El periodista y realizador Milton Díaz Cánter ha contribuido al enriquecimiento de la memoria histórica compartida por Cuba y la nación africana, que celebra los 42 años de su independencia

Hace 10 años la Televisión Cubana estrenó la serie documental La epopeya de Angola, del realizador Milton Díaz Cánter, quien ha catalogado su obra como “una buena ocasión para que las nuevas generaciones conozcan de las páginas gloriosas que hicieron cientos de miles de cubanos en Angola, en ejercicio pleno de solidaridad”.

Esta obra audiovisual refleja también una de las ideas de Fidel, quien en el discurso pronunciado el pasado 2 de diciembre de 2005, a propósito del 30 aniversario de la misión militar cubana en Angola, apuntó: “la heroica solidaridad de Cuba con los pueblos hermanos, que no han sido suficientemente conocidas, aunque sólo fuese como merecido estímulo a los cientos de miles de hombres y mujeres que escribieron aquella gloriosa página que para ejemplo de las presentes y futuras generaciones no debieran olvidar jamás”.

Con una comprometida vocación artística al servicio de la Revolución y para honrar a sus compañeros de lucha, Díaz Cánter recurrió a más de 350 entrevistados, muchos de ellos angolanos, namibios y sudafricanos, “para reconstruir este ejercicio de la memoria histórica” en La epopeya de Angola.

Aparecen en el audiovisual “los jefes que guiaron combates, los soldados que pelearon en la trinchera, las mujeres y otros participantes de la contienda”, explicó el también periodista del Sistema Informativo de la TV Cubana a Juventud Rebelde.

“Se trata de alrededor de una veintena de capítulos que abarcan 15 años de la misión cubana en el país africano, vistos desde las imágenes y con un corte realista, donde se evidencian algunos de los principales acontecimientos que tuvieron lugar desde finales de 1974 hasta 1991, cuando regresó el último grupo de internacionalistas procedentes de Luanda”.

Asimismo detalló que la serie muestra “la presencia militar nuestra, incluye la ayuda brindada por la Isla en otras esferas como la Construcción, la Educación y la Medicina”.

Recuento necesario

Tal como reconoce José Daniel Fierro en su artículo publicado en el sitio Rebelión: “Cuba consolidó la independencia de Angola y ayudó a liberar Namibia y Zimbabwe”. En justo ejercicio de remembranza y valoración histórica, el autor refiere el inicio en 1965 de la colaboración de Cuba con la independencia de Angola y Guinea Bissau, entonces colonias portuguesas.

La Mayor de las Antillas contribuyó a preparar a los dirigentes, envió instructores y ayuda material. “Cuando Guinea logró la independencia, en septiembre de 1974, cerca de 60 internacionalistas cubanos, entre ellos una decena de médicos, llevaban diez años junto a las guerrillas”, expone.

También menciona las misiones cubanas en Mozambique, Zaire y el Congo. “Pero nada comparable a la lucha desarrollada en Angola, para comprender la auténtica dimensión antiimperialista del compromiso cubano en tierras africanas”, subraya.

Analiza Fierro: “En el caso de Angola, la más extensa y rica de las colonias portuguesas, el gobierno de los Estados Unidos puso en acción un plan encubierto para aplastar al pueblo angolano e implantar un gobierno títere. Punto clave fue su alianza con Sudáfrica para frustrar la independencia del país y convertirla en un condominio del corrupto Mobutu y del fascismo sudafricano, cuyas tropas no vaciló en usar para invadir a Angola.

“Dictadores, terroristas, ladrones y racistas confesos, protegidos por el llamado “mundo libre”, engrosaban las filas de los “combatientes de la libertad”, como pocos años más tarde los bautizaría el presidente norteamericano Ronald Reagan.

“A mediados de octubre de 1975, mientras el ejército de Zaire y fuerzas mercenarias reforzadas con armamento pesado y asesores militares sudafricanos se aprestaban a lanzar nuevos ataques en el norte de Angola, por el sur columnas de blindados sudafricanos entraron en el país con el fin de ocupar la capital antes de la proclamación de la independencia el 11 de noviembre.

“En ese momento sólo había en Angola 480 instructores militares cubanos, en respuesta a la solicitud hecha por el Presidente del Movimiento Popular para la Liberación de Angola (MPLA) Agostinho Neto. Pero ante la inminencia del ataque, Cuba acordó enviar tropas que combatieran a los ejércitos de Sudáfrica, la mayor y más rica potencia en ese continente, y de Zaire, el más rico y bien armado títere de Europa y Estados Unidos.

“A más de 10 mil kilómetros de distancia, Cuba inició la que dio en llamarse Operación Carlota, nombre en clave de la más justa, prolongada, masiva y exitosa campaña militar internacionalista de cuantas realizara hasta la fecha. El imperio no pudo alcanzar sus propósitos de desmembrar Angola y escamotear su independencia, y nunca imaginó que un país del Tercer Mundo, actuando en apoyo de otro pueblo, les iba a derrotar en un campo de batalla.

“La agresión imperialista fue detenida en poco más de un mes. 36 mil soldados cubanos se encargaron de hacer retroceder al ejército racista sudafricano más de 1.000 kilómetros hasta su punto de partida, la frontera de Angola y Namibia, enclave colonial del gobierno del apartheid. Por el norte, en pocas semanas las tropas regulares de Mobutu y los mercenarios habían sido también expulsados del territorio angoleño”.

El artículo también resume los aportes de los cubanos durante la última gran invasión contra Angola a finales de 1987.

“Sudáfrica y Estados Unidos lanzaron el último y más amenazador golpe contra el país. Pese al serio peligro de agresión militar que también enfrentaba Cuba, el gobierno revolucionario decidió de nuevo reunir a las fuerzas necesarias para asestar un golpe definitivo a las pretensiones sudafricanas. Como en 1975, un número ingente de tropas y medios de combate cruzaron rápidamente el Atlántico, desembarcando en la costa sur del país, para atacar junto al ejército angoleño a las poderosas fuerzas sudafricanas.

“Esta vez fueron 55 mil los soldados cubanos que pusieron punto final a la agresión militar extranjera contra Angola. Pero suman millones los hombres y mujeres que aseguraron desde Cuba el éxito de cada misión y se esforzaron para que nada faltara a la familia del combatiente o colaborador civil. La gesta resultó decisiva para consolidar la independencia de Angola y alcanzar la de Namibia. Fue además una contribución significativa a la liberación de Zimbabwe y a la desaparición del odioso régimen del apartheid en Sudáfrica. En total más de 300.000 combatientes internacionalistas, y cerca de 50 000 colaboradores civiles cubanos, se ofrecieron de forma voluntaria para una misión que no tiene parangón en la historia”.

Cuba y Angola: unidas en la historia y el audiovisual

No solo con La epopeya de Angola Milton Díaz Cánter rememora su experiencia como soldado internacionalista en 1976, cuando se ofreció con 24 años a luchar en ese territorio africano, y su regreso allí en 1985, como miembro de la Sección fílmica de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

También dirigió la serie Operación Carlota, ganadora del Premio 26 de Julio de la UPEC en el 2006 y que divulgó el Sistema Informativo de la TVC a finales de 2005, con motivo del aniversario 30 del inicio de la Operación Carlota. Luego presentó el documental Valió la pena en la Mesa Redonda del 11 de noviembre de 2015.

Con ese audiovisual el realizador profundiza en la amistad entre los gobiernos y pueblos de Cuba y Angola, iniciada en la década del sesenta del pasado siglo, factor esencial para la conquista de la independencia de la nación africana.

Para el director, Valió la pena “es también el testimonio de que la sangre de los nuestros derramada en esas latitudes no fue en vano, porque hoy los angoleños son dueños de sus destinos”

En su discurso por los 30 años de la independencia de Angola, declarada el 11 de noviembre de 1975, Fidel insistió en que “el imperialismo yanqui realiza un extraordinario esfuerzo para que el nombre de Cuba no aparezca siquiera en los eventos conmemorativos”.

El siempre admirado Comandante en Jefe de la Revolución, a quien tanto agradecimiento siguen expresando los gobiernos de muchos países africanos, aún luego de su desaparición física, alertaba la campaña política y mediática diseñada por los gobiernos norteamericanos históricamente para desconocer la participación decisiva de Cuba en la obtención de la independencia de Angola y Namibia.

“Cuba al parecer nunca tuvo absolutamente nada que ver con la independencia de Angola, la independencia de Namibia y la derrota de las hasta entonces invencibles fuerzas del ejército del apartheid”.

No obstante aseguró que el pueblo de Cuba continuaría derrotando cada agresión imperialista, las mentiras de su propaganda y maniobras políticas o diplomáticas. “Continuaremos resistiendo las consecuencias del bloqueo, que algún día será derrotado por la dignidad de los cubanos, la solidaridad de los pueblos y la casi absoluta oposición de los gobiernos del mundo”.

A pocos días de la nueva victoria de Cuba en la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde el canciller Bruno Rodríguez Parrilla rebatió los argumentos imperialistas que intentan justificar las medidas y ataques contra nuestro país, las expresiones de Fidel acrecentaron su vigencia.  

Más allá de la aprobación por la mayoría de la resolución presentada por Cuba para eliminar el bloqueo, en la sesión convocada por ese organismo internacional trascendió la verdad histórica de Cuba, su moral y el aporte significativo de sus ciudadanos a la lucha por la independencia y la dignidad de las naciones.

Porque así lo demostraron los internacionalistas en Angola y lo recordó Fidel citando las palabras de Amílcar Cabral: “Los combatientes cubanos están dispuestos a sacrificar sus vidas por la liberación de nuestros países, y a cambio de esa ayuda a nuestra libertad y al progreso de nuestra población, lo único que se llevarán de nosotros son los combatientes que cayeron luchando por la libertad”.

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