de los materiales escogidos.

Después de la breve pero importante experiencia del programa Perspectiva, con guion y conducción de Jorge Gómez y asesorado por mí, quienes me conocen de cerca afirman que soy A capella, porque se hace evidente que los videos escogidos no funcionan para rellenar el espacio de cada semana, sino que responden a una intención estética de mostrar parte de lo mejor que se ha hecho en la música rock, con videos habitualmente excepcionales. Es la voluntad de provocar la mayor emoción en el televidente, la misma que siento cuando descubro un buen concierto en cuestión. El día que le llegue su fin, como a todo, junto con el programa se irá una parte de mí, no lo dudes.

Háblame del nacimiento de Música del mundo. ¿Consideras que es un espacio para varios años? ¿Por qué?

Todo comienza cuando la periodista Amada Montano, como directora del flamante Canal Habana en 2005, me preguntaba si tenía algún proyecto de programa que proponerle, y de inmediato le presenté una idea de lo que podría ser «Música

del mundo», con videos que ya había presentado ocasionalmente por «A capella», pero que no era su espacio precisamente.

Como un axioma matemático, si algún video musical lo sorprende a uno, este material también puede sorprender a muchos más. Esto es lo que ha ocurrido con Música del mundo y los televidentes. Es extraña la ocasión en que al estar conversando con una o más personas, no me hablen de un programa donde «se pone música árabe o africana»; que les gusta mucho al disfrutar de artistas magníficos, pero que son verdaderos desconocidos. Es la reacción normal del individuo que se siente respetado al tener la posibilidad de comprobar que el mundo sigue siendo inmenso, a pesar de la

vertiginosa comunicación por internet, y que además de Elton John, Andrea Bocelli o Los Beatles, hay un montón de artistas más que se merecen también nuestro mayor respeto por la calidad que los distinguen, sean de Egipto, Benin o Nueva Caledonia. Es un sentimiento de libertad que se agradece en estos tiempos donde las transnacionales de la música se empeñan en darnos cada vez más de lo mismo como si fuera lo único que existiera, y lamentablemente esas canciones, en su mayoría, son de pésima calidad. De que cuánto puede durar «Música del mundo», creo que es una posibilidad abierta al infinito, pero los programas pueden terminar por muchas otras razones. Ojalá que este no sea el caso.

Un director de programas musicales debe saber música, por supuesto. ¿Qué otras condiciones debe tener? ¿Hasta dónde influye la ética en que se difunda lo mejor de Cuba y de otras partes del mundo y no aquellos  números que beneficien al director del espacio?

Con el mayor respeto, permíteme discrepar en cuanto a que si un director de programas musicales debe saber música. Si tiene conocimientos musicales, qué bueno, pero no es imprescindible. Por supuesto que debe de tener una formación profesional que implica el dominio de la historia de la música en su mayor acepción para que comprenda la evolución que esta ha tenido y la que tendrá en el futuro. Un director de programa, al seleccionar una canción, no puede sentirlo como haber marcado un corte cualquiera del disco escogido, sino debe de ser apasionado con todo lo que hace en esta profesión.

Esto quiere decir que quien se limite a programar las siete canciones de su espacio y mire al reloj para irse a la casa, ese será siempre un asalariado que puede hacer programas del mismo modo que vender mangos en el agromercado.

Para ser director de programas de radio o de televisión debes en primer lugar de querer mucho, de respetar al pueblo para el que trabajas. Igual que en la antigüedad, somos unos privilegiados que estamos encargados de satisfacer las necesidades espirituales de quienes nos debemos, inmensa responsabilidad que va mucho más allá de la rutina de nuestra cotidiana labor. Para seleccionar una canción o escribiracerca de algún músico en particular, no podemos vivir ajenos a lo que pasa en el mundo; debemos intentar involucrarnos lo más que podamos en problemáticas tan diversas como el cambio climático, la crisis económica o las guerras. Por otra parte, la cultura de la nación no puede verse como estancos aislados que pudieran resultar de interés relativo para cada cual, porque cada uno de ellos deja en nuestra sensibilidad huellas que de múltiples maneras reflejamos en los programas.

Los directores de la radio y de la televisión somos tan artistas y profesionales como aquellos artistas con quienes trabajamos; pero ese respeto hay que ganárselo en el día a día, sin pretender llegar a ningún lugar que no sea el de trabajar cada vez más y mejor.

¿Cuál es la buena música y cuál la mala?

Para no tener que caer en la relatividad de los gustos, prefiero que sea la naturaleza quien te dé la respuesta. Hay un científico japonés que ha fotografiado la reacción de las moléculas del agua en un microscopio ante determinado tipo de música. Cuando en el local que estaba el recipiente con el líquido se escuchaba una grabación con música de Chopin o de Mozart, el diseño de los cristales de las moléculas adquiría la belleza de esa imagen propia de un calidoscopio. En cambio, si se escuchaba la pieza de algún grupo de trash metal, la imagen de esas moléculas no solo era irregular, sino bastante grotesca. Saque usted sus propias conclusiones.

 

KIKI CORONA

(El compositor e interprete Kiki Corona tiene  36 discos editados con diversos grupos a los que considera como escuelas en su formaciòn.  Es el responsable de la sonoridad que integra una nueva visualidad en Cubavision)

¿Por qué la música? Y dentro de la música ¿por qué la guitarra?

–No llego por casualidad, los años sesenta estuvieron llenos de influencias, aprendizajes y emociones relacionadas con la música en nuestro hogar familiar primigenio de la calle 70 y 7ma-B. Los fines de semana, invariablemente, se reunían en casa todos a los que llamaba por aquel tiempo tíos: César Portillo de la Luz, José Antonio Méndez, Chucho Valdés, Chicho Manfugaz, Teresita Fernández, Ñico Rojas, Manolito Armesto, Calandraca, y muchos trovadores, cantores e intelectuales, que realizaban sus tertulias sabatinas desde la tarde y hasta la madrugada. Así comenzó todo. Allí, y junto a mis hermanos, fui dulcemente convocado a cantar canciones acompañado a la guitarra por mi padre, con apenas 6 o 7 años. Papá, quien en los años 40, formó parte del Trío Habana y del Trío Urquiza, aunque definitivamente después se dedicó por entero a su profesión de jurista, fue un cantor y guitarrero impresionante.

¿Cuál fue tu primera canción interpretada? ¿Y compuesta?

–Ja jaja. Si te refieres a la primera primerita: “La Guantanamera”, ahora bien, si te refieres a mi primera composición cantada y apelando a mi memoria, debo referirme a un intento de balada que compuse en el 78, titulada Corazón y de la cuál ni me acuerdo o no quisiera recordar –qué más da–, seguro era un desastre de adolescente herido por quién sabe qué amor, ja jaja.

Parte de tu obra está dedicada a los niños ¿Por qué?

–Primero fue una sugerencia de tres de las más importantes creadoras que tuve el privilegio de conocer: Celia Torriente, Enriqueta Almanza e Ileana Vázquez. Las primeras canciones fueron “ensayoy error” en el acercamiento a la música para niños. Alguna de aquellas primeras canciones por estos días están cumpliendo 35 años de edad, es el caso de “La nana de las mariposas.

Me preguntas por qué y no sabría responder bien, pues si hubo un motivo entonces, hoy está tan impreso en mis deseos y querencias, que ya a estas alturas de mi vida forman parte indisoluble de mi arquitectura como creador. Lo cierto es que no podría existir ni expresarme enteramente si no lo hago con una canción infantil.

Tienes una buena cantidad de obras televisivas con tu música o con tu banda sonora ¿Cuál fue la primera? ¿Cuáles te gustan más?

–La primera fue la música y las canciones para una pequeña serie juvenil en cinco episodios titulada Permiso para hablar. La cabecera fue una canción que luego navegó con inusitada suerte: La vida es

un juego. Luego llegó Hola mar y después muchas aventuras, series infantiles, policiacos y cuentos. Por todas estas puestas tengo un cariño especial, el televidente es quien debe contestar tu pregunta, yo  humildemente no podría. Las quiero a todas por igual

Eres el responsable de la sonoridad en el cambio de visualidad de Cubavisión ¿Qué tiempo llevas en ese trabajo? Lo de recrear Cuba, qué linda es Cuba, ¿es idea tuya? ¿Quiénes trabajaron contigo en esta difícil misión?

–Constituye para mí tremendo honor y responsabilidad haber sido seleccionado y convocado para tamaña tarea de creación y recreación musical, en apenas un mes de labor. Todo el trabajo lo hemos realizado a distancia. El responsable de la nueva, impresionante y tremenda imagen de la letra y sus agregados para Cubavisión ha sido un colectivo de realizadores presidido por Víctor López, con su equipo de Remache, al cual aún no conozco personalmente. Seguro pronto nos veremos para apretar fuerte su mano derecha y agradecerle la visualidad que ideó. Trabajé aquí en mi estudio, solo y desde casa, hacíamos los transfers de música vía internet para la composición final de cada corte y momentos de promociones, etc.

¿Me hablas de otros trabajos tuyos por disfrutar?

–Con tu pregunta final me obligas a hacer un viaje por la historia y el presente. La vida es… En los años 80 fui parte de un taller de creación que presidía la profesora Mirtha González. En aquellos años de muchas luces para la televisión cubana, el equipo estaba compuesto por actores, realizadores, músicos, escritores y con las asesorías de profesoras de la talla de Migdalia Calvo, Vilma Montesinos, Elsa Hernández, Ernesto Piñero Padrino, en fin, una pléyade de hartos conocedores  profesionales del medio, quienes con sus “dulces rabias” nos conducían por caminos de ingenio, disciplina y trabajo constante.

Pues bien, hace aproximadamente cuatro años tuve la oportunidad y el privilegio de ser convocado por otro equipo exactamente igual de soñadores, esta vez constituido por jóvenes incansables, talentosos y con un apetito voraz de realizar sueños casi impensables y con escasos recursos desde el Canal Habana. Rafael Pérez Ynsua, hoy director de Cubavisión, respaldado por otro valiente equipo de iguales talentosos y soñadores creadores, me invitó a realizar la tarea. No puedo más que agradecer en dos tiempos tanta fortuna y compromiso. Rafael fue el gestor e impulsor de la idea de versionar Cuba, qué linda es Cuba para la imagen sonora principal canal. Su decisión fue muy acertada y, desde luego, seguirá contando en el futuro cercano con todo mi modesto apoyo y compromiso. Vienen muchos sueños por realizar, otras aventuras que emprender, me queda aún mucho que decir. Espero que la vida me otorgue la posibilidad de hacerlo. No puedo adelantar más. De todos modos, gracias a ti y  a tus lectores.

 

JOSEPH ROS

(Conocí a Joseph Ros cuando era un chamaquito de unos catorce años que llevaba dibujos o historietas a la Editora Abril. Ya entonces merodeaba por el ICRT.  Joseph es un producto genuino del proyecto Lucas y un hijo putativo de Orlando Cruzata)

 -A qué edad comenzaste a dibujar comics ¿tenías 13 o 14 años? ¿Cuántos hiciste?

-Comencé a ilustrar en sentido general cuando tenía solo 12 años. Fue justo después de salir al aire en televisión mis primeros experimentos animados en el espacio televisivo de Lucas de aquel entonces. Luego de eso es cuando en el departamento de animación del ICRT conozco a Maikel García, un historietista de la revista Pionero y el me pide que le de una ilustración del Logo de Lucas para un artículo sobre este programa que saldría en el número que preparaban por la fecha. Esa fue mi primera ilustración publicada en plana, en papel, y luego en la misma Revista Pionero me dieron espacio para otros comics e ilustraciones. Después de ese momento ilustré para muchísimas publicaciones como sé que sabes: El Caimán Barbudo, Juventud Rebelde, Somos Jóvenes, Alma Mater entre otros, incluso fuera de Cuba.

-¿Cuándo empezaste a meterte en el audiovisual? ¿Fue primero en el animado?

-Exacto, mis primeros spots fueron animados, cortinillas, ilustraciones animadas para Lucas y diferentes programas infantiles como El Camino de Los Juglares, Sombrilla Amarilla, Sopa de Palabras entre otros más.

Luego como asistente de dirección y más tarde como director asistente (en este caso el orden del factor si altera el producto) del Proyecto Lucas, y es de ahí que trabajé muy de cerca con la creación de grandes galas para la TV y conciertos en vivo relacionados al proyecto o al Cubadisco. También trabajé de cerca en proyectos de algunos clips que se produjeron en esa época de otros directores como Bilko Cuervo, Arturo Santana, etc. Hice muchísimas campañas de publicidad para varios eventos que se transmitieron en tv.

-¿Cuál fue tu primer clip? ¿Quién confió en ti? ¿Qué no harías ahora?

-Como consecuencia de ser un gran fans del género y  la música, mi primer video fue en el 2007 para una agrupación de Hip Hop que se llamaba La Unión. En aquel entonces había valorado hacer videos con un montón de artistas, pero me incomodaba mucho la actitud ventajista de algunos músicos establecidos que se creían con el derecho de pensar que  me brindaban “la gran oportunidad”. Aunque me quedaba por demostrar mucho, me estimulaba más la idea de apoyar creadores que estuvieran con menos condiciones para afrontar la producción de un video que otros más populares. Me interesaba apoyar artistas que tuvieran un discurso más comprometido y géneros más alternativos. Al final, elementos más cercanos a mis gustos personales. Con ese trabajo no pretendía realizar un movimiento audaz de marketing, sino encontrar un espacio de expresión artística.

Por aquel entonces tenía muchos amigos en el mundo del Hip Hop, y uno de ellos, Wilder Zero 1, muy talentoso como rapero e improvisador por demás, tenía esta agrupación llamada La Unión. En el video intervenían otros amigos de ese movimiento como Kumar o los artistas de Reggae Melito, Sandor y Yasiel, también cercanos a los integrantes de la agrupación.

Ese proyecto fue muy satisfactorio. Fue un clip que obtuvo varias nominaciones a los Lucas del 2008 y hasta un premio.

Aquel fue un proyecto noble, y por eso no creo que cambiaría nada. Pienso que hoy en día soy muy consecuente con la idea que me movió a hacer ese proyecto y no me gustaría nunca renunciar a ese concepto.

-¿Cuántos clip has filmado hasta ahora?

-He realizado más de una centena de proyectos y por supuesto, la gran mayoría son video clips.

-¿Cuántos Premios Lucas? ¿Cuál fue el primero?

-Si soy honesto, no llevo la cuenta de cuantos premios han sido. Desde el primero que fue el de Opera Prima en 2008, han pasado casi diez años compitiendo con varios videos en cada certamen, en los cuales siempre son un montón de nominaciones y de esas un número importante de premios. Recuerdo significativamente que en 2012 fueron muchísimos galardones por varios videos. Posiblemente en ese año recibiera tantos o más premios que en este recién concluido ciclo de competencia que también fueron muchos y de igual importancia. Dígase: video del año, dirección, fotografía, dirección de arte, entre otros apartados.

-¿Qué es un video clip para ti?

-El video clip, para mí, es el género audiovisual con más impacto comunicativo que existe. Su combinación extraordinaria entre arte, publicidad y cine, lo convierte en un terreno fértil para la experimentación de nuevas formas, tanto estéticas como comunicativas.

 -¿Ya puedes decidir lo que haces o aún quienes te contratan lo deciden todo?

-Yo creo que siempre he sido un privilegiado con mis proyectos. Casi siempre he tenido total libertad creativa, solamente limitada por los recursos.

-¿Qué elementos no puede faltar para conseguir un video clip?

-Una buena pieza musical, un diálogo inteligente, intérpretes osados, una atmósfera creativa saludable, un equipo enfocado y comprometido con el resultado, muchas ganas de hacer y de decir.

-¿En qué punto está ese movimiento: estancado, hacia atrás o en ascenso?

-Siempre en ascenso. Cada vez hay más realizadores y especialistas. Cada vez hay más gente joven en el movimiento. El mundo de la música cada vez más necesita del audiovisual como soporte de difusión. Cada vez hay más espacios para el audiovisual y cada vez nuestro trabajo en Cuba es más internacional. Cada vez hay más experiencia en el género, partiendo de la idea de que es un género bastante joven aun… No veo nada negativo.

¿Qué hay muchos haciendo fórmulas mimetizadas del mercado internacional más comercial? Sí, es verdad, pero eso siempre ha existido y existirá. Siempre habrá más cosas mediocres que buenas… y eso está bien. Sería muy aburrido de lo contrario ¿no?.

-¿De qué números musicales no harías un clip?

-De mala música… o de intérpretes mediocres… o de productos con enfoques contrarios a mis convicciones (y aunque suene militante y panfletario, es muy cierto. No puedo trabajar con algo en lo que no creo. No me sale, sencillamente)

 

 

 

 

 

  El 24 de Octubre la televisión cumple 70 años. Cada día el portal presentará a tres   de  sus protagonistas

Por Paquita Armas Fonseca

 

GUILLERMO VILAR

 

(El Guille Vilar con su andar lento de siempre  es  una de las personas más autorizadas para hablar de música. No sólo porque la conoce sin o por que no ha sido “fundamentalista” con esa expresión cultural. Guionista y director de A capella y Música del mundo, con su tesón ha permitido que muchos importantes músicos se conozcan en Cuba)

¿Cómo se fue armando ese amor tan singular con las diferentes melodías?

En animada conversación con una venezolana durante finales de los años noventa, ella me preguntó que cuáles eran mis  raíces musicales, y yo le dije que Los Beatles. No conforme, y conociendo bien las profundidades de mi amor por esta tierra, vuelve a la carga, para entonces en esta oportunidad averiguar qué significaba el Trío Matamoros para mí. Del mismo modo que la primera pregunta, sin pensarlo dos veces le respondí

que me hacían sentir cubano. Efectivamente, nunca he visto ninguna contradicción en tales puntos de vista. Mi cercanía al Trío Matamoros viene por esos momentos tan decisivos durante la infancia, cuando el muchacho, como una esponja, absorbe

todo lo que hacen sus mayores más cercanos. En cuanto a Los Beatles, pues como a muchos de mi generación, me pasó lo mismo. Yo con catorce o quince años iba a fiestecitas de amigos donde se bailaba con el rock and roll de Little Richard o

de Bill Halley y sus Cometas, y hasta con Los 15 de Paul Anka, melódico cantante canadiense que se hizo muy popular, incluso en Cuba, por este disco que no faltaba en ninguna reunión de ese tipo; mas al escuchar el primer disco de Los Beatles mi

acercamiento a la música fue distinto. Durante mucho tiempo era oyente habitual de un programa dedicado a Los Cinco Latinos, hasta que aparecieron los Chicos de Liverpool y sus contemporáneos. Todo cambió.

¿Cuándo llegaste a la radio? ¿Fue por la música?

Quien creció junto a la obra de Los Beatles iba cambiando sus perspectivas en relación con la música del mismo modo que ellos. El que conoció a Los Beatles de She loves you y And I love her no podía ser el mismo que aprecia, en su justa dimensión, la profunda transformación conceptual ocurrida en este grupo si tenemos en cuenta piezas de una etapa posterior como For no one, A day in the life o Something. Y por supuesto, que en esta especie de consolidación en nosotros de una estética para la vida no solo fueron determinantes Los Beatles, sino otras agrupaciones como Emerson, Lake and Palmer, Yes o Pink Floyd, además de la Nueva Trova y hasta los conciertos con la Sinfónica los domingos en el teatro Amadeo Roldán. Con este background, al graduarme de la especialidad de Historia del Arte en la Universidad de La Habana,

me ubican en Radio Progreso en 1976, primero en el bloque de novelas como asesor, y al poco tiempo me cambian para la Redacción de Programas Musicales, momento en

que realmente comienzo a desarrollar mi carrera profesional, donde hasta incluso me pagan por trabajar en lo que me ha gustado siempre: la música.

 

Cómo se hace un buen programa musical: ¿complaciendo a los oyentes o difundiendo lo que el director considera válido?

Para empezar, creo que todo el mundo tiene su librito; por lo tanto simplemente me remito a leerte algunas páginas del mío de cómo hacer un programa musical como «Juventud 2000». Considero que uno debe tratar de acercarse a una media donde puedas complacer a ese oyente tipo que tú sabes vas a llegar con una selección lo más abierta posible, pero sin que caigas en la trampa de que todo lo por ti seleccionado para salir al aire sea rigurosamente artístico. Si queremos ser marineros de cubierta, no se puede pretender permanecer todo el tiempo con la ropa seca. Lo más normal es

que te mojes y no necesariamente con agua limpia. A veces he puesto algunas canciones de moda que me dan ganas de salir corriendo al zoológico para alimentar a los leones; pero esa es la línea de «Juventud 2000» y es lo que esperan los oyentes de mí.

A capella fue en su momento un programa que rompió normas. ¿Por qué crees que tuvo tan alta aceptación? ¿Qué te aportó ese espacio?

A solicitud de la Redacción de Musicales de la televisión cubana de finales de los años ochenta nos reunimos el salvadoreño Jorge Dalton y yo para crear un programa de veintisiete minutos que fuera como una especie de noticiero sobre el quehacer de la música, tanto nacional como extranjera.

Realmente, como tú dices, en A capella se rompieron unos cuantos esquemas acerca de lo que se concebía como un programa musical para aquellos años. En primer lugar, el talento seleccionado se salía de la media de entonces, con videos de agrupaciones o solistas que han definido con su obra la evolución de géneros como el jazz y el rock, además de incluir a personalidades cubanas que incluso se entrevistaban mientras ensayaban para un concierto, o cuando llegaban de una presentación por el extranjero, hechos absolutamente normales. Por aquellos tiempos no era una práctica habitual en la televisión, por insólito que pudiera parecer. También al incluir entre toda esa modernidad desplegada a videos de clásicos como Bola de Nieve, el Trío Matamoros o Benny Moré, tengo la impresión que fue una influencia para el surgimiento de magníficos programas como Te quedarás.

En sus inicios el espacio apostó por una conducción tan desenfadada que con el tiempo aparecieron otros programas con intenciones similares. En tal sentido, hasta cambiamos el solemne esquematismo de los créditos de realización con saludos

para los televidentes, o cualquier otra ocurrencia, al punto de que los créditos eran tan esperados como cualquier video.

Por supuesto, que al cabo de más de dos décadas de estar en el aire, aquella euforia juvenil se ha ido atemperando en estos casi mil programas realizados, donde conservamos esa disposición de grabar el programa lo mismo en un tanque de

guerra que en una grúa de los bomberos, hasta en el pleno vuelo de un paracaídas o en exposiciones de nuestros pintores, además de no repetir el elenco en cada programa y no ceder en la rigurosa selección de los materiales escogidos.

Después de la breve pero importante experiencia del programa Perspectiva, con guion y conducción de Jorge Gómez y asesorado por mí, quienes me conocen de cerca afirman que soy A capella, porque se hace evidente que los videos escogidos no funcionan para rellenar el espacio de cada semana, sino que responden a una intención estética de mostrar parte de lo mejor que se ha hecho en la música rock, con videos habitualmente excepcionales. Es la voluntad de provocar la mayor emoción en el televidente, la misma que siento cuando descubro un buen concierto en cuestión. El día que le llegue su fin, como a todo, junto con el programa se irá una parte de mí, no lo dudes.

Háblame del nacimiento de Música del mundo. ¿Consideras que es un espacio para varios años? ¿Por qué?

Todo comienza cuando la periodista Amada Montano, como directora del flamante Canal Habana en 2005, me preguntaba si tenía algún proyecto de programa que proponerle, y de inmediato le presenté una idea de lo que podría ser «Música

del mundo», con videos que ya había presentado ocasionalmente por «A capella», pero que no era su espacio precisamente.

Como un axioma matemático, si algún video musical lo sorprende a uno, este material también puede sorprender a muchos más. Esto es lo que ha ocurrido con Música del mundo y los televidentes. Es extraña la ocasión en que al estar conversando con una o más personas, no me hablen de un programa donde «se pone música árabe o africana»; que les gusta mucho al disfrutar de artistas magníficos, pero que son verdaderos desconocidos. Es la reacción normal del individuo que se siente respetado al tener la posibilidad de comprobar que el mundo sigue siendo inmenso, a pesar de la

vertiginosa comunicación por internet, y que además de Elton John, Andrea Bocelli o Los Beatles, hay un montón de artistas más que se merecen también nuestro mayor respeto por la calidad que los distinguen, sean de Egipto, Benin o Nueva Caledonia. Es un sentimiento de libertad que se agradece en estos tiempos donde las transnacionales de la música se empeñan en darnos cada vez más de lo mismo como si fuera lo único que existiera, y lamentablemente esas canciones, en su mayoría, son de pésima calidad. De que cuánto puede durar «Música del mundo», creo que es una posibilidad abierta al infinito, pero los programas pueden terminar por muchas otras razones. Ojalá que este no sea el caso.

Un director de programas musicales debe saber música, por supuesto. ¿Qué otras condiciones debe tener? ¿Hasta dónde influye la ética en que se difunda lo mejor de Cuba y de otras partes del mundo y no aquellos  números que beneficien al director del espacio?

Con el mayor respeto, permíteme discrepar en cuanto a que si un director de programas musicales debe saber música. Si tiene conocimientos musicales, qué bueno, pero no es imprescindible. Por supuesto que debe de tener una formación profesional que implica el dominio de la historia de la música en su mayor acepción para que comprenda la evolución que esta ha tenido y la que tendrá en el futuro. Un director de programa, al seleccionar una canción, no puede sentirlo como haber marcado un corte cualquiera del disco escogido, sino debe de ser apasionado con todo lo que hace en esta profesión.

Esto quiere decir que quien se limite a programar las siete canciones de su espacio y mire al reloj para irse a la casa, ese será siempre un asalariado que puede hacer programas del mismo modo que vender mangos en el agromercado.

Para ser director de programas de radio o de televisión debes en primer lugar de querer mucho, de respetar al pueblo para el que trabajas. Igual que en la antigüedad, somos unos privilegiados que estamos encargados de satisfacer las necesidades espirituales de quienes nos debemos, inmensa responsabilidad que va mucho más allá de la rutina de nuestra cotidiana labor. Para seleccionar una canción o escribiracerca de algún músico en particular, no podemos vivir ajenos a lo que pasa en el mundo; debemos intentar involucrarnos lo más que podamos en problemáticas tan diversas como el cambio climático, la crisis económica o las guerras. Por otra parte, la cultura de la nación no puede verse como estancos aislados que pudieran resultar de interés relativo para cada cual, porque cada uno de ellos deja en nuestra sensibilidad huellas que de múltiples maneras reflejamos en los programas.

Los directores de la radio y de la televisión somos tan artistas y profesionales como aquellos artistas con quienes trabajamos; pero ese respeto hay que ganárselo en el día a día, sin pretender llegar a ningún lugar que no sea el de trabajar cada vez más y mejor.

¿Cuál es la buena música y cuál la mala?

Para no tener que caer en la relatividad de los gustos, prefiero que sea la naturaleza quien te dé la respuesta. Hay un científico japonés que ha fotografiado la reacción de las moléculas del agua en un microscopio ante determinado tipo de música. Cuando en el local que estaba el recipiente con el líquido se escuchaba una grabación con música de Chopin o de Mozart, el diseño de los cristales de las moléculas adquiría la belleza de esa imagen propia de un calidoscopio. En cambio, si se escuchaba la pieza de algún grupo de trash metal, la imagen de esas moléculas no solo era irregular, sino bastante grotesca. Saque usted sus propias conclusiones.

 

KIKI CORONA

(El compositor e interprete Kiki Corona tiene  36 discos editados con diversos grupos a los que considera como escuelas en su formaciòn.  Es el responsable de la sonoridad que integra una nueva visualidad en Cubavision)

¿Por qué la música? Y dentro de la música ¿por qué la guitarra?

–No llego por casualidad, los años sesenta estuvieron llenos de influencias, aprendizajes y emociones relacionadas con la música en nuestro hogar familiar primigenio de la calle 70 y 7ma-B. Los fines de semana, invariablemente, se reunían en casa todos a los que llamaba por aquel tiempo tíos: César Portillo de la Luz, José Antonio Méndez, Chucho Valdés, Chicho Manfugaz, Teresita Fernández, Ñico Rojas, Manolito Armesto, Calandraca, y muchos trovadores, cantores e intelectuales, que realizaban sus tertulias sabatinas desde la tarde y hasta la madrugada. Así comenzó todo. Allí, y junto a mis hermanos, fui dulcemente convocado a cantar canciones acompañado a la guitarra por mi padre, con apenas 6 o 7 años. Papá, quien en los años 40, formó parte del Trío Habana y del Trío Urquiza, aunque definitivamente después se dedicó por entero a su profesión de jurista, fue un cantor y guitarrero impresionante.

¿Cuál fue tu primera canción interpretada? ¿Y compuesta?

–Ja jaja. Si te refieres a la primera primerita: “La Guantanamera”, ahora bien, si te refieres a mi primera composición cantada y apelando a mi memoria, debo referirme a un intento de balada que compuse en el 78, titulada Corazón y de la cuál ni me acuerdo o no quisiera recordar –qué más da–, seguro era un desastre de adolescente herido por quién sabe qué amor, ja jaja.

Parte de tu obra está dedicada a los niños ¿Por qué?

–Primero fue una sugerencia de tres de las más importantes creadoras que tuve el privilegio de conocer: Celia Torriente, Enriqueta Almanza e Ileana Vázquez. Las primeras canciones fueron “ensayoy error” en el acercamiento a la música para niños. Alguna de aquellas primeras canciones por estos días están cumpliendo 35 años de edad, es el caso de “La nana de las mariposas.

Me preguntas por qué y no sabría responder bien, pues si hubo un motivo entonces, hoy está tan impreso en mis deseos y querencias, que ya a estas alturas de mi vida forman parte indisoluble de mi arquitectura como creador. Lo cierto es que no podría existir ni expresarme enteramente si no lo hago con una canción infantil.

Tienes una buena cantidad de obras televisivas con tu música o con tu banda sonora ¿Cuál fue la primera? ¿Cuáles te gustan más?

–La primera fue la música y las canciones para una pequeña serie juvenil en cinco episodios titulada Permiso para hablar. La cabecera fue una canción que luego navegó con inusitada suerte: La vida es

un juego. Luego llegó Hola mar y después muchas aventuras, series infantiles, policiacos y cuentos. Por todas estas puestas tengo un cariño especial, el televidente es quien debe contestar tu pregunta, yo  humildemente no podría. Las quiero a todas por igual

Eres el responsable de la sonoridad en el cambio de visualidad de Cubavisión ¿Qué tiempo llevas en ese trabajo? Lo de recrear Cuba, qué linda es Cuba, ¿es idea tuya? ¿Quiénes trabajaron contigo en esta difícil misión?

–Constituye para mí tremendo honor y responsabilidad haber sido seleccionado y convocado para tamaña tarea de creación y recreación musical, en apenas un mes de labor. Todo el trabajo lo hemos realizado a distancia. El responsable de la nueva, impresionante y tremenda imagen de la letra y sus agregados para Cubavisión ha sido un colectivo de realizadores presidido por Víctor López, con su equipo de Remache, al cual aún no conozco personalmente. Seguro pronto nos veremos para apretar fuerte su mano derecha y agradecerle la visualidad que ideó. Trabajé aquí en mi estudio, solo y desde casa, hacíamos los transfers de música vía internet para la composición final de cada corte y momentos de promociones, etc.

¿Me hablas de otros trabajos tuyos por disfrutar?

–Con tu pregunta final me obligas a hacer un viaje por la historia y el presente. La vida es… En los años 80 fui parte de un taller de creación que presidía la profesora Mirtha González. En aquellos años de muchas luces para la televisión cubana, el equipo estaba compuesto por actores, realizadores, músicos, escritores y con las asesorías de profesoras de la talla de Migdalia Calvo, Vilma Montesinos, Elsa Hernández, Ernesto Piñero Padrino, en fin, una pléyade de hartos conocedores  profesionales del medio, quienes con sus “dulces rabias” nos conducían por caminos de ingenio, disciplina y trabajo constante.

Pues bien, hace aproximadamente cuatro años tuve la oportunidad y el privilegio de ser convocado por otro equipo exactamente igual de soñadores, esta vez constituido por jóvenes incansables, talentosos y con un apetito voraz de realizar sueños casi impensables y con escasos recursos desde el Canal Habana. Rafael Pérez Ynsua, hoy director de Cubavisión, respaldado por otro valiente equipo de iguales talentosos y soñadores creadores, me invitó a realizar la tarea. No puedo más que agradecer en dos tiempos tanta fortuna y compromiso. Rafael fue el gestor e impulsor de la idea de versionar Cuba, qué linda es Cuba para la imagen sonora principal canal. Su decisión fue muy acertada y, desde luego, seguirá contando en el futuro cercano con todo mi modesto apoyo y compromiso. Vienen muchos sueños por realizar, otras aventuras que emprender, me queda aún mucho que decir. Espero que la vida me otorgue la posibilidad de hacerlo. No puedo adelantar más. De todos modos, gracias a ti y  a tus lectores.

 

JOSEPH ROS

(Conocí a Joseph Ros cuando era un chamaquito de unos catorce años que llevaba dibujos o historietas a la Editora Abril. Ya entonces merodeaba por el ICRT.  Joseph es un producto genuino del proyecto Lucas y un hijo putativo de Orlando Cruzata)

 -A qué edad comenzaste a dibujar comics ¿tenías 13 o 14 años? ¿Cuántos hiciste?

-Comencé a ilustrar en sentido general cuando tenía solo 12 años. Fue justo después de salir al aire en televisión mis primeros experimentos animados en el espacio televisivo de Lucas de aquel entonces. Luego de eso es cuando en el departamento de animación del ICRT conozco a Maikel García, un historietista de la revista Pionero y el me pide que le de una ilustración del Logo de Lucas para un artículo sobre este programa que saldría en el número que preparaban por la fecha. Esa fue mi primera ilustración publicada en plana, en papel, y luego en la misma Revista Pionero me dieron espacio para otros comics e ilustraciones. Después de ese momento ilustré para muchísimas publicaciones como sé que sabes: El Caimán Barbudo, Juventud Rebelde, Somos Jóvenes, Alma Mater entre otros, incluso fuera de Cuba.

-¿Cuándo empezaste a meterte en el audiovisual? ¿Fue primero en el animado?

-Exacto, mis primeros spots fueron animados, cortinillas, ilustraciones animadas para Lucas y diferentes programas infantiles como El Camino de Los Juglares, Sombrilla Amarilla, Sopa de Palabras entre otros más.

Luego como asistente de dirección y más tarde como director asistente (en este caso el orden del factor si altera el producto) del Proyecto Lucas, y es de ahí que trabajé muy de cerca con la creación de grandes galas para la TV y conciertos en vivo relacionados al proyecto o al Cubadisco. También trabajé de cerca en proyectos de algunos clips que se produjeron en esa época de otros directores como Bilko Cuervo, Arturo Santana, etc. Hice muchísimas campañas de publicidad para varios eventos que se transmitieron en tv.

-¿Cuál fue tu primer clip? ¿Quién confió en ti? ¿Qué no harías ahora?

-Como consecuencia de ser un gran fans del género y  la música, mi primer video fue en el 2007 para una agrupación de Hip Hop que se llamaba La Unión. En aquel entonces había valorado hacer videos con un montón de artistas, pero me incomodaba mucho la actitud ventajista de algunos músicos establecidos que se creían con el derecho de pensar que  me brindaban “la gran oportunidad”. Aunque me quedaba por demostrar mucho, me estimulaba más la idea de apoyar creadores que estuvieran con menos condiciones para afrontar la producción de un video que otros más populares. Me interesaba apoyar artistas que tuvieran un discurso más comprometido y géneros más alternativos. Al final, elementos más cercanos a mis gustos personales. Con ese trabajo no pretendía realizar un movimiento audaz de marketing, sino encontrar un espacio de expresión artística.

Por aquel entonces tenía muchos amigos en el mundo del Hip Hop, y uno de ellos, Wilder Zero 1, muy talentoso como rapero e improvisador por demás, tenía esta agrupación llamada La Unión. En el video intervenían otros amigos de ese movimiento como Kumar o los artistas de Reggae Melito, Sandor y Yasiel, también cercanos a los integrantes de la agrupación.

Ese proyecto fue muy satisfactorio. Fue un clip que obtuvo varias nominaciones a los Lucas del 2008 y hasta un premio.

Aquel fue un proyecto noble, y por eso no creo que cambiaría nada. Pienso que hoy en día soy muy consecuente con la idea que me movió a hacer ese proyecto y no me gustaría nunca renunciar a ese concepto.

-¿Cuántos clip has filmado hasta ahora?

-He realizado más de una centena de proyectos y por supuesto, la gran mayoría son video clips.

-¿Cuántos Premios Lucas? ¿Cuál fue el primero?

-Si soy honesto, no llevo la cuenta de cuantos premios han sido. Desde el primero que fue el de Opera Prima en 2008, han pasado casi diez años compitiendo con varios videos en cada certamen, en los cuales siempre son un montón de nominaciones y de esas un número importante de premios. Recuerdo significativamente que en 2012 fueron muchísimos galardones por varios videos. Posiblemente en ese año recibiera tantos o más premios que en este recién concluido ciclo de competencia que también fueron muchos y de igual importancia. Dígase: video del año, dirección, fotografía, dirección de arte, entre otros apartados.

-¿Qué es un video clip para ti?

-El video clip, para mí, es el género audiovisual con más impacto comunicativo que existe. Su combinación extraordinaria entre arte, publicidad y cine, lo convierte en un terreno fértil para la experimentación de nuevas formas, tanto estéticas como comunicativas.

 -¿Ya puedes decidir lo que haces o aún quienes te contratan lo deciden todo?

-Yo creo que siempre he sido un privilegiado con mis proyectos. Casi siempre he tenido total libertad creativa, solamente limitada por los recursos.

-¿Qué elementos no puede faltar para conseguir un video clip?

-Una buena pieza musical, un diálogo inteligente, intérpretes osados, una atmósfera creativa saludable, un equipo enfocado y comprometido con el resultado, muchas ganas de hacer y de decir.

-¿En qué punto está ese movimiento: estancado, hacia atrás o en ascenso?

-Siempre en ascenso. Cada vez hay más realizadores y especialistas. Cada vez hay más gente joven en el movimiento. El mundo de la música cada vez más necesita del audiovisual como soporte de difusión. Cada vez hay más espacios para el audiovisual y cada vez nuestro trabajo en Cuba es más internacional. Cada vez hay más experiencia en el género, partiendo de la idea de que es un género bastante joven aun… No veo nada negativo.

¿Qué hay muchos haciendo fórmulas mimetizadas del mercado internacional más comercial? Sí, es verdad, pero eso siempre ha existido y existirá. Siempre habrá más cosas mediocres que buenas… y eso está bien. Sería muy aburrido de lo contrario ¿no?.

-¿De qué números musicales no harías un clip?

-De mala música… o de intérpretes mediocres… o de productos con enfoques contrarios a mis convicciones (y aunque suene militante y panfletario, es muy cierto. No puedo trabajar con algo en lo que no creo. No me sale, sencillamente)

 

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