Fue tanto el éxito de la primera temporada de la premiada serie que aborda la lucha contra bandidos, que ya se proyecta la segunda. Lo confirmó a este diario su director Alberto Luberta Martínez

Monte, fango, mosquitos, calor, armamento difícil de manejar, más de cien actores en el elenco, reconstrucción de una época desde el vestuario y la escenografía… Sin embargo, nada empañó —ni siquiera el obligado receso de tres meses por autorizaciones tar-días— el deseo de asumir el reto más grande: contar un pasaje de la historia de nuestro país poco reflejado en la televisión en los tiempos actuales, en los que el público —sobre todo joven— demanda productos que, si son de corte histórico, sean creíbles y entretenidos.

Abordar episodios de la lucha contra bandidos en la década del 60, principalmente en El Escambray, desde la mirada del joven miliciano de a pie, héroe anónimo que arriesgó su vida en las lomas sin obtener luego reconocimientos o distinciones importantes, fue la carta de triunfo por la que apostó el equipo de realización de LCB: La otra guerra.

La serie de 15 capítulos, puesta a consideración del público el pasado año por el canal Cubavisión, sacó a la luz sucesos, anécdotas y emociones desde la idea original de Eduardo Vázquez Pérez, con guion de Yaíma Sotolongo y también de su propio director, Alberto Luberta Martínez.

Fue precisamente LCB: La otra guerra el motivo por el que Luberta Martínez mereció el Gran Premio Caracol 2017 de Ficción en  la categoría de Televisión. El rea-lizador recibió además el Premio Colateral que entrega la Biblio-teca Nacional José Martí en Di-rección y Guion, galardón este último también otorgado a sus co-guionistas.

Estos lauros, sin duda, reconocen la labor no solo del equipo de realización sino también de los asesores, los colaboradores y de aquellos que ofrecieron su testimonio a partir de sus vivencias personales para que las historias reales, aunque matizadas con pinceladas de ficción, llegaran al público.

 «Lamentablemente en nuestra televisión escasean series y documentales que aborden temas históricos, y aunque el factor económico es determinante para realizarlas, no es menos cierto que aun disponiendo de presupuesto para ello, se ha provocado en ocasiones un distanciamiento con el público, una actitud de rechazo hacia este tipo de productos por la manera en la que se han presentado los hechos y los personajes» asegura Luberta Martínez.

«El audiovisual es un arte de equipo y el trabajo con los personajes debe ser un todo coherente desde que el proyecto es solo una idea. La caracterización de cada uno y el desempeño de los actores a la hora de interpretarlos deben llevarnos a concebir antagonistas sólidos, sin que ello se traduzca en el clásico héroe/antihéroe, que impida que el primero pueda equivocarse y que el segundo muestre un lado positivo de su personalidad.

«Uno de los aciertos que, tal vez, tuvo LCB: La otra guerra fue precisamente el tratamiento humano de los personajes. El equipo siempre estuvo muy atento para que cada una de las historias y conflictos mostrados resultaran creíbles, justamente porque podía haberle sucedido a cualquiera».

Siempre supo Luberta Martínez, desde que Eduardo Vázquez lo motivó con la idea, que sería un rodaje complicado. Transcurrió más de un año de trabajo, y hoy cada uno de los actores y miembros del equipo de realización tienen muchas anécdotas de momentos difíciles que contar, pero imagino que recibir buenos criterios de la serie, sobre todo del público, sea el mejor reconocimiento a su esfuerzo.

«No pocos de los actores, la mayoría jóvenes, se asombraron de lo que contábamos porque creían que la lucha contra el bandidismo fue cosa de cuatro tiros y ya. Investigaron mucho, leyeron, interpretaron sus personajes, pero ante todo, aprendieron, y siento que la motivación partió del hecho de sentir que aquellas personas eran de carne y hueso igual que ellos, con defectos y virtudes.

«Las contradicciones en una guerra deben mostrarse, aunque existan en el mismo bando. Es parte de la realidad. Si los actores más jóvenes aprendieron, es muy probable que jóvenes televidentes también, y es esa otra razón para sentirse satisfecho con el resultado de la serie».

—LCB: La otra guerra tendrá una segunda temporada, y ello evidencia la aceptación del público y el apoyo de los productores.

—Estoy muy contento con la idea. RTV Comercial lo solicitó a partir de las peticiones del público en la calle, en los foros de internet, en varios espacios. Eso es una buena señal, por eso estamos tan motivados para escribir los guiones de esa segunda temporada.

«Me interesaría, incluso, si me lo proponen, hacer otra obra de contenido histórico, porque los vacíos que aún existen con relación a muchos episodios de nuestro pasado pueden eliminarse de alguna manera por esta vía, sin que se conviertan en arquetipos didácticos».

Ojalá otros creadores, como lo ha hecho Roly Peña, se interesen por el abordaje de sucesos de nuestra historia, partiendo de la premisa de humanizar las situaciones y sus protagonistas.

—Sería muy productivo que se multiplicara el interés por estos contenidos, y por otros en general. La oferta se diversifica si existe una sana competencia entre nosotros, los realizadores, y el público cubano podrá satisfacer sus intereses, siempre y cuan-  do le ofrezcamos un producto de calidad.

«Podemos reflejar nuestra realidad desde múltiples aristas y aunque las limitaciones económicas a veces demoran la ejecución de los proyectos, una voluntad institucional más constante y fuerte siempre será muy importante para apoyar el trabajo que hacemos, y que en definitiva, el público agradecerá».

Alberto Luberta Martínez puede sentirse orgulloso de LCB: La otra guerra, y no precisamente por haber recibido estos reconocimientos en el Premio Caracol 2017. Después de haber investigado y trabajado tanto, «y perder todos los zapatos viejos que tenía en esos montes», la satisfacción plena llega cuando se da cuenta de que cada uno de los miembros de su equipo y el público en general considera que quedó saldada una gran deuda. O varias.

Ojalá otros actores se interesen por el abordaje de sucesos de nuestra historia, afima Luberta (al centro).  Fotos tomadas del Portal de la Television Cubana

Si los actores jóvenes aprendieron es muy problable que los jóvenes televidentes también, afirmó el director de la serie.

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