Entre tu y yo
- Detalles
- Escrito por: Félix A. Correa Álvarez
- Categoría: Entre tu y yo
- Visto: 2355
Entrevista a la actriz Diany Aurora Zerquera, protagonista de la serie Primer Grado
Por estos días, Primer Grado (Cubavisión, domingo, 9:00 p.m.) acapara la atención de los televidentes. La historia de Daniela, una estudiante universitaria a la que le cambia la vida cuando se difunden en Internet unas fotos íntimas que enviaría a su novio, nos ha reencontrado con Diany Aurora Zerquera, la joven actriz que conocimos en la telenovela Entrega y que ahora regresa a la serie de Rudy Mora; una experiencia en la que refiere haber aprendido a conocerse mejor como actriz, a saber en qué necesita concentrarse más, a confiar en sí misma y en sus instintos, y a reafirmar que la verdad es lo más parecido a una obra de arte.
Rememora Diany que su historia fue atípica en comparación con otras niñas que han soñado con ser actriz: «Mi hermano había sido el único en la familia con inclinación hacia la actuación. Él estudiaba en la Escuela de Instructores de Arte, en la especialidad de teatro. Las referencias que yo había tenido del arte desde niña siempre fueron con la danza y la música. Me fascinaban. Nunca me pasó por la mente la actuación.
«Cuando hice las pruebas de la Escuela Nacional de Arte (ENA) siempre tuve la idea de cambiar una vez que estuviera dentro, eso pensaba. Recuerdo el primer día de clases donde todos debíamos decir el porqué queríamos estar en esa escuela, por qué habíamos decidido dedicar nuestra vida al arte dramático. Yo escuchaba las historias tan apasionadas y no sabía qué decir. Creo que llegué a preguntarme si estaba en el lugar correcto.»
Su primer gran trabajo en televisión fue Entrega, telenovela de Alberto Luberta y Loysis Inclán, una oportunidad en la carrera de la entonces novel actriz que marcaría el camino a seguir: «Definitivamente Entrega fue ese primer gran paso que luego me abrió las puertas al resto de las propuestas que vinieron. Faltó poco para no estar presente en el casting. Llegué corriendo y fui la última en entrar. Recuerdo ese proceso de manera tan especial, porque por primera vez estuve delante de una cámara conscientemente. Ahí conocí a Maridelmis Marín, una escuela y un amor de persona, a Hilario Peña y a Verónica Lynn; mi familia. Fueron muy lindos conmigo y creo el público lo sintió desde su hogar.
«Me gusta hacer televisión y, por supuesto, cine. Creo que es un medio que tiene que ver mucho conmigo, con mi manera de actuar. Difiero en varios aspectos que no son tan amenos como cuando haces teatro, pero me gusta la intimidad, lo pequeño.»
Foto: Cortesía de la entrevistada / Diseño: Félix A. Correa Alvarez
El teatro también ha ocupado un lugar esencial en tu carrera...
«En mi corta carrera he hecho más televisión que teatro. Creo que la última vez que me paré en un escenario fue cuando mi tesis de graduación con la compañía Teatro El Público. Luego estuve ensayando una obra con el grupo GPS Teatro que no llegó a estrenarse por la pandemia. Quisiera volver a subirme a un escenario. Lo pienso y me da vértigo, pero creo que es algo especial, y de ahí vengo.»
¿Cómo llegas a Primer Grado?
«Por eso es que digo que Entrega me abrió las puertas, porque gracias a ella llegué a Primer Grado. Emma Robaina, la asistente de dirección de Rudy -a quien quiero muchísimo-, me llama un día para decirme que Rudy quería conocerme, estaban buscando a la protagonista de su próxima serie. Yo siempre había pensado que empezaría a avanzar, pero no tan rápido. Recuerdo que no tenía bien claro si sería yo o no, porque nunca me hicieron un casting como tal. Yo ayudaba a hacerlos para otros personajes. Sentía un gran presión de tener esa responsabilidad en mis manos.
«Yo era tímida en los ensayos. Creía que Rudy dudaría de mí, porque realmente en ese proceso de estudio no estaba del todo a disposición. Me conozco como actriz y sé que los castings y el ensayo no es lugar para darlo todo, aunque es el espacio donde se define quién va a quedar. Es algo raro, pero no me siento en confianza. Yo capto todas las notas que me dan y ya luego en el set soy libre.
«Fue una experiencia inolvidable, siento que crecí muchísimo. También fue un trabajo en el que tuve mucha participación. Nunca había tenido tanto tiempo en pantalla. Fueron meses intensos, agotadores y de momentos en los que no me sentí satisfecha.»
¿Qué tan difícil fue para ti adentrarte en la piel de Daniela, trabajar la psicología de este personaje?
«Fue difícil porque solo podía hacer una cosa para que todo saliera bien: estudiar. Recuerdo que yo investigué mucho, tenía referencias de películas y series Buscaba en los libros de psicología. Leía historias de personas que habían pasado por algo similar. Siempre traté de entenderla y actuar como si estuviera en sus zapatos. Es un personaje que empieza de una forma y termina de otra, donde no hay espacio para lo blanco y negro. Es un personaje real, lleno de contradicciones.
«De las cosas más atractivas que veo es que por Daniela siempre está pasando algo, no hay descanso. Puede que otra persona y, claro está, la interprete de múltiples maneras. Yo hice mi versión muy particular y eso me tranquiliza.»
Foto: Cortesía de la entrevistada / Diseño: Félix A. Correa Alvarez
¿Tomaste alguna vivencia o historia de la vida real para construir el personaje?
«Siempre. Creo que para que algo sea auténtico y verdadero tiene que haber pasado por un filtro real y personal. Muchas veces los personajes se encuentran en circunstancias que tú como actor nunca has vivido. De ahí la pregunta: ¿qué pasaría si yo estuviera en esa situación? ¿Qué suceso me ocurrió donde viví o sentí algo similar? Esta sensación es tan parecida a la que siente en este momento. Son herramientas con las que uno se forma y te ayudan a darle vida a los personajes. Cada actor podría decir algo distinto. En este caso, les comento parte de mi propio librito.»
¿Consideras que el tema central que aborda la serie es necesario para la sociedad de la Cuba de hoy, en especial su juventud?
«Las redes sociales son un arma muy poderosa cuando sabemos cómo usarlas. Bien empleadas te pueden proveer de grandes beneficios y, por el contrario, te pueden corromper e impedir tu desarrollo, tanto en lo intelectual como en la forma de relacionarte sanamente con los que también la utilizan.
«Al tener un dispositivo en tus manos es mucho más fácil juzgar a una persona que no está en su mejor momento, sobre todo si sabemos que no hay que dar la cara y que nadie tiene potestad para juzgar una opinión. Debemos ser sabios y entender esto, como también debemos ser precavidos a la hora de almacenar una información que nos pueda exponer a la vista de muchas personas. Ya luego es tarde para dar marcha atrás, muchos serán comprensivos y otros muchos tendrán el material necesario para empezar su juego sádico.»
No es la primera vez que compartes escena con Verónica Lynn, ¿qué significa para ti el haber tenido la oportunidad de trabajar con esta grande de la actuación?
«Siempre es un honor para mí compartir escena con Verónica Lynn, y aún más feliz de encontrármela y saber que me conoce. Ella es una escuela, una mujer muy talentosa y un ser humano hermoso lleno de humildad. Me encantaba observarla y ver cómo defendía sus líneas, conocer parte de su estudio y deleitarme con su naturalidad. En Entrega mi personaje tuvo una relación muy cercana con el suyo; Primer Grado no tanto, pero en común estaba siempre ese cariño como si de familia se tratara, de una abuela a su nieta.»
¿Cómo valoras la acogida que ha tenido la serie después de transmitidos sus tres primeros capítulos?
«Pienso que ha gustado, es una propuesta diferente a muchas otras, en especial puesta en las manos de jóvenes. La historia gira en torno a un fenómeno bien actual y nos alerta de dónde puede haber peligro.
«Es una lástima que no la suban a otras plataformas internacionales para que personas que estén en otros países puedan verla. Cuba tiene un público muy amplio y aún pudiera ser más abarcador si se usaran estas propias redes en función de esparcirla. Aún queda historia por contar en la serie. Es impredecible y bien atractiva.»
¿Entonces se intensificarán los conflictos?
«Recuerdo que cuando leí el guion, quedé fascinada. La serie es un mundo diverso lleno matices, complejidades y de sensaciones. Cada capítulo es distinto, aun cuando están interconectados con la línea principal, la historia de Daniela. Hay para todos los gustos. Está construida a partir de múltiples conflictos en el ámbito escolar, profesional, familiar, de la salud, etc. Cada televidente podrá identificarse con sus personajes. Espero sirva de aliento para aquellos que no han tomado las mejores decisiones en su vida y para aquellos que no saben lo que tienen hasta que lo pierden.»
Alguna anécdota que nos quieras compartir...
«Hay dos momentos que fueron los más remarcados de todo este viaje. Una fue cuando tuve que grabar la escena del intento de suicidio. Recuerdo que sentía una sensación bien fuerte dentro de mí, y luego cuando Yailene Sierra -mi madre en la serie- hace el intento de abrir la puerta del baño y el cristal se rompe. En esos segundos de transición decidimos de forma casi que telepática continuar con la escena, porque sabíamos que ese efecto natural sería valioso para ese momento.
«Otro suceso que recuerdo con pudor es cuando tuve que quitarme la blusa y mostrarme al desnudo. Me dije: “tranquila, ¿quién no ha visto algo así antes?” El otro momento fue cuando tuvimos que pintar mi cuerpo con acuarela. Todo el equipo ayudándome con los pinceles que me hacían cosquillas por todas partes. Siempre hay anécdotas que contar, pero estas fueron las más auténticas que viví.»
Foto: Cortesía de la entrevistada / Diseño: Félix A. Correa Alvarez
¿Qué te aportó esta serie?
«Me aportó muchos conocimientos del oficio. La práctica lo es todo. A medida que pasaban los meses me iba sintiendo más cómoda. Recuerdo que las primeras escenas que grabé fueron de las más complejas de la historia. Me sentía un poco agobiada y tensa porque yo quería que todo saliera muy bien, sin embargo, llevaba tiempo sin pararme delante de una cámara y aún no había depositado toda la confianza en el equipo que me rodeaba.
«A veces es fácil juzgar un resultado cuando lo vemos, pero por detrás pudiéramos escribir otro gran guion. No es para justificarme, pero yo les cuento mi historia. Compartir escena con grandes actores, ser dirigida por un grande como Rudy Mora, quien siempre me inspiró tranquilidad, pero a la vez respeto, indiscutiblemente es un gran reto. No quería defraudarlo, quería darle vida al personaje que él había construido, lo más cercano a sus expectativas»
¿Cómo calificas esta experiencia en tu carrera?
«Siempre decía que para mí Primer Grado sería el trabajo más completo que haría en mi carrera. Ojalá tenga otras muchas oportunidades, pero hasta ahora siento que esta serie ha dejado un listón alto en todo lo que he alcanzado. Quizás no sea lo que muchos esperan, quizás sí, pero para mí fue un antes y un después. Una gran experiencia al asumir el rol protagónico y la complejidad del personaje, en cuanto a tiempo de rodaje, en salir al desnudo y estar disponible para dar mi verdad en cada escena, en no descansar, en estar dispuesta a darlo todo de principio a fin.
Fotos: Carlos Alberto Méndez / Diseño: Félix A. Correa Alvarez
- Detalles
- Escrito por: Magaly Cabrera/La Jiribilla
- Categoría: Entre tu y yo
- Visto: 2075
La pasión con que Natasha Díaz habla de su carrera como actriz, no es infundada en modo alguno. Está sustentada en cincuenta y dos años de esfuerzo cotidiano, de constantes sacrificios y sobre todo de una consagración sin límites a la escena cubana
Rememora esta consagrada actriz, habanera de nacimiento, que su primera inclinación al arte no fue precisamente a la actuación, sino a la música. “En realidad yo quería ser cantante, afirma. Tenía una voz de mezzosoprano muy bonita y afinada. Aspiraba a ser cantante lírica y, como tal, soñaba con hacer Cecilia Valdés”.
“Pero lamentablemente no tuve apoyo familiar, porque nadie en mi familia tenía conocimientos ni aspiraciones artísticas, a pesar de que mi abuela cantaba muy bien. De todos modos, no me perdía una oportunidad para cantar en reuniones familiares”.
“Aspiraba a ser cantante lírica y, como tal, soñaba con hacer Cecilia Valdés”
Para suerte de quienes hemos aplaudido cada uno de sus magistrales desempeños artísticos, sucedió que “un día estaba escuchando por Radio Progreso el capítulo final de Cumbres borrascosas. Cuando terminé de oír aquello dije: yo quiero ser actriz”.
Fue así como con “el permiso de mi esposo que era muy celoso” y la ayuda de la excelente actriz Antonia Valdés, amiga de su abuela, Natasha Díaz se integró a un grupo de teatro, recién creado y dirigido por los ya desde entonces grandes actores Alden Knight y Eric Romay.
“Estaba en esa agrupación cuando supe de una convocatoria para la formación de actores del Instituto Cubano de Radio y Televisión. Me presenté y resulté aprobada.
“Insisto en la necesidad de estudiar la psicología de cada personaje (…). Despojarte de lo que eres realmente para convertirte en él”. Imagen: Tomada de Internet
“En realidad no fue un curso, sino más bien una escuela donde permanecí por cuatro años y durante los cuales recibí una formación integral desde el punto de vista artístico y académico. Al concluirla comencé a trabajar en una emisora de radio, en la provincia de Villa Clara. Tiempo después regresé a la Habana y pasé a formar parte del elenco artístico de Radio Progreso, emisora a la que debo buena parte de mi formación actoral”.
Aunque solo de manera esporádica y en programas infantiles y educativos, Natasha Díaz en sus inicios incursionó en la televisión, fue justamente este medio el que le dio la posibilidad de consolidar su carrera como actriz, “porque de pronto me llamaron para participar en la novela La joven de la flecha de oro, de Cirilo Villaverde y dirigida por quien después fuera mi entrañable amigo Raúl Pérez Sánchez”.
Resultó ser ese el gran debut en la televisión de Natasha Díaz. La esclava Anacleta, personaje que interpretó y del cual asegura que “marcó mucho mi carrera”, le abrió las puertas para otras muchas telenovelas, entre ellas El viejo espigón, Añorado encuentro y El año que viene. “Aunque en realidad, acota, son tantas que he olvidado en nombre de muchas.
“La radio me apasiona”
“Ya en 1975 no pude continuar trabajando para la radio, porque eran muchos los compromisos con la televisión, que me absorbía todo el tiempo. Pero la radio me apasiona”.
Relevantes han sido asimismo sus presentaciones en otros programas televisivos, como Tras la huella, la serie Promesas, además de innumerables cortos realizados con la Escuela Internacional de Cine. Por estos días se encuentra inmersa en la grabación de la segunda temporada de la gustada serie Calendario, cuyo estreno tendrá lugar próximamente.
“Agradezco mucho a Magda González Grau, extraordinaria y talentosa directora, por el personaje que me asignó en esta serie, que en su primera temporada tuvo gran acogida por los televidentes de todo el país, por su elenco, excelente dirección y guion. Este último a cargo de Amílcar Salatti en mi opinión sino el más, uno de los mejores escritores de este tiempo.
En esta segunda temporada que tengo la dicha de participar, asumo un personaje muy lindo, que me gusta mucho, pues se trata de una abuela llamada Bárbara. Es una persona austera. Una abuela con características muy peculiares que cuida de una nieta cuyos padres cumplen misión en el extranjero”.
Para Natasha actuar es “esa entrega total que demuestre convicción, certeza del personaje que estas interpretando”. Imagen: Tomada del Portal de la TV Cubana.
Bajo la dirección de laureados realizadores cubanos, con mucho agrado se recuerda su presencia en Plaff, Polvo rojo y Las noches de Constantinopla, por solo citar algunos filmes.
En otro momento de este encuentro preguntamos a Natasha Díaz: si le permitieran escoger, ¿dónde se quedaría en la radio, la televisión o el cine?
Su respuesta diáfana no se hizo esperar. “Para cualquier actor o actriz el cine es su máxima aspiración, el escalón más alto de su carrera. No por gusto es el Séptimo arte, el más novedoso. Sin embargo, yo me quedaría con la televisión, porque es el medio que me permite llegar a los hogares, a la mayor cantidad de personas. La nuestra es una profesión de servicio y yo amo, disfruto enormemente servir a la gente y servirle con calidad.
“Nadie se imagina cuanto sufro cuando veo algunos programas en la televisión, no pocos, incluso, de mal gusto. Soy de las que piensa que ahora cualquiera se presenta en la televisión y así vemos a cantantes, actores y actrices carentes de preparación académica y psicológica.
“La nuestra es una profesión de servicio y yo amo, disfruto enormemente servir a la gente y servirle con calidad”.
“Los televidentes merecen respeto, programas de calidad en los que vean reflejados su realidad. No basta con recitar un texto hay que actuar y hacerlo de manera convincente. Digo todo esto a partir de mi experiencia y con el mayor deseo de ayudar. Hay que estudiar profundamente cada personaje a interpretar. Que se demuestre la calidad artística en cada actuación, en cada representación que debe llevar siempre implícito un mensaje”.
¿Y para usted qué es actuar?
Es estudiar minuciosa y detalladamente la psicología del personaje. Saber quién es, de dónde proviene, qué hizo, cómo piensa. Es poner en función de un texto cada músculo del cuerpo, la boca, los ojos. Decir con una mirada, con un simple movimiento de tu rostro el mensaje que quieres y debes trasmitir. Actuar no es, como piensan algunos, pararte y decir un texto. Es esa entrega total que demuestre convicción, certeza del personaje que estas interpretando”.
Para quien ha hecho derroche de talento, entrega y profesionalismo en los más de cien personajes encarnados, “el estudio, la superación, tiene que convertirse en una necesidad, en el día a día de su vida. Es muy cierto que hay personas que nacen con determinadas cualidades a las que suele llamársele talento. A pesar de ello si ese talento no se acompaña con la superación constante, la perseverancia, estás condenado al fracaso.
“Insisto en la necesidad de estudiar la psicología de cada personaje, meterse dentro de él, conocer sus características. Despojarte de lo que eres realmente para convertirte en él”.
Su más de medio siglo de exitosa carrera como actriz, le permite asegurar que “un personaje negativo como tal nunca he desempeñado. En algunos casos, como el que asumí recientemente en la serie Promesas, hay visos de malignidad porque se trata de una mujer que vende drogas. Pero en su inmensa mayoría son personajes positivos y lo que más me entristece es que generalmente he interpretado a madres y abuelas pobres. A pesar de que siempre he soñado con ser una madre o una abuela que tenga conflictos.
“Anacleta, por ejemplo, el primer personaje que protagonicé era una esclava que tiene una actuación excelente, pero no por ello deja de ser esclava. Después de eso siempre he sido la madre negra y pobre y a partir de ahora, por la edad, la abuela en situación similar. Mi mayor insatisfacción es que me hayan encasillado, que no me hayan permitido hacer más, cuando antes y todavía cuento con deseos y fuerzas suficientes para hacerlo, para asumir el rol de una madre o abuela que abandona a sus hijos o los maltrata, por ejemplo”.
La actriz es portadora de un talento, humildad y nobleza aun mayor de la que hemos presenciado a través de las pantallas. Imagen: Tomada de Internet
Visiblemente emocionada recuerda, como si lo hubiera representado ayer mismo, el personaje de Esperanza Mayor. En la obra de teatro Sábado corto, de Héctor Quintero. “Fue un personaje brillante, además de complejo, que me permitió conocer los misterios más profundos de lo que es la actuación. Nunca he podido borrar de mi memoria aquel público de pie aplaudiendo en cada función. Eso no lo he vivido, ni creo que lo viviré nunca más.
“Fue un momento extraordinario. Eran tantos los aplausos que, sin percatarme, yo también empecé a aplaudir en agradecimiento a ese público emocionado. Eso me costó un fuerte regaño de Don Héctor que me dijo nunca más hagas eso. No te aplaudas. Eran parte de sus incontables y valiosas enseñanzas. Ese momento sublime marcó no solo mi carrera, también mi vida.
“A otros muchos personajes, hechos particularmente para la televisión, les agradezco porque me han aportado y mucho a mi carrera. Tal es el caso de la Candita de El viejo espigón. Que me permitió ganar mi primer Caricato y que el público recuerda con mucho cariño, especialmente por la ingenuidad de esta mujer”.
“Mi mayor insatisfacción es que me hayan encasillado, que no me hayan permitido hacer más, cuando antes y todavía cuento con deseos y fuerzas suficientes para hacerlo”.
Absolutamente intransigente ante las injusticias, Natasha Díaz se considera a sí misma una persona buena, tremendamente sensible que siente como propio el dolor ajeno. Es portadora de un talento, humildad y nobleza aun mayor de la que hemos presenciado a través de las pantallas.
Natasha Díaz interpretará a la abuela de Inés (Anabel Arencibia) en la segunda temporada de Calendario Imagen: Tomada de Internet
Premios como la Distinción por la Cultura Nacional, Majadahonda ganado por su presencia en Etiopía formando parte de una Brigada Artística que viajó a ese hermano país, cuatro premios Caricato y Gitana Tropical, entre otros muchos, avalan la carrera artística de esta prestigiosa actriz que finalmente asevera “son Premios importantes que agradeceré siempre. Hay dos, sin embargo, que considero los más grandes. El primero es aquella ovación del público a Esperanza Mayor y, el segundo, el reconocimiento de mi pueblo”.
Y ni por un instante dude que precisamente ese pueblo continuará entregándole cada día por unanimidad, y no por humanidad como erróneamente dijera Candita al recibir su vivienda en una memorable escena de El viejo espigón, todo el amor, respeto y admiración que usted ha sabido ganar.