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Aproximaciones al Canal Clave, la señal más musical de la TV Cubana

La circulación de saberes lidera controlada por quienes pasan de mano en mano: videojuegos, musicales, series, programas de participación, que instauran modos digitales de conectar con las audiencias y el “mundo”.

Para Omara Portuondo lo mejor de la música cubana nutre el acervo cultural del pueblo.

Todos los elementos del discurso televisual poseen valor propio. La música forma parte consustancial de cada espacio, ofrece infinitud de posibilidades artísticas que nuestra televisión pública, educativa, cultural, asume como un lugar decisivo en la construcción de las identidades y los imaginarios sociales.

El Canal Clave, la señal más musical de la TV Cubana, ha concebido variados programas destinados al disfrute de los públicos heterogéneos. La diversidad de temáticas, puntos de vista, enfoques y estéticas de las emisiones constituye un rasgo distintivo de la programación, en la que coinciden figuras y formatos poco difundidos en el resto de los canales, entre ellos dúos, tríos, cuartetos.

Mediante la trova, el complejo de la rumba, los videoclips, los aires de México, las conexiones con la salsa, entre otros géneros musicales, se ofrecen informaciones, conocimientos sobre los procesos creativos y la ejecución de la música, estos contribuyen  a enriquecer la cultura de los espectadores e incentivan la musicalidad apreciativa.

De acuerdo con Marx, la cultura u otros fenómenos de la vida espiritual tiene sus raíces más hondas en la vida social y material. Cada fenómeno, circunstancia o conflicto debe ser entendido en esos contextos; la escucha y difusión de la música no escapa a las complejidades de la época actual signada por la guerra cultural contra Cuba y las influencias del poder global estadounidense en todos los órdenes de la existencia.

Profundizar en las más ricas formas de la cultura de nuestra nación requiere pensar con la cientificidad que demandan expresiones en las cuales se promueven valores, estilos de vida, conductas, expectativas, gustos, todos influyen en el ser y hacer cotidianos.

Silvio Rodríguez se considera un deudor de la trova tradicional.

El perfil del Canal Clave expresa la contribución de factores que contribuyeron a nutrir un proceso de cinco siglos de sonoridades, ritmos, melodías y armonías, de constantes cruzamientos que se han sedimentado en disímiles maneras de hacer.

Algunas emisiones han remitido al siglo 19, en él se definen los primeros géneros de la música cubana: contradanza, habanera, guaracha, danzón, canción y bolero. En parte de este proceso fueron perfilándose los primeros indicios de un incipiente nacionalismo musical consolidado en la segunda mitad de esa época, cuyas figuras más representativas fueron: Manuel Saumell, Ignacio Cervantes, José White y Miguel Faílde, entre otras.

La promoción de historias de vida de compositores e intérpretes, de recientes producciones discográficas y planes inmediatos, propicia un acercamiento a quienes contribuyen a enriquecer el acervo cultural del país.

No olvidemos que la función de la música no se limita al disfrute, al gozo y a la contemplación auditiva de lo bello, por eso es importante propiciar intercambios de criterios valorativos.

Los géneros musicales tienen precisiones de fraseo, ritmo, cadencia, en este sentido la música cubana ha construido códigos rítmicos, flexibilidades melódicas que la identifican. Los cambios en la oralidad popular propician valores creativos, los cuales poseen sabiduría, potencialidades expresivas de significación para las culturas individual y colectiva.

El Goyo fue un baluarte de la rumba.

Como patentiza el Canal Clave, los movimientos del cuerpo, la manera de ejecutar la música, las proyecciones escénicas, el vestuario de los intérpretes, forman parte del modo propositivo de compartir la música.

No es menos cierto que la despreocupación o la frivolidad de estos aspectos atenta contra el proceso de validar ideas, pensamientos, gestos, palabras, incluso modales que imitan los públicos de menos edad, pues siempre están pendientes de lo último considerado una moda por ellos.

Nunca es inocente el lenguaje televisual. Este medio de comunicación masiva habla, ilustra cómo somos. Vivimos cambios de paradigmas que abarcan desde la comunicación social hasta la relación de las personas con lo público.

La interpretación de presupuestos artísticos, aportes, tendencias, muestra las maniobras analíticas seguidas por cada creador en su obra. Por otro lado, la producción ininterrumpida del mercado cultural hegemónico y colonizador continúa con el bombardeo de textos de fácil deglución, repetitivos, banales.   

Uno de los retos del medio es seducir con formatos y géneros que establezcan contratos de información, entretenimiento, bagaje cultural. Sin duda, la música difunde narrativas de acontecimientos, emociones, vivencias, forma parte de la memoria emotiva en todas las etapas de la existencia. Seguir estableciendo jerarquías desde el Canal Clave, en el que coinciden lo culto y lo popular, facilita a la sociedad instrumentos propios para explorar el universo sensible de lo más autóctono producido en el país y en el ámbito internacional de reconocidos valores artísticos.

 

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