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Calendario, nueva teleserie juvenil cubana

En apenas trece capítulos, el audiovisual de estreno promete recrear un año de vida de un aula de secundaria con los conflictos tanto de adolescentes como de jóvenes que ello conlleva

Ante un aula de noveno grado –9no3, para ser exactos–, una profesora nueva. Ella regresa a la misma escuela donde cursó la secundaria, asume el reto de impartir clases, de una manera muy particular, al peor grupo de la institución. Encuentra en los problemas de sus alumnos un reflejo de lo que un día fue. Poco a poco, Amalia trata de abordar la realidad y transformarla desde los turnos de Español-Literatura.

A grandes rasgos, esa es la historia que cuenta la teleserie juvenil Calendario, próxima a estrenarse en los primeros días de 2022 por la señal de Cubavisión. Tiene trece capítulos, de aproximadamente 45 minutos cada uno, para darle seguimiento a lo que sucede durante un año de vida adolescente –incluido el curso escolar que cierra la enseñanza secundaria–.

La idea surgió a partir de una investigación realizada por la doctora Keila Estévez, directora del Centro de Estudios sobre la Juventud. En ese trabajo se recogió la visión de los más jóvenes sobre muchos asuntos de la sociedad; entre ellos, la concepción del maestro. Lo veían como una persona intrusa, que no ofrecía confianza, ni enseñaba nada nuevo.

Cuando la redacción infanto-juvenil del canal accedió a esas opiniones, la realizadora audiovisual Magda González Grau, directora del dramatizado, se quedó muy preocupada. En ese mismo momento, le preguntó a Amílcar Salatti, quien estaba a su lado, si se atrevía a escribir algo sobre eso. La respuesta fue afirmativa y se pensó como un telefilme. Luego se dieron cuenta de que eran muchas las temáticas a abordar y nació la primera temporada de un material seriado, con la asesoría de Beatriz Roussó y Dely Fernández.

Sí, se puede hablar de temporadas, porque el mismo equipo de realización ya está trabajando en una segunda entrega. Será un momento para iniciar nuevas historias, para cerrar conflictos semiabiertos, para mantener a algunos personajes, como la protagonista.

El rol principal lo asume la profe Amalia, interpretada por la actriz Clarita García, quien encuentra un coprotagónico coral en los integrantes del 9no3. La interacción entre la educadora y sus alumnos será la base narrativa del relato, aunque también intervendrán familiares y otras personas vinculadas a los estudiantes, para contextualizar sus situaciones.

Sobre el proceso de selección de intérpretes, Magda González Grau informó en conferencia de prensa que todos los personajes adolescentes fueron a casting. Tuvo cinco o seis candidatos para cada uno de ellos. En un duro proceso, de segunda vuelta para muchos, tuvo que confirmarse la valía de los actores debido a su alta calidad. Incluso, “quienes no aparecen dentro del aula, quedaron en la serie, porque son muy buenos actores. Y los que están se lo ganaron”, aclaró.

Clarita también se sometió a prueba y conquistó el personaje desde que se cambió de ropa. Al decir de Magda, fue algo impresionante. “Recuerdo el primer día de filmación, cuando hizo la primera escena en el aula, yo dije ‘corten’ y todos los muchachos rompieron en un aplauso de tributo a la gran actriz que es ella. Estoy muy contenta con su trabajo”, añadió Magda.

Desde los primeros ensayos, la directora le pidió a la joven intérprete que trabajara para lograr un personaje cercano. Más allá de lo lírico que hay en esa profesora, Clarita considera que se logró llevar una utopía a la realidad. En el proceso de construcción, García tuvo como apoyo un libro biográfico de Dulce María Loynaz, algunos textos de Nicolás Guillén y regresó al filme Hello, Hemingway. Además, conversó mucho con su profesora de noveno grado –hoy su amiga–.

Cuando Salatti comenzó a escribir la historia, tuvo el reto de alejarse del profesor de Entrega, porque la base de ambas series es muy parecida, pero Amalia y Manuel son diferentes. 

Acompañando a la protagonista, aparecerán muchas caras frescas en la pequeña pantalla, como Paula Massola, Omar Rolando, Víctor Cruz, Ingrid Lobaina, Darianis Palenzuela, Eddy Driggs, Anel Perdomo, Homero Saker, Liliana Sosa y Frank Daniel. Además, se presentará a Ernesto Codner, Yanm Calderín, Karen Machado, Daniel Leyva y Anabel Arencibia.

No se puede pasar por alto el desempeño actoral de Odelmis Torres, Carlos Busto, Chabely Díaz, Ángel Ruz o Jennifer Armas. A la par, se deben mencionar las actuaciones de Niu Ventura, Amalia Gaute, Saray Vargas, Mayra Mazorra, Osvaldo Doimeadiós, Mario Rodríguez Tarife, Edith Massola, Daisy Quintana, Beatriz Viñas, Iris Pérez, Maridelmis Marín, Luis Enrique Carreres o Félix Beatón, entre otros.

Así de variada será el debut en series de González Grau que es, de hecho, la primera obra seriada de la Televisión Cubana que se hace de manera independiente –en medio de un contexto matizado por el ordenamiento económico, la pandemia y el bloque endurecido–. Magda fue partícipe del trabajo realizado para lograr el decreto-ley 373 que reconoce esta modalidad de creación. Más allá de las dificultades por el desconocimiento en algunas instituciones, la directora tuvo la oportunidad de materializar un viejo empeño.

No obstante, considera que este es el camino, porque la situación logística es compleja y la única manera de lograrlo es tener esa libertad y poner el dinero en función de las especialidades que tributan a la calidad en pantalla. “Era una responsabilidad muy grande y tenía que salir bien. Sabíamos que estábamos abriendo un camino importante para el audiovisual futuro de este país, no solo para cine, sino también –y lo demostramos– para televisión”.

Súmese a los beneficios, otras experiencias de la realizadora: “tuvimos un plan de filmación que cumplimos cronométricamente (tres meses de rodaje continuo) y buenas condiciones de trabajo dentro de la pandemia. Pudimos alquilar equipamiento de punta, que la televisión no puede soportar y cambiar todos los años”.

Durante los doce meses que recrea este Calendario, la teleaudiencia se enfrentará a problemas que ya han sido tratados en otras épocas, pero con nuevos matices. Son jóvenes que, en pleno siglo XXI, interactúan en un país que ya no es el mismo de hace 20 años, aunque la base de los conflictos sea semejante.

Magda y Amílcar manejaron que el 9º 3 fuera casi Cuba, no con todos los conflictos, pero sí con la cantidad suficiente para que los jóvenes cubanos se sientan representados.

Será un pretexto para adentrarse en el fraude, las adicciones, las vulnerabilidades económicas, así como en las soluciones y problemáticas que supone el uso de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación (TIC). De hecho, se convertirá en una reflexión en torno a la diversidad del ser humano, en medio de la aprobación del Código de las Familias.

Y aunque la idea fue tratar los más diversos temas –incluso los más polémicos y sensibles–, Magda aseguró que se hizo con total respeto, desde su criterio estético como realizadora. Lo explícito no es una característica de la obra, pues, según González Grau, “lo que no se ve es más sugerente”. De manera que las personas no se sentirán agredidas al visualizar las escenas que suceden dentro y fuera del aula.

El personaje que encarna Clarita es una profesora de Español-Literatura que intenta, según ella describe, «buscar resortes que ayuden a los jóvenes a leer».

Esperemos que la serie recurra a la pluralidad que sugiere desde su diseño de presentación – a cargo de Rubén Curbelo-, que sea un reflejo de las inquietudes adolescentes contemporáneas y un homenaje a los educadores en la batalla diaria por el mejoramiento humano, donde asumen una responsabilidad fundamental, no solo para instruir, como dice Magda González, sino también para educar.

¿Qué puede pasar en un año de vida? ¿Qué puede hacer una profesora en un curso escolar? Para encontrar las respuestas, habrá que recurrir a un Calendario de doce meses, trece capítulos y un grupo de secundaria.

 

 

 

 

 

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