Cartelera de la TV Cubana

Protagonistas

Aniversario 70 de la Televisión Cubana: RANDOLD MENÉNDEZ, MARA ROQUE GONZÁLEZ y DIANA ROSA SCHLACHTER PIÑÓ

   El 24 de Octubre la televisión cumple 70 años. Aquí están tres   de  sus protagonistas

 

RANDOLD MENÉNDEZ

 (Hijo del camarógrafo y director Lázaro Menéndez (Dragón mambí, Había una vez, Contacto…), Randold corrió y jugó en los pasillos y las locaciones del ICRT. Director de varios programas habituales  Randol tiene un gran sueño: “hacer un dramatizado en el que el protagónico sea un animal”.  Cuando tenía unos diez años durante un ensayo “estaba ponchando” la cámara, y al poco rato la cantante “que filmaba” se le acercó y le dijo “qué bien lo haces”. Era Omara Portuondo. Transcurridos unos lustros, fue a su casa, junto a Ernesto Daranas, para hacer de verdad las cámaras en un video-documental)

 

-Pero eso no era lo que soñaba de niño: “Nací en el corazón del Cerro, en la Finquita, cerca de Teresita Fernández, le regalé gatos y ella me daba dulces. Siempre fui amante del medio ambiente. Me gustó mucho El hombre y la tierra, del español Félix Rodríguez de la Fuente y Entorno, del Dr. Jorge Ramón Cuevas”.

Paco Anca y Felo Ruiz, le dieron  un chance “empecé como auxiliar de cámara, en las novelas Rosas a crédito (el remake), Entre mamparas, y con El eco de las piedras, pude ser el camarógrafo, la hice completa”.

Con Rudy Moratrabajó  en La otra cara, y luego en Doble juego: “tuve la oportunidad de “filmar extra plan” imágenes para mis documentales de Ana y las cotorras, El ocaso de una orquídea y El naturalista perdido, relacionados con mi amor de siempre por la naturaleza. Con las tomas en la mano Daranas escribió el guion de Ana… y me ayudó en su realización. Con El ocaso de una orquídea, conocí a Susana Rodríguez Mendoza, como directora y guionista, hasta la actualidad. Comenzamos a hacer periodismo con temas de medio ambiente para el noticiero”.

Así  “empezamos a gestar una serie de naturaleza, primero las interioridades del zoológico nacional y Waldo Ramírez, entonces director del Canal Educativo 2, nos ayudó. Hicimos la primera serie Historia de un zoológico. Fue el preámbulo de lo que sería Hábitat”.

Lograron un convenio de coproducción entre la televisión y la Empresa Nacional para la Protección de la Flora y la Fauna, dirigida por el Comandante Guillermo García Fríasy “el verdadero Hábitat nace ahí. Al grupo de realización lo nombramos Cartacuba (es un ave endémica). Hasta este momento ha sido el mismo: Susana, codirectora y guionista, Otón Bada, sonidista, Bismark Rodríguez, productor, Sandy León de Armas, camarógrafo, Aliesky del Río, camarógrafo, Jorge Gómez la O, editor, RaulIsidrón e Ironel Moraga han sido los presentadores, entre otros especialistas. En el caso de Hábitat Namibia fue financiado por el gobierno de ese país, RTV y Flora y fauna, pero no se podía mover el equipo completo, de ahí que se hiciera el documental sin el presentador como hilo conductor. La voz en off es del estelar Marino Luzardo”.

-“Uso la televisión para canalizar mis ambiciones de biólogo frustrado. Después me he enamorado de la televisión, especialmente de la historia, a veces me gusta más que la naturaleza. También amo los dramatizados, empecé por ellos a contar las historias con el estilo de la ficción”.

Sobre Hábitat dice: “Es mi tercera niña, las otras dos son mis hijas”. En lo inmediato continuará con series por temporadas, la que hace ahora es para el fin de año, filmará en la zona oriental de Cuba, como ya lo hizo en Pinar del Río y Sancti Spíritus.

¿El avance tecnológico? “te obliga a estar actualizados por el nivel competitivo. A pesar de que hemos mejorado, no tenemos la tecnología de punta, pero de lo que se trata es de entregar un producto de calidad que entretenga y eduque con lo que tenemos”

Y  “Somos un equipo de realización muy pequeño, los especialistas son multioficios, con tiempo integrado. Hay mucho por filmar en Cuba, el proyecto puede ser duradero siempre que tengamos el apoyo necesario”.

MARA ROQUE GONZÁLEZ

 (Una de las animadoras aplaudidas de Para bailar fue  Mara Roque González. Entonces era una adolescente que estudió  y se inclino por las ciencias en su tránsito  hacia la universidad. Después volvió a la tv, pero  ya traía una propuesta para hacer màs visible la ciencia. Ella es  directora general y guionista de Antena. Está secundada por Gina González Luaces, como directora para la televisión; con la asistencia de José M. Díaz y Víctor Molina Estévez; la producción de YaimaVilloch y edición de Maritza Muñoz).

-¿Cómo nació Antena? ¿Por qué ese nombre?

-De la necesidad de dar más tiempo al espacio de ciencia  del programa Hoy mismo, que estaba en el aire desde marzo de 1992. Esa sección salía de lunes a viernes con 10  minutos y en febrero de 1993 se decidió que el programa Hoy mismo de  los sábados fuera solo para la ciencia. En abril de ese año comenzó  a llamarse Antena con una hora y media de duración en vivo, con identidad propia. Entonces le pusimos ese nombre  porque nuestro propósito es captar todo lo  que sea interesante en temas científicos... y a la vez transmitirlos al público, especialistas, y otras personas que sin tener  formación en ciencias se interesen en conocer más del mundo que lo  rodea... así de simple es el asunto.

-¿Se unen en este espacio dos de tus grandes pasiones: la ciencia y la televisión?

-Sí... yo estoy en la televisión desde 1978. Comencé en Para Bailar con 14 años y estudiando el noveno grado y sexto año de piano en la escuela Manuel Saumel, pero luego quise estudiar bioquímica y  durante ese tiempo seguí haciendo programas, pero siempre de corte  musical.

Al graduarme fui a trabajar al Centro de Inmuno Ensayo y luego al  HospitalAmeijeiras...allí me fue a buscar Vicente González Castro para que regresara a la TV, ahora a hacer un programa de ciencia, un noticiero científico.

-Quien sigue el programa aprecia que personalidades del mundo científico acceden a estar en él ¿te dio trabajo alcanzar ese estado?

-No, yo tengo excelentes relaciones con la comunidad científica cubana, pero creo que es porque hemos trabajado muy seriamente durante todos estos años, hablando con veracidad e información actualizada de los temas, preparándonos para cada transmisión,  visitando los centros y participando en los eventos científicos nacionales e internacionales por más de 20 años.

Ahora está sucediendo que antiguos compañeros de la universidad, de mi carrera y de otras, son personalidades de la ciencia, a los que convoco a veces al programa, pero  tanto conocidos, como los que solo conozco por su trabajo, son muy amables cuando se les convoca a  participar en Antena. Hay algunos que se han convertido en verdaderos asesores del espacio y los consulto con frecuencia en busca de temas o de la persona más apropiada para las entrevistas.

- ¿Logras que desde los telecentros te envíen  lo más destacado  desde el punto de vista científico en los diferentes territorios?

-Esa es una asignatura pendiente. Yo agradezco siempre a los periodistas y realizadores a los que hemos pedido algún reportaje, porque siempre me ayudan y se hace el trabajo que luego se incluye en el programa; pero no logro que mis compañeros de los telecentros vean en Antena un espacio para dar a  conocer a todo el país temas que a veces se quedan en las transmisiones locales.

Lo que he pedido lograr todos estos años es que nos manden los reportajes de temas científicos que ellos hacen, no por encargo de La Habana, sino porque son temas importantes en las provincias: se trata de dar un segundo uso a los reportajes, pero eso sucede muy poco. A veces  veo cosas que mandan para el noticiero y pido copiarlas para reponerlas en Antena en un contexto relacionado con el tema.

-¿Puedes señalar los otros programas televisivos de este corte   que has realizado? ¿Cuánto sacrifica la bióloga en esos menesteres?

-Lo primero fue el noticiero científico Estación 500, después vino  Hoy mismo y luego Antena. Con Julio Pulido hice una sección que se llamó La gran pregunta que era una competencia de cinco semanas respondiendo sobre un tema: ciclones, tiburones, arquitectura. Fue muy interesante.

DIANA ROSA SCHLACHTER PIÑÓ

 (Directora y guionista de varias secciones y programas: A ciencia cierta (Noticiero Juvenil),  Mente Abierta (Buenos Días), Espiral (NTV Cierre), Expediciones (NTV Fin de semana) y más recientemente, Ábaco y La Fórmula de la vida (Canal Caribe), Máster en Estudios Sociales de la Ciencia y la Tecnología, Universidad de La Habana, desde el propio primer año de la carrera  Diana RosaSchlachterPiñóse inició en la tv… con la ciencia)

-¿Es un asunto genético tu acercamiento a la ciencia?

“¡Sí! ¡La responsabilidad es de los genes! O al menos, es una manera muy buena de explicar por qué soy una enamorada de la ciencia. Ciertamente, de niña tuve la influencia de mis padres. Una influencia silenciosa. Mi mamá es bioquímica, una académica apasionada por la investigación. Así que los laboratorios y los experimentos me resultaron siempre muy familiares. A mi padre, muchas personas lo recuerdan por La Otra Geografía y porque desde todos los medios de prensa en los que trabajó fue un gran defensor de los temas científico-tecnológicos. Es un periodista científico por convicción, leal, seguro de la urgencia de promover la cultura científica.

“Tuve además, el impulso enorme de mi abuela materna que estimuló en mí los deseos de investigar, de aprender siempre.

-¿Por qué en la televisión?

-Cuando era muy joven me veía como escritora y pensé al inicio que mi camino en el periodismo tendría que ver con esa vocación. En primer año de la carrera, un buen amigo de curso, Carlos Maristany, me llevó al Sistema Informativo. Él colaboraba con el Noticiero Juvenil y estaba coordinando un reportaje sobre el espacio de aventuras en la televisión. De repente vi cómo nacía una historia que, junto al texto escrito, articulaba su mensaje con imágenes, música, efectos. Para mí fue un descubrimiento… y llegué para quedarme. Le debo mucho a la reconocida periodista Irma Cáceres, que confía en los jóvenes y en la necesidad de abrirles espacio en los medios. También mi gratitud va siempre para aquel colectivo del Juvenil.

¡Y hasta la casualidad hizo su parte para que yo me dedicara a la ciencia! Al poco tiempo de integrar ese colectivo, Beatriz Parra, la colega que tenía a su cargo la sección “A ciencia cierta” tuvo que cumplir otros compromisos profesionales y entonces, me dieron la oportunidad de seguir ese espacio.

“Ya han pasado 15 años y confieso que me encanta contar la ciencia con las posibilidades del audiovisual. Creo que los recursos de la televisión –bien utilizados- nos ayudan a comprender mejor temas complejos, pero que en definitiva son necesarios como parte de la cultura de una persona de este siglo, tan marcado por el desarrollo de la ciencia y la tecnología, con todos los riesgos y las oportunidades que eso significa”.

-¿Es muy largo el proceso de preparación para temas tan difíciles que haces ver corrientes?

-Es un proceso constante. Primero, tengo mucho que agradecer a la Maestría en Estudios Sociales de la Ciencia y la Tecnología porque transformó mi manera de pensar. En ocasiones, los temas científico-tecnológicos están en el imaginario colectivo sólo como asuntos curiosos y hasta raros. Esa percepción hace que en ocasiones, los trabajos que aparecen en los medios de comunicación – y hablo aquí también del escenario internacional- pongan énfasis en la parte “sensacionalista” de la ciencia por decirlo de alguna forma y entonces, se corre el riesgo de perder de vista a la ciencia y la tecnología como procesos sociales, o sea, marcados por los valores culturales, políticos y económicos de un contexto determinado.Es un trabajo de mucha investigación y trabajo con las fuentes, de buscar puntos de vista diferentes y analizarlos de manera crítica.

-¿Fue Ábaco un sueño cumplido?

-Ábaco es… un sueño en pausa. Pudimos hacer 11 capítulos que abordaron desde las ciencias naturales y exactas, hasta las ciencias sociales. Fue un espacio para probar formas de decir desenfadas pero rigurosas. En cada guión buscábamos desmontar un estereotipo, ofrecer miradas múltiples a un mismo fenómeno, por ejemplo, cuando en el programa sobre cambio climático analizamos la posición de los negacionistas que están en contra de este fenómeno. También buscamos siempre hacer una crítica constructiva, por ejemplo en el programa dedicado a la Arqueología debatimos sobre la necesidad de crear en Cuba una carrera que permita tener la formación necesaria para dedicarse a esa especialidad; y en el que hablamos sobre la Matemática intentamos mostrar cómo las maneras memorísticas y repetitivas de enseñar hacen que por lo general, las personas sientan cierta aversión por una materia que es bellísima, útil… ¡y hasta divertida!

“Ábaco es un sueño que no pierdo la esperanza de retomar más temprano que tarde”.

-¿Por qué La fórmula de la vida?

-“La fórmula… fue una serie dedicada alertar sobre la situación de los recursos hídricos en Cuba y también a nivel internacional. En cada programa logramos ir a las locaciones específicas (Acueducto de Albear, provincia de Camagüey, desalinizadora de Guanabo…)  y encontrar in situ, las historias de vida que ayudaron a articular los guiones, con la intención de que resultaran más atractivos y cercanos para el público.

“Así, tuvimos la oportunidad de tratar temas diversos: guerras por el agua, historia de los acueductos, labor de los observadores voluntarios de lluvia, cosecha tradicional de agua de lluvia, por qué se conoce a Vietnam como el país del agua, perspectivas y retos de los procesos de desalinización…pero independientemente del eje de cada capítulo, la esencia era sensibilizar a las personas sobre la necesidad de preservar ese recurso.

-Últimamente tienes más espacio en el Noticiero Estelar ¿es coyuntural por asuntos que tratas o una política actual del sistema informativo?

“Al espacio del comentario en el Estelar llegué a partir de una coyuntura concreta. En medio del proceso de informatización de la sociedad cubana surgió la necesidad de hablar sobre el punto en que estaba Cuba en materia de acceso a las TICS y además, resultaba oportuno llamar la atención sobre la necesidad de asumir una postura crítica frente a la información disponible en la red de redes. Debo agradecer a Ovidio Cabrera, director general del Sistema Informativo, ese pie forzado.

“En este contexto retomé la idea de hacer el Observatorio Científico en el Estelar Dominical, como una sección flexible (variadas maneras de presentación y tratamiento de los temas), dinámica, con un fuerte componente visual. Tuve el apoyo de profesionales como Lázaro Manuel Alonso (periodista y director de los Noticieros del Fin de Semana), Georgina Aguiar (directora de televisión) y también de nuestro grupo operativo, en especial del camarógrafo René García. Entre todos, intentamos probar códigos de comunicación contemporáneos, y en ese experimento seguimos cada domingo, porque la televisión es mi laboratorio.

Lo más importante de ambas experiencias ha sido la interacción con el público. A través del correo electrónico, las redes sociales o en la calle, las personas nos dejan saber que la temática científica, tecnológica y medioambiental sí les resulta interesante y necesaria. Ese respaldo ayuda a darle un voto de confianza a las secciones sobre ciencia en horario estelar. 

-Lo que no te haya preguntado y desees decir.

-Le cuento una vivencia: hace poco, un grupo de estudiantes llegó al Sistema Informativo para hacer sus prácticas. Tuve la oportunidad de intercambiar con ellos unos minutos y les pregunté cuántos querían dedicarse al periodismo científico. Ninguno levantó la mano.

El futuro de esta especialidad en nuestros medios es un asunto preocupante. Aunque ya existe en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana una asignatura optativa que imparte la colega Iramis Alonso, para motivar a los jóvenes a comunicar la ciencia y la tecnología, la realidad demuestra que muy pocos eligen ese camino.

¿Por qué? Creo que la respuesta tiene que ver con muchos factores. Primero, en pocos medios los jóvenes encuentran un colectivo articulado de profesionales que se dedican a esa especialidad y que pueden, no sólo enseñarles, sino también defender la presencia sistemática y rigurosa de esos temas en la agenda informativa. Pienso además, que sobrevive la percepción de que tratar la ciencia es difícil, aburrido y que se trata de una especialidad con pocas oportunidades para el desarrollo profesional en nuestro contexto.

Hoy el periodismo científico en Cuba camina en solitario y sobrevive, muchas veces, por la voluntad y el esfuerzo de profesionales individuales. Tenemos que proponernos cambiar esta realidad porque hoy es imposible entender el mundo sin ciencia; porque la ciencia y la tecnología son vitales para el pleno desarrollo cultural en el siglo XXI”

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