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- Escrito por: Valia Valdés
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El Taller y Concurso de Periodismo Cultural Rubén Martínez Villena, convocado por la Asociación Hermanos Saíz en el mes de marzo pasado, invitó al Dr Joaquín Borges Triana a compartir sus puntos de vista sobre la especialidad que tantos debates ha suscitado en ámbitos como la UPEC, la UNEAC y la AHS.
Borges Triana es cercano a la Asociación desde que, junto a Bladimir Zamora, Omar Mederos y Nidia Fajardo participó en el proyecto nacional Los días de la música. La iniciativa de los primeros años de la década de los noventa tuvo como propósito promover figuras emergentes y diseñar la campaña promocional y el circuito de presentaciones de los artistas ante un público juvenil. Ese esfuerzo posibilitó dar a conocer la obra de cantautores como Carlos Varela y Polito Ibáñez.
La relación estrecha del periodista con la revista artístico literaria El Caimán Barbudo y su insistencia en la investigación de las expresiones musicales alternativas, que han encontrado espacios de legitimación en la organización de los jóvenes creadores, consolidaron su vínculo permanente con la AHS por lo que no podía faltar su perspectiva personal al impartir la conferencia: Periodismo Cultural. Entre la crítica y el pensamiento.
El Premio Nacional de Periodismo Cultural José Antonio Fernández de Castro reconoció ante al Portal de la Televisión que atravesamos el peor momento de esta especialidad periodística, no solo por la ausencia de crítica o su mal ejercicio, sino porque a la hora de informar o determinar las prioridades en materia de cultura se cometen errores. Entre ellos, la selección de la relevancia de los contenidos, la falta de información del periodista y deficiencias técnicas en cuanto al empobrecimiento del lenguaje.
Joaquín refirió que este tema ha sido seguido en distintas etapas por la Gaceta y Cubaperiodistas (sitio UPEC), pero señala como una causa decisiva del fenómeno el hecho de que no se han creado programas adecuados para formar a los estudiantes que se van a dedicar al periodismo pues se graduan de forma generalista, en radio, prensa escrita y televisión, sin dominar una especialización, lo cual a nivel internacional se resuelve mediante posgrados y maestrías.
Vale decir que el Instituto Internacional de Periodismo Jose Martí se enfoca en resolver estas carencias. En 2022, el IPJM ofreció el posgrado: Crítica con Arte, coordinado por Borges-Triana, el cual contó con importantes investigadores y funcionarios de alto nivel del MINCULT con el fin de propiciar la superación a partir del conocimiento de las dinámicas de la creación artística en el ámbito nacional.
En dicho curso, el periodista compartió una amplia bibliografia con los asistentes ya que, sin dudas, para hablar del tema cultural hay que conocerlo a profundidad, además de estar informado de las más recientes herramientas que se utilizan en el análisis del discurso, entre ellas: la perspectiva de género, generacional, racial y performática, esta última muy socorrida en los estudios de artes como la danza, el ballet, el teatro y los audiovisuales.
Recuerda el profesor que en la Universidad de las Artes, las carreras de Teatrología, Musicología y Danzología, orientadas a la crítica, carecen de la enseñanza de Teoría de la Comunicación o de cómo escribir para los medios, por lo que los egresados de esas especialidades que se orientan hacia al periodismo cultural lo hacen sin la preparación adecuada.
Sumaría a las valoraciones de Joaquín el hecho de que la práctica del periodismo cultural en la actualidad varía entre los que se limitan a informar, los que ejercen la crítica, o aquellos que solo reconocen los aspectos positivos del hecho artístico, hartos de la actitud defensiva de los artistas e instituciones que reciben un señalamiento.
En el medio televisivo ocurre la circunstancia de que, al no ser constante el seguimiento de los parámetros de calidad de las producciones, verse restringido el rol del asesor y olvidadas las experiencias de trabajo que anteriormente demostraron eficacia, la valoración crítica llega tarde y resulta testigo de otra mala inversión de los estrechos recursos de los que dispone el ICRT.
Mientras en el mundo gana fuerza la multimedialidad para hacer que el mismo producto sea efectivo en distintas modalidades, medios y soportes, a partir de una construcción múltiple y diversa de la información, en Cuba estamos por solucionar el asunto de la especialización, muy cuestionado últimamente. El debate, como pueden observar, no está cerrado.
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- Escrito por: Sahily Tabares/Bohemia
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Estrategias de un programa televisual y de foros de pensamiento influyen en la continuidad de diálogos necesarios para seguir estimulando la cientificidad y los razonamientos genuinamente revolucionarios
Lejos de cerrar temáticas, discusiones, intercambios de ideas y búsquedas de soluciones, los congresos suelen abrir nuevas vías para facilitar debates y colocar en la mira prioridades e interrogantes que pueden facilitar la toma de decisiones en beneficio de la cultura y la sociedad.
Así ocurrió a partir del IX Congreso de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, celebrado en junio de 2019. La continuidad del evento ha tenido seguimiento mediante diferentes foros en instituciones, espacios radiales y televisivos.
Por su parte, la membresía de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) ha destacado que solo desde la cultura es posible erigir sólidos paradigmas culturales. Lo ratifica en el programa Paréntesis (Cubavisión, Canal Educativo, 6:30 p.m.). En cada emisión las pautas de elaboración de las entrevistas se apoyan en una meticulosa exploración de las obras de los jóvenes artistas y sus dinámicas creativas.
Por supuesto, ningún espacio agota el socrático y poderoso vehículo de la conversación, pues la curiosidad incontenible siempre conduce al encuentro de hallazgos, pensamientos y reflexiones.
Lo patentizó un reciente encuentro en la sede nacional de la AHS donde concurrieron sus representantes de todo el país. Entre ellos lideró el reclamo de seguir estimulando la participación de los críticos y expertos en el diseño e implantación de una estrategia para el desarrollo de la crítica cultural, artística y literaria sobre los medios y en todos los medios posibles.
O sea, lo que se visibiliza en la pantalla tiene continuidad en el aquí y ahora como debe ser en la práctica. Nunca es ocioso repetirlo, Cuba tiene el desafío específico que le plantean los planes subversivos y desestabilizadores contra nuestro gobierno y un segundo desafío más global: el trabajo de conquista cultural que se extiende sobre el mundo a partir de los centros hegemónicos del Norte. Ciertamente, la descolonización tiene que ser una tarea cotidiana, sistemática, ética, responsable, transformadora porque el avance colonizador aparece de modo omnipresente.
Son imprescindibles en ese hacer y acontecer los saberes que robustecen cada obra creativa. Durante otro encuentro trajo a colación esta urgencia una experta en programas radiales, Caridad Martínez, Maestra de Juventudes, máxima distinción que otorga la AHS. Reconoció la valía en todos los escenarios del método propuesto por el célebre actor y director Stanislavski: “Hay que hablar con la mayor sencillez posible, sin patetismo, sin efectos de entonación faltos de sinceridad, ni un énfasis exagerado en la palabra”.
Varias generaciones aprenden de su manera de vivir el arte radiofónico desde la realización. Gustan de verla en ejecución, interiorizan que las construcciones mediáticas son mediaciones de procesos entre los sujetos sociales y sus realidades, interpretarlos permitirá aprehender lo autóctono, lo valioso, rechazar lo banal.
En la comprensión de la naturaleza comunicativa es clave la cultura dado su carácter de proceso productor de significados, pues vivimos en el mundo llamado de la postelevisión, la telefonía celular, el imperio de internet, las redes sociales, contenidos servidos a domicilio, los cuales facilitan la confección de un paquete propio.
¿Qué hacer ante tal avalancha? En primera instancia, ofrecerles a los públicos las herramientas para orientar su brújula en medio de la incontenible y pródiga hojarasca seudocultural.
Conocer, pensar y actuar exige un basamento científico, no se improvisa sobre la marcha. Los programas de TV deben tener una identidad propia, sus componentes influyen en el sentido del texto audiovisual, incluso, el inocuo en apariencia, connota una filosofía. Esta debe ser desentrañada mediante el análisis y el estímulo de la inteligencia.
Lo aseveró otro Maestro de Juventudes de la AHS, el inolvidable intelectual Fernando Martínez Heredia, al presentar en la sala Charles Chaplin el filme Che, un hombre nuevo, de Tristán Bauer, el 5 de octubre de 2010: “Todo su trabajo, su vida y su ejemplo van en busca de lograr que la riqueza cultural acumulada se reparta y llegue a ser para todos. Este llamado tan fuerte y tan logrado, a que todos nos sirvamos del Che, y que le aseguremos su grandeza del único modo digno y factible, que es continuando su camino, su pensamiento y su obra, aprendiendo con él a crear realidades y a pensar, a soñar futuros factibles, a sonreír, construir y pelear”.
Pensemos en esto.